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El Siglo de Torreón Domingo 12 de ago 2018, actualizada 4:13am ... Anterior El Siglo 16 de 22 Siguiente ... El Siglo

Por: Gildardo Contreras Palacios

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La llamada "Casa de los Estados Unidos" en Parras

  Sin embargo, retrocedamos un poco más para saber el origen de aquella residencia. A principios del siglo XIX, el señor don Manuel Ibarra Castaños, adquirió la hacienda de San Lorenzo de Parras, a los herederos de don Juan Lucas Lazaga, su antiguo dueño. Don Manuel era originario del Saltillo, en donde era casado con doña Isabel Goribar Arrieta, para febrero de 1911 ya eran residentes de San Lorenzo. Tal vez les tocó ver pasar por allí a don Miguel Hidalgo cuando a principios de abril de ese año era conducido preso a Chihuahua. Este matrimonio procreó a sus hijos: Ma. Candelaria, Luisa, Manuel, Pablo, Faustina, Juana y Guadalupe, aun y cuando la Familia Ibarra ya residía en San Lorenzo, todos ellos, fueron bautizados en Saltillo, salvo la más grande, Candelaria, que lo fue en Salinas N.L., eventos llevados a cabo entre 1811 y 1823. Como gente adinerada, don Manuel envió a alguno de sus hijos en su época de niños-adolescentes, a estudiar a Bordstown, KY, Estados Unidos. Don Manuel era muy allegado a las costumbres de dicho país, y posteriormente, trajo de allá alguna maquinaria y la tecnología necesarias para aprovecharlas en la molienda del trigo y en el cultivo de la vid y del algodón (molinos, deshuesadoras, alambiques, etc.).

A principios de los años veinte, don Manuel adquirió dos propiedades en el pueblo de Parras, una situada en la acera sur de la calle Real (Ramos Arizpe) y otra propiedad en las cercanías del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe. Ambas propiedades estaban constituidas por Casa, bodega y viña. Don Manuel murió a mediados de la década de los años veinte y la viuda, doña Isabel, contrajo nuevas nupcias, ahora con don Fernando de la Fuente Diez, un español originario de la Vizcaya Española. Don Fernando auxilió a su esposa doña Isabel en la administración de San Lorenzo y de sus otras propiedades, en tanto los hijos de la segunda, no tuvieran la edad y la capacidad para asumir dicha responsabilidad. Para mediados de los años cuarenta, su hijo, Manuel, después de haberse casado en la Ciudad de México, en octubre de 1839, con doña Ma. Josefa Valdés, ya estaba al frente del manejo de San Lorenzo.

Ahora bien, en el ámbito nacional e internacional, sucedió que el 13 de mayo de 1846, el gobierno norteamericano declaró la guerra al de México, por el supuesto motivo de no querer reconocer el decreto aprobado por el senado de aquel país, en marzo de 1845, sobre la anexión de Texas y como un estado más de los Estados Unidos, agregando como excusa para la citada declaración de guerra los malos tratos de que habían sido objeto algunos de sus connacionales en territorio mexicano. Las excusas sobraban, el motivo real fue el deseo de los norteamericanos de hacerse y despojar a México de los territorios situados al norte del río Grande del Norte.

Con motivo y como parte de aquella disputa armada, a principios de agosto de 1846, el general John Ellis Wool, reunió en San Antonio Béjar (San Antonio, Tx.) un ejército de aproximadamente 3,000 efectivos, dentro del plan para la invasión de México, en la que intervinieron entre otros principales generales. Taylor, Wool, Worth, Kearny, Butler, Doniphan, Scott y Twiggs, quienes en conjunto culminaron con la toma de la capital mexicana en septiembre de 1847.

El ejército de Wool salió de San Antonio entre el 27 y 29 de septiembre de 1846, se dirigieron a Monclova, de allí tenían planeado seguir para Chihuahua, sin embargo, en Monclova, Wool recibió un comunicado de la superioridad militar, para que siguiera por el rumbo de Parras, y de allí se dirigiera a Saltillo, en donde debía reunirse con el ejército de Taylor.

El viernes 3 de diciembre de 1846, el ejército de Wool, llegó temprano a Ciénega Grande (Ciénega del Carmen); al día siguiente, la marcha se reanudó hasta la hacienda de San Lorenzo, en donde se acampó en un terreno bajo de buena agua y buenos pastos. A los ojos de los militares visitantes, les pareció una magnífica y señorial estancia como no la habían visto hasta entonces en el transcurso de su recorrido.

El exterior de la Casa Grande, hogar de los Ibarra, resultó ser impactante para los norteamericanos, estaba resguardada por torreones colocados en cada uno de sus ángulos de la edificación; las torres tenían en sus lados troneras para la defensa del lugar. Los visitantes fueron atendidos espléndidamente por la Familia Ibarra en la persona de Manuel Ibarra Goribar, quien en esa época ya estaba al frente de la administración de la hacienda. Esa noche, Wool y algunos miembros de su "staff" de oficiales, pernoctaron en la Casa Grande. Supongo que esa tarde noche debe haberse dado una plática entre Manuel Ibarra y Wool, en el que de alguna forma el segundo hizo alguna propuesta a Ibarra para que les auxiliara en el aprovisionamiento de la tropa y la consecución de los forrajes necesarios para sus cabalgaduras, mediante el pago correspondiente, ya fuese en efectivo o mediante de algún crédito con cargo al gobierno norteamericano. Amén de que los visitantes, le solicitaron algún domicilio en Parras para poder montar sus oficinas, y desde donde podrían despachar los asuntos relacionados con el movimiento militar de ocupación, en la región de Parras, durante el tiempo que fuese necesario. Ibarra desde ese momento se convirtió en un apoyo de los norteamericanos para auxiliarle en todo aquello que estuviese a su alcance y posibilidades.

Al día siguiente, domingo 5 de diciembre de 1846, el ejército de Wool, llegó a Parras y estableció su campamento en un sitio localizado en lo que hoy es el bulevar de la ex hacienda del Rosario, enfrente y hacia el oriente de lo que fue la fábrica La Estrella. Wool, en sus memorias dijo que, Parras en ese tiempo era un apacible pueblo con aproximadamente 8,000 habitantes y consideró como un lugar estratégico para los fines de ocupación que se estaban llevando a cabo. La llegada del contingente norteamericano a suelo parrense debe haber resultado espectacular y algo inimaginable para los habitantes del pueblo y de la región, ya que acá jamás se había visto algo similar, ver llegar a aquel numeroso contingente castrense formado por aproximadamente 3,000 hombres, de a caballo y a pie, acompañados por un convoy de 350 carretas.

Por aquella relación de negocios, los Ibarra proporcionaron a los norteamericanos, una casa en el centro urbano de Parras para que establecieran sus oficinas, y por la amplitud del domicilio facilitado, es lógico que pudo haber servido también como habitación, para algunos integrantes del equipo de oficiales de Wool, fue una de aquellas propiedades que don Manuel Ibarra Castaños, había adquirido a principios de los años veinte en el pueblo de Parras, la cual estuvo y está situada en la acera sur de la calle Ramos Arizpe, antigua calle Real, en donde topa la hoy calle Acuña por el sur. Dicha edificación, en sus inicios perteneció a los señores curas diocesanos que llegaron a administrar la Parroquia de Parras en el año de 1641, es una de las construcciones más antiguas del Parras, situada en plena calle Real y muy cercana a la Iglesia Parroquial. La propiedad en cuestión estaba integrada por una amplia casa habitación, una extensa viña y sus respectivas bodegas. Durante la estadía del ejército de Wool en Parras, sus habitantes no sufrieron alteración alguna en sus actividades cotidianas, aprendieron a convivir con los norteamericanos, esto debido principalmente a la actitud conciliadora de Wool, quien trató de respetar al máximo la vida de los parrenses, a grado tal de que los mismos militares de su ejército, se quejaban de que el citado general era más duro con ellos que con los mexicanos, en este caso con los parrenses, a quienes tenía cierta consideración. Aquella actitud tolerante de Wool puede ser comprensible, ya que dicho general, profesaba la religión católica, lo que de alguna forma lo llevó, a que en varias ocasiones reprendiera duramente a sus soldados cuando trataron de intervenir desfavorablemente en las cuestiones religiosas de los lugareños. Seguimos…

Fuentes:

-Bayles Francis. Narrative of Major General Wool's. Campaign in Mexico. The years 1846, 1847, & 1848. Albany. Little & Company, 53 State Street. 1851.

-APENDIX A. Report of Capitain Hughes of Wool's March Into Mexico.

-Ernesto Garcés Velázquez. Archivo Personal. Diversas escrituras de compraventa.




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