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Columnas Social

Circunstancias

LA IMPORTANCIA DE LOS HÁBITOS

Mtro. Francisco Pineda
NOSOTROS, jueves 07 de febrero 2019, actualizada 9:23 am


Hace poco más de un mes, se celebró la llegada del Año Nuevo, y con la mejor de las intenciones, un gran número de personas probablemente hizo el propósito de cambiar algunas conductas y situaciones que no son saludables o productivas. Con beneplácito, muchos hasta ahora han mantenido resultados aceptables en el cumplimiento de esos propósitos, pero para otros, desafortunadamente sus planes no funcionaron debido a que no se tuvo el tiempo, energía o interés de iniciar su implementación. Ejemplos comunes de estos propósitos son reducir de peso, beber menos alcohol o bebidas azucaradas, dejar de fumar, hacer mas ejercicio, comer saludable, etc.

Culpar a nuestro medio ambiente quizás no sea una buena excusa. Razones para estos "fracasos" son muy diversas, pero una de las principales causas seguramente está relacionada a conductas automáticas que se han practicado por un periodo de tiempo muy largo, quizás desde la infancia. Me refiero a los hábitos y costumbres que son parte de nuestra vida diaria. Aunque tener hábitos tiene muchas ventajas, en ciertas circunstancias pueden ser obstáculos para lograr metas u objetivos.

Los hábitos son conductas adquiridas o aprendidas desde edad muy temprana en donde se actúa de manera automática y sin pensar en ellas al ejecutarse; los hábitos son comportamientos que se repiten constantemente y ocurren de manera inconsciente, por ejemplo, comer a ciertas horas del día, cepillarse los dientes, tomar café en las mañanas, abrocharse las cintas de los zapatos, etc. Los hábitos son conductas que no requieren concentración, o motivación para desempeñarlas, y se repiten rutinariamente. La conducta habitual está directamente relacionada con una configuración cerebral, ya que tiene que ver con la creación de conexiones entre las células nerviosas (neuronas) y otras áreas del sistema nervioso, semejante al trazo de un camino. De ahí que es mas fácil crear un hábito que cambiarlo. Por ejemplo, es mas fácil obtener el hábito de fumar, que dejar de fumar, especialmente si el hábito se transforma en adicción a la nicotina. Igualmente, es mas fácil caer en viejos hábitos, a pesar de que el hábito original ya estaba controlado.

Los hábitos son condiciones humanas que nadie puede evitar; son habilidades que funcionan como un "piloto automático" y desempeñan conductas complejas, por ejemplo, operar un vehículo, tocar un instrumento musical, etc., sin necesidad de recurrir a la función de la consciencia. En este sentido, los hábitos son vistos como una ventaja. Pero los hábitos también tienen grandes desventajas. Cuando un hábito se convierte en conducta rutinaria, la función racional del cerebro no interviene directamente, y por lo mismo, la fuerza de voluntad pierde su influencia. El problema con esto es que algunas de esas conductas no son saludables y se estarán repitiendo en forma rutinaria perjudicando en ciertas áreas de la salud, por ejemplo, comer o tomar alcohol en exceso.

Aunque hay una interrelación, los hábitos son diferentes a las costumbres o tradiciones. Un hábito es la forma individual o regular de comportamiento en una persona. Una costumbre o tradición es una conducta habitual, de una persona o un grupo, que está basada en creencias o conductas generadas a través de su historia, y que son transmitidas (y algunas veces impuestas), dentro de un grupo o sociedad. Por ejemplo, el seguimiento de una tradición religiosa, una carrera profesional o laboral, o valores y reglas especificas de conducta social. Algunos autores consultados no ven las costumbres o tradiciones como hábitos, sino mas bien, como reglas de control aceptadas por un grupo que se pasan a través de varias generaciones.

Una gran cantidad de hábitos son positivos, ya que son esenciales para muchas tareas de la vida diaria. Su importancia reside en la dificultad de erradicar aquellos que son problemáticos para el funcionamiento normal de una persona, por ejemplo, algunas conductas impulsivas como robar, realizar compras innecesarias con frecuencia, jugar y apostar en los casinos, el alcoholismo y otras adicciones, etc.

Una vez que un hábito se establece por un periodo largo de tiempo, muchas veces se transforma en parte de la personalidad de un individuo, lo que hace difícil de eliminarlo o modificarlo, pero no imposible. El primer paso para cambiar o modificar malos hábitos es que la persona se dé cuenta, y que esté convencida, de que la conducta es problemática. Este nivel de concientización permitirá a esa persona a tomar la decisión de cambiar los hábitos problemáticos. Sin estas condiciones, el cambio será demasiado complicado. Lo que sigue es un entrenamiento, o programa de tratamiento sobre las conductas nuevas que facilitarán el cambio y su mantenimiento. Suena fácil, pero no lo es, especialmente para aquellos que sufren de adicciones y para quienes el esfuerzo es mayor que otras conductas habituales.

Tocar el tema de los hábitos puede ser molesto, los malos hábitos en específico, porque no nos gusta que los indiquen o los recuerden, y es muy fácil que se tome como una crítica personal. Se requiere un buen nivel de madurez estar abierto a escuchar algo que posiblemente no es positivo, y admitir que algo no anda bien, o que es necesario cambiar o modificar. Pero vale la pena enfrentarlo especialmente si se refiere a nuestra salud física y mental. Gracias por su interés en esta columna.

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