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Gustavo Alanís Ortega y Gisselle García Maning Jueves 6 de dic 2018, actualizada 8:02am ... Anterior El Siglo 4 de 8 Siguiente ... El Siglo

Implicaciones ambientales de las refinerías propuestas

El Siglo

Ante las declaraciones recientes del presidente López Obrador, sobre la posibilidad de construir dos nuevas refinerías en el país, con una inversión aproximada de 6 mil millones de dólares (El Financiero, 23 de julio de 2018) para cada refinería, vale la pena analizar el tema a la luz de los efectos ambientales aparejados a este tipo de proyectos y del desarrollo sostenible. Lo anterior, independientemente de que la refinería propuesta para Dos Bocas, Paraíso, Tabasco, se pretende llevar a cabo sin contar al día de hoy con una autorización en materia de impacto ambiental por parte de las autoridades ambientales federales ni de las autoridades de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA).

Actualmente, México cuenta con seis refinerías (Minatitlán, Cadereyta, Madero, Salamanca, Salina Cruz y Tula) y tres tipos de petróleo reportados en documentos oficiales de Pemex: Olmeca, Istmo y Maya (Pemex, 2012). 1. La mayor cantidad de reservas de petróleo en México a mediano y largo plazo son de tipo pesado (Maya), para su refinación se requerirá de refinerías del tipo "complejas" o "muy complejas" cuyos costos de creación y mantenimiento son muy altos, mucho más si son tomadas en cuenta las externalidades que conllevan.

La refinación del petróleo, es decir, la conversión del crudo en productos útiles, ha ocupado, sin conocerse el porqué, menos atención que otras actividades industriales contaminantes pero se hace necesario evidenciar sus impactos ambientales.

La construcción de una nueva refinería significa provocar grandes impactos sobre el medio ambiente, sobre todo, las emisiones atmosféricas, los desechos sólidos y los efluentes líquidos, los cuales arrastran cantidades importantes de hidrocarburos, materia orgánica y metales pesados. Todo ello provoca contaminación y alteraciones sobre los ecosistemas acuáticos y terrestres, que en ocasiones llega a ser irremediable, con implicaciones en la salud de las personas.

Las emisiones atmosféricas son provocadas por partículas, hidrocarburos, monóxido de carbono y óxidos de azufre y de nitrógeno que son liberados a la atmósfera y que, además de generar debilitamiento en la capa de ozono, pueden provocar envenenamiento de especies endémicas y lluvia ácida.

Una parte importante de las emisiones contaminantes de las refinerías se presenta a través de la emisión de aguas residuales, emisiones fugitivas, derrames y la quema de gas en la atmósfera, entre otros. Las refinerías de petróleo queman como desperdicio el exceso de gas no aprovechado generando una grave emisión de materiales tóxicos contaminantes a cientos de km, además de contribuir en gran medida a la emisión de CO2, principal gas de efecto invernadero (se calcula que una tonelada de petróleo produce tres toneladas de CO2).

En este contexto, nuestro país tiene compromisos en materia de cambio climático, contraídos en el Acuerdo de París y en la Cumbre de Líderes de América del Norte (CLAN), pero también tiene el compromiso de velar por la calidad del aire y por la protección de los derechos humanos, como el derecho al medio ambiente sano y a la salud, ambos consagrados en el artículo cuarto constitucional. ¿Promoviendo las dos nuevas refinerías, alcanzaremos a cumplir nuestras metas y compromisos en materia de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero?

En resumen, la construcción de nuevas refinerías y relanzar las existentes tienen grandes impactos para la calidad del aire y el cambio climático, a la vez que representa importantes riesgos de contaminación a cuerpos de agua y al suelo, daños a los ecosistemas y a la biodiversidad. Y además de todo esto, apostar por más refinerías significa seguir apostando por un modus vivendi que no es sostenible y que ocasiona externalidades negativas de las cuales tendremos que pagar la factura en años venideros. ¿No sería mejor apostarle a la transición energética favoreciendo cada vez más las energías renovables y menos los combustibles fósiles?

No se pueden dejar de comentar que los reportes y análisis científicos recientes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) marcan una clara sentencia al uso de combustibles fósiles señalando que son cada vez más inviables, no sólo en materia ambiental sino económica también. El declive del petróleo es algo inminente e irreversible. ¿Ante esto, le vamos a apostar a las refinerías?


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