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Torreón

'Anexo fue lucro y muerte'

Denuncia que recibió castigos, mal trato y mala alimentación

EDITH GONZÁLEZ / EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, jueves 31 de enero 2019, actualizada 8:51 am

Para mí los anexos son lucro y muerte, dice "Pedro" mientras le da un sorbo al café. Tras la frase, el hombre de 34 años, un adicto en rehabilitación, con la mirada fija en algún punto de aquel restaurante, evoca su paso por aquel Centro de Rehabilitación, del cual pudo salir después de la muerte de un compañero. Luego respira y empieza a recordar.

HISTORIA

Muchas personas desconocen lo que pasa dentro de un anexo y/o lugar de "recuperación" para personas con problemas de adicciones.

Todo comienza cuando la familia decide pedir ayuda. El primer contacto se realiza vía telefónica con los dueños de un centro de rehabilitación, quienes los invitan a conocer las instalaciones, que, por supuesto, hacen de manera superficial.

Inicia una especie de convencimiento o manipulación a la familia; les dicen que es un lugar propicio para la recuperación y que el tiempo de duración varía según el grado de la adicción, teniendo como un mínimo tres meses y un máximo de cinco años.

Lo único que les piden es pagar una inscripción y dar una cuota semanal de 500 pesos, además de llevar una despensa (también semanal), ropa y lo necesario para el aseo personal. Una vez resuelto esto, llevan a cabo el internamiento que en mi caso fue contra mi voluntad, utilizando personas que se encuentran también en "recuperación" y si no pueden, echan mano de la fuerza pública.

Cuando llegas te reciben internos y te llevan a un dormitorio con varias literas donde te revisan, te desvistes y te quitan todas tus pertenencias (identificaciones y dinero). Al término de la revisión física te indican que te vistas y recuestes. Le dicen a uno de los internos que te cuide y te prohiben levantarte; solamente te dan permiso para ir al baño.

Las reglas fundamentales y principales son: no mirar, hablar ni tocar a las mujeres; no tratar de ver por las ventanas; no tirar golpes, ya que si tiras uno, te tocan mil y no incitar fugas, ya que hay aplicaciones (castigos).

Al poco tiempo llega un té de manzanilla y es lo único que probarás en el tiempo de "valoración" el cual dura de dos a tres días. La persona que te cuida no puede dormir, porque lo castigan. En ese tipo de lugares todos se tienen que cuidar de todos.

Lo que sigue es bajar a lo que llaman "conciencia" (sala principal del lugar).

Te sientan en una banca con una tabla, bastante incómoda, donde te tienen 24 horas escuchando lo que se dice en la Tribuna. No puedes moverte. Debes tener las manos entrelazadas, porque hay aplicaciones (castigos). Esto lo haces 24 horas y después son siete horas de descanso, luego otras 24 horas escuchando en Tribuna y así.

Por ejemplo, si hablas, volteas o te zafas de las manos, hay diferentes aplicaciones. Te ponen un calcetín enrollado en la boca y te amarran una bufanda para que no puedas hablar. Si las manos están separadas, te hacen levantar los brazos, por horas. Si las faltas son más graves, al final del día te ponen a hacer lo que llaman "patos" que consiste en caminar en cuclillas o sentadillas, por dos horas. Si durante estas aplicaciones o en juntas terminas discutiendo, se te indica y ordena que te pongas de pie durante las juntas ¡puedes estar de pie días!. Si los encargados consideran necesario te amarran de pies y manos, lo hacen poniéndote contra la pared.

Otro castigos es lo que llaman "junta de ayuda" que consiste en poner a la persona frente a la tribuna para escuchar a las personas que van pasando durante toda la noche donde te dicen hasta de lo que te vas a morir, supuestamente para hacerte entender que debes estar ahí, mientras tú no puedes hacer ningún movimiento; tus manos deben estar pegadas al cuerpo recto. Si al contrario no te encuentras en la posición indicada, te golpean en los pies, manos, espalda baja y en la nuca con la mano abierta.

Si ven que no acatas órdenes, te llaman y llevan a la parte de los dormitorios donde eres golpeado por los internos que están a cargo de la seguridad, mismos que no actúan solos, pues reciben órdenes de los dueños. El grado del castigo es brutal.

En mi caso por el tiempo de estar sentado, empecé a tener problemas para evacuar, se me empezaron a hinchar pies, piernas y me salieron llagas.

En cuanto a la alimentación mucha está echada a perder. A veces veía que el plato burbujeaba, pero tenías que comerte todo, no podía dejar nada porque sino, así me iba. Al paso de los días comencé a tener complicaciones físicas, pero no me dieron tratamiento o medicamento, sólo me decían "ahí está la cura" (la tribuna). Con todo eso pasan los días y empecé a sentir que perdía la razón, lo único que me quedaba era tener paciencia y tratar de sobrevivir.

VACÍOS LEGALES Y FALTA DE VIGILANCIA

En el anexo en el que se encontraba Pedro, eran 44 internos. Cada uno pagaba 500 pesos lo que significa que ingresaban por lo menos 22 mil pesos semanalmente. Tomando en cuenta que la familia, además, debía llevar una despensa en este mismo lapso, que incluían artículos de aseo personal; más los tratos ya descritos, hacen pensar al adicto en rehabilitación que estos lugares son para lucrar y morir.

El año pasado fallecieron tres personas en centros de rehabilitación de Torreón; una de ellas por supuesto suicidio y de las otras dos sólo se informó que tenían golpes en diferentes partes de su cuerpo.

Son la Secretaría de Salud, la Subsecretaría de Regulación y Fomento Sanitario y la Comisión Estatal contra las Adicciones, apoyados de instancias municipales, las dependencias encargadas de hacer las verificaciones en los centros de rehabilitación empadronados.

El padrón, sin embargo, es incierto, pues la misma dependencia reconoce que hay un número indeterminado de Centros que operan en la clandestinidad. Incluso de los establecimientos formales, las estadísticas varían, pues según la Secretaría de Salud en Coahuila hay 38 establecimientos censados por la dependencia de los cuales en Saltillo son 13 centros; en Torreón 10; 9 en Monclova, 2 en Sabinas, en Acuña 3 y en Piedras Negras 1.

Mientras que la Jurisdicción Sanitaria Número Seis cuenta con 15, según datos de César del Bosque, jefe jurisdiccional. No obstante, de ´éstos, sólo dos del tipo residencial (que tienen el servicio de internamiento las 24 horas) están reconocidos por la Comisión Nacional Contra las Adicciones, siendo éstos el Centro de Tratamiento Libérate Laguna A.C. y Centro de Recuperación de alcohólicos y drogadictos "Luz de Vida A.C." Esto a pesar de que la Norma Oficial Mexicana 028 para la prevención, tratamiento y control de las adicciones, señala que los establecimientos especializados en adicciones que brinden atención residencial deberán "Contar con el aviso de funcionamiento respectivo, así como con el registro como institución especializada ante el Conadic, programa general de trabajo aprobado por el Conadic, en el que se contemple el tratamiento médico y/o psicosocial basado en principios científicos, sociales y éticos".

La norma marca, además, las condiciones en las que deben operar estos centros.

Sin embargo, según la Secretaría de Salud, todos los establecimientos están en proceso de certificación ante Conadic. Además de que no hay ninguna institución del sector público en el Estado que ofrezca rehabilitación a las personas con problemas de adicciones.

Protección Civil del Estado y el Municipio, así como Inspección y Verificación, también hacen revisiones a estos establecimientos relacionadas con las condiciones de los inmuebles.

Con tanta vigilancia se pudiera creer que al menos los Centros empadronados operan bajo los procedimientos marcados por la Conadic y que incluso, en el que Pedro estuvo internado, es clandestino.

Pero no. La Jurisdicción Sanitaria informó que éste era parte del padrón con el que cuentan y por lo tanto estaba bajo supervisión.

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