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EDITORIAL

Verdades y rumores

EL AGENTE 007
miércoles 28 de noviembre 2018, actualizada 9:29 am

El asunto de los bebés afectados por diversos bichos que pescaron en el Hospital General de Torreón puso en evidencia el desbarajuste que hay en la Secretaría de Salud de Coahuila que dirige Roberto Bernal. Nuestros subagentes de bata y estetoscopio al cuello nos reportan que cuando se dio a conocer la noticia de un presunto brote de bacteria en el nosocomio que apenas tiene un lustro de inaugurado, el jefe de la Jurisdicción Sanitaria VI, César Alejandro del Bosque, se dio la enojada de su vida ya que, según él, el director de la unidad, Javier Dorantes, debió informarle antes de darlo a conocer a la Incómoda Prensa. Incluso dicen que ambos funcionarios tuvieron una álgida discusión sobre el particular, y don Javier intentó zafarse de la responsabilidad con el clásico cuento de que “el periódico cambió lo que dije”, cosa que no es cierto y que consta en las grabaciones de la periodista de esta casa editora que publicó la nota. Lo cierto fue que Dorantes se confundió y dio información imprecisa por no corroborar antes sus datos. Pero además, dicen los subagentes, el director del Hospital General comentó que él no estaba obligado a rendir informes al jefe de la Jurisdicción Sanitaria, ya que su jefe directo ahora es el coordinador de Hospitales que está en Saltillo, hecho que don César Alejandro niega. El problema es que no se sabe quién tiene la razón, ya que en este asunto, como en muchos otros que tienen que ver con la burocracia, las duplicidades y ambigüedades terminan por complicar el organigrama y las líneas de mando. Y es que al inicio de la administración estatal de Miguel Riquelme, Roberto Bernal decidió crear tres nuevas dependencias dentro de su secretaría: la mencionada Coordinación de Hospitales, la de Jurisdicciones Sanitarias y la de Atención de Urgencias Médicas. Dicen los que saben que con esta nuevas áreas lo único que se ha logrado es crear confusión en el personal de Salud estatal, ya que las líneas tradicionales de mando se rompieron y la falta de comunicación es la constante. Las lenguas viperinas dicen que además de servir sólo como agencias de colocación, estas nuevas coordinaciones contradicen el discurso de la falta de recursos que menciona constantemente don Roberto para justificar las carencias de medicamentos e insumos en las unidades médicas. Vaya lío en un tema tan sensible como lo es la salud pública.

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En donde pocas cosas cambian con el transcurrir de las semanas en materia de comunicación social es en el Ayuntamiento de Torreón que encabeza Jorge Zermeño. Nuestros subagentes disfrazados de micrófonos nos comentan que aunque hay una buena disposición por parte de algunos funcionarios de la administración municipal a dar información de calidad a la Incómoda Prensa, el resultado siempre es el mismo: nulo. Y es que algunos de los jefes de área y directores se quejan de lo que a todas luces parece una ley mordaza aplicada desde la oficina de Comunicación Social que controla Antonio Zamarrón. Según las voces de los quejosos, cuando han dado una información a los medios que no es del agrado de don Toño o no cumple con los “lineamientos” luego, luego vienen los regaños y reprimendas al grado de que se ha dado incluso la orden de que cualquier petición sea notificada al departamento de Comunicación Social, ocasionando un embudo que termina por bloquear la transparencia que debería imperar en cualquier administración pública en donde la información no es propiedad de los funcionarios, aunque ellos lo crean así. Lo curioso del caso es que en este punto el gobierno zermeñista se parece mucho al gobierno riquelmista, en donde es común que los funcionarios estatales evadan las solicitudes de información directas de la Incómoda Prensa cuando no quieren o no les conviene responder, por ejemplo, con el asunto de la megadeuda, los casos pendientes y las dudas vigentes. Tal vez se trata de una simbiosis ahora que ambos niveles de gobierno presumen hacia la opinión pública una gran coordinación en materia de seguridad y búsqueda de recursos, lo cual, dicho sea de paso, no está mal. Ojalá que la alineación sea sólo para lo bueno y no para lo malo.

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Cuentan que las cosas siguen complicadas en materia de disponibilidad de recursos en la Fiscalía General de Justicia del estado de Coahuila, situación que se refleja principalmente en las delegaciones. Nuestros subagentes disfrazados de escritorios desvencijados nos comentan que los agentes ministeriales andan rumiando descontento por las condiciones en las que trabajan, sobre todo en lo concerniente a las unidades vehiculares. Y es que dicen que desde hace meses se les comentó que no habría dinero para patrocinarles muebles oficiales para que puedan trasladarse a las diligencias y hacer su chamba como corresponde. Que en lugar de eso tendrían que hacer uso de los vehículos recuperados no reclamados, pero antes deberían apoquinar para su reparación y mantenimiento. O sea que los agentes ministeriales manejan carros que tuvieron alguna vez reporte de robo o estuvieron en uno de esos accidentes en donde los conductores se dan a la huida, por lo que si usted ve por ahí un auto que se le hace familiar, probablemente alguna vez haya sido suyo o de alguien que conoce. Cosas extrañas que pasan en estas tierras.

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A quien le sigue lloviendo sobre mojado es al director del otrora prestigado Instituto Tecnológico de La Laguna, Miguel Ángel Cisneros. Y es que a la clausura de la Unidad de Estudios en Energías Renovables (UEER), proyecto que pintaba para ser el más importante del país en su tipo, se han sumado denuncias de malos manejos y quejas por el retraso en el pago de servicios a docentes. Los subagentes vestidos de pizarrones han logrado recoger voces que hablan del rezago en la cobertura de horas a docentes que impartieron el Semestre Cero, al igual que los que estuvieron en la UEER el tiempo que duró el sueño que al final no se hizo realidad, situación que por cierto olvidó explicar a detalle don Miguel en su reciente informe. Pero la cosa no para ahí. Cuentan que por ningún lado se ven los recursos presupuestados para mantenimiento del plantel, ya que los baños están sucios, el pavimento del estacionamiento dañado y las rejas del perímetro deterioradas. Total, la bola de nieve, dicen, sigue creciendo y no se sabe en dónde va a parar.

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De otro lado del Nazas dicen que a raíz de que ha circulado fuerte la especie de que Rocío Rebollo busca volver a contender por la presidencia municipal de Gómez Palacio, pero ahora no dentro del viejo PRI sino en el nuevo PRI, o sea, Morena, la propia exdiputada federal ha estado diciendo a sus seguidores que “no hagan caso, son rumores”. Y es que se ha dicho que como el control del PRI local lo tiene la alcaldesa Leticia Herrera, aunque también se comenta que sus bonos han bajado entre la clientela, la posibilidad de que se nombre a otro candidato o candidata del PRI es muy difícil. O que, en su defecto, que si doña Lety decide no buscar la reelección, ella haría hasta lo imposible poner a su gallo o gallina, según sea el caso. No obstante, cuentan que doña Rocío ha dicho, no abiertamente hasta ahora, sólo en corto, que no piensa dejar el PRI, ya que existe un fuerte arraigo familiar en ese partido y que no se imagina contendiendo por otros colores. Además, cuentan que por el momento no tiene contemplado buscar un cargo público y que prefiera esperar mejores tiempos. Habrá que ver si este ánimo se mantiene al inicio del próximo año.

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