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IVÁN HERNÁNDEZ Domingo 12 de ago 2018, actualizada 11:24am ... Anterior El Siglo 3 de 3 Siguiente ... El Siglo

La emergencia de la verdad

El Siglo
Premiado. Vicente Alfonso sumó a su palmares el Premio Bellas Artes de Crónica Literaria Carlos Montemayor.

TORREÓN, COAH.-
Vicente Alfonso y el diálogo constante con el ornitorrinco de la prosa

Hace un par de décadas, cuando un joven lagunero se interesaba en el camino de las letras y buscaba algo tan elemental como un buen consejo, llegaba, si perseveraba en ello, a trabar conocimiento con algún integrante del grupo Botella al mar.

Lo demás era, igualmente, perseverar, sentarse a escribir un poema o un cuento o un ensayo teniendo ya en la biblioteca personal y en la memoria lectora títulos como El incendio de la niebla de Pablo Arredondo, Vestigios de Eros de Saúl Rosales, El augurio de la lumbre de Jaime Muñoz Vargas o El oro amotinado de Gilberto Prado Galán.

Hoy día, un joven de La Laguna tiene, como mínimo, factores como las tecnologías influyen en la suma, el doble de fortuna.

Y como de sumar se trata hablemos de Vicente Alfonso, escritor lagunero con una sólida trayectoria tanto en la literatura como en el periodismo.

Entre el incipiente talento que asistía al taller de literatura del TIM y el autor de hoy la distancia existente, incluye el Premio Nacional de Literatura Policiaca-IPAX 2008 por la novela Partitura para mujer muerta y el Premio Nacional de Cuento María Luisa Puga 2009 por Contar las noches.

En 2014 ganó el Premio Internacional de Novela Sor Juana Inés de la Cruz con la novela Huesos de San Lorenzo, traducida al italiano, al turco y al alemán, entre otros idiomas, y en julio pasado obtuvo el Premio Bellas Artes de Crónica Literaria Carlos Montemayor con la obra Aquí se pudre todo, próxima a publicarse.

Es este último logro el que incita la plática que se reproduce a continuación.

Antes de proceder no está de más recomendar al lector textos de Vicente Alfonso disponibles en Internet, artículos como "El novelista de los dedos entintados" o "Plantas rabiosas y canallas", o bien, atender algunos de los contenidos que el autor sugiere en redes sociales.

¿CUÁL ES LA IMPORTANCIA DE LA CRÓNICA?

Es un género a caballo entre la literatura y el periodismo.

Para el cronista el norte de su brújula apunta a la verdad, hacer literatura a partir de la verdad. Admiro a cronistas como Juan Villoro o Magali Tercero, ellos parten del punto de vista de un testigo.

Es importante, en estas épocas de la posverdad, no sólo desentrañar el sentido de un texto, sino desde dónde se está escribiendo, quién lo está escribiendo, quién nos está diciendo cada cosa. En un contexto tan complicado, un mundo que aparentemente tiene exceso de información, la crónica es importante porque permite la aproximación crítica hacia cualquier fenómeno.

No deja de ser significativo que hace un par de años le hayan dado el Nobel de Literatura a Svetlana Alexievich, una cronista, o que este año le dieran el premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades a Alma Guillermoprieto.

Los cronistas están siendo cada vez más premiados porque el género surge como herramienta para ejercer un acercamiento crítico a cualquier realidad.

¿TAMBIÉN LA VES COMO EL ORNITORRINCO DE LA PROSA?

Juan Villoro acuña este término en el prólogo de Safari accidental, una compilación de textos de muy distinta naturaleza, pero que coinciden en la crónica. En el texto él empieza diciendo que los casados y los solteros se envidian por razones tristemente imaginarias, con los escritores y los periodistas pasa lo mismo, se ven con recelo de un lado a otro del salón como si fueran pandillas y en realidad comparten más cosas de las que creen. El terreno donde se encuentran es la crónica.

He vivido con un pie en cada una de estas actividades que son igual de apasionantes. Amo el periodismo, amo la literatura y creo que cuando uno hace crónica se encuentra a sus anchas en ese punto de convergencia.

 LA CRÓNICA POR UN LADO Y EL CINE DOCUMENTAL POR EL OTRO, ¿TENEMOS PRISA POR CONTAR NUESTROS HECHOS EN MÉXICO?

No es prisa, hay una necesidad, una urgencia, no en el sentido de hacer algo a toda velocidad, sino de algo imperativo, necesitamos espacios de catarsis y uno de ellos es todo lo que nos cuente nuestra propia historia y nos permita saber.

También tiene que ver con las nuevas tecnologías, hacer un documental es mucho más fácil ahorita que hace 20 años y no sólo hacerlo, sino difundirlo. Con el periodismo ocurre lo mismo. Hay nuevas formas de difundir los textos, de difundir contenidos y eso abona a que haya una pluralidad de voces que enriquecen.

 LA LITERATURA LAGUNERA GOZA DE BUENA SALUD.

Esto viene de muchos años atrás. Cuando vengo a La Laguna en casa de mis padres aguardan por mí muchos ejemplares de las revistas Estepa del Nazas y de Siglo Nuevo. Si uno se pone a hojearlas no es difícil advertir que venían estas cosas, una especie de boom literario se estaba gestando en La Laguna.

Como aquí no hay Facultad de Letras había una búsqueda de espacios y había que recurrir a opciones como la Facultad de Ciencias Políticas (de la UA de C) y, en el terreno literario, al taller de Saúl Rosales en el Teatro Isauro Martínez.

En esos espacios convergían las inquietudes que traíamos, ni siquiera sabíamos muy bien cómo se podía profesionalizar la literatura, pero ya estábamos tanteando el terreno.

Esas publicaciones, el taller de Saúl, otras cosas que pasaron en ese momento, fueron como un crisol en donde se forjaron muchas cosas... y van a salir muchas más.

Por ejemplo, Jaime Muñoz Vargas es alguien que ha hecho una obra solidísima, cada vez conquista más espacios y vive aquí en La Laguna. Las redes sociales permiten que lo lea un muchacho en Yucatán, una señora en Reynosa, y ahora está en el taller de los sábados en el Isauro. Seguro está viendo textos de muchachos que al rato vamos a ver publicando en muchos sitios.

No son llamaradas de petate, sino cosas que se estuvieron trabajando durante décadas, además, no están representadas por uno o dos nombres solamente, sino por varias generaciones que estuvimos ensayando las formas de hacer periodismo y literatura.

Rutina

A su labor como creador, Vicente Alfonso suma un trabajo constante como promotor de la literatura y del arte de novelar.

Hace un par de semanas, por ejemplo, compartió sus saberes en materia de novela policíaca en un diplomado de creación literaria en Chihuahua. A principios de julio impartió lecciones intensivas de escritura de novela en Acapulco.

En Torreón también ha desarrollado su taller de carpintería narrativa.

Recientemente formó parte del jurado del Premio Nacional de Crónica Joven Ricardo Garibay que tuvo por ganador a Aldo Rosales Velázquez con el libro Linde Faz.

Entre una cosa y otra, también escribe, hace periodismo y guarda en el bolsillo de la camisa las plumas que le entrega una niña fascinada con las aves.

Títulos

Libros de Vicente Alfonso

⇒ El síndrome de Esquilo.

⇒ Partitura para una mujer muerta.

⇒ Huesos de San Lorenzo.

Además está próxima a publicarse la obra del premio de crónica Carlos Montemayor: Aquí se pudre todo.



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Premiado. Vicente Alfonso sumó a su palmares el Premio Bellas Artes de Crónica Literaria Carlos Montemayor.

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