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EDITORIAL

Saber estar con las amigas, amigoas y amigos

DAVID PÉREZ
miércoles 02 de enero 2019, actualizada 9:09 am


"Con los amigos hay que estar, aunque se equivoquen", solía responder Samuel Ruiz, obispo de San Cristóbal de las Casas, en algunas ocasiones que fue cuestionado en público por su cercanía con las comunidades que se reconocen como parte del movimiento del EZLN. Ruiz García no compartía el camino de las armas, y al mismo tiempo, sí compartía la búsqueda de dignidad, libertad, justicia y reconocimiento para los empobrecidos.

El día de ayer se cumplieron 25 años de vida pública del movimiento zapatista en Chiapas. En las seis Declaraciones de la Selva Lacandona está parte fundamental del itinerario ideológico del movimiento. En la prensa se encuentra documentada la etapa de la lucha armada, la figura y la palabra de los voceros, las manifestaciones, etc. Sin embargo, el movimiento tiene mucha más vida. En las comunidades de base tiene una sabiduría pragmática que tiene un recorrido mucho más largo que la ideología del EZLN.

Desencantadores. Al llegar al caracol de Oventik el turista curioso o el miembro de la Sexta Internacional, da igual, se encuentran con el desencanto de una pequeña tienda que vende Coca-Cola. Como si fuera una especie de ritual de purificación de prejuicios, la venta de "las aguas negras del imperialismo yankee" sirve como método para perder la idealización del movimiento y para iniciar un proceso de cuestionar cómo nos representamos, inventamos y colonizamos unos a otros.

Necios hasta el consenso. Tienen el grave problema de no saber cuando parar de escuchar la palabra de los demás. No son eficientes en el uso del tiempo. Gastan demasiadas horas de su vida cotidiana tratando de llegar a consensos donde todas las personas sean incluidas. Con lo fácil que es votar y que se haga lo que diga la mayoría, las comunidades que pertenecen al movimiento zapatista son necias en desgastar vida para buscar decisiones construidas a partir de la diversidad de opiniones.

Calidad de vida. Las familias que están a la base del movimiento construyen entre sí unas formas de subsistencia con una alta calidad, sobre todo en comparación con las comunidades que viven bajo las autoridades emanadas de los partidos políticos y del sistema tradicional de gobierno mexicano. Los alimentos, el sistema educativo, el acceso a la salud, el uso del dinero y muchos otros ámbitos de la vida, en los que han construido sus propias alternativas, combinan la sabiduría de los pueblos originarios con el uso sostenible de los recursos actuales.

Relación con la tierra. Es quizá una de las relaciones más importantes que tienen estas comunidades. La pertenencia de la tierra es comunitaria, se distribuye para su cuidado y trabajo. Es muy largo el proceso para que puedan producir un abono completamente orgánico y así mejorar la calidad del alimento. Además del sentido trascendente que descubren en la tierra y que tienen en cuenta a la hora de referirse a ella o de trabajar en ella.

Reducir el movimiento zapatista a su "rostro más visible", quien quiera que sea éste, es un acercamiento muy limitado a la forma de ser, estar, sentir, conocer, recordar, celebrar de algunas comunidades que actualmente viven en las montañas del sureste mexicano. El EZLN es un movimiento político en sentido amplio, que aporta muchas luces sobre la actual coyuntura política nacional.

Estar con los amigos cuando aciertan es quizá menor mérito que estar con ellos cuando no lo hacen. El movimiento zapatista acierta, en más de un sentido, al manifestarse legítimamente como oposición crítica a la administración federal encabezada por AMLO. En esa causa se sumarán amigas, amigoas y amigos (expresiones que utilizan en el movimiento para incluir a toda persona) locales e internacionales.

Twitter:@davidsecular

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