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EDITORIAL

Verdades y rumores

EL AGENTE 007
miércoles 25 de julio 2018, actualizada 7:22 am

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Cuentan que las omisiones de los legisladores en torno a los procesos de entrega-recepción en los casos en donde los alcaldes resultaron reelectos van más allá de una simple confusión. Y es que cuando se aprobó la reforma electoral para que los munícipes pudieran buscar mantenerse en el poder por otro periodo, los diputados olvidaron precisar cómo sería el proceso de entrega-recepción cuando los alcaldes lograran la reelección, o si era necesario mantener esa figura legal toda vez que parece ridículo de antemano que un presidente municipal y su equipo se entreguen a sí mismos la administración. Imagínese usted el procedimiento, como sacado de una comedia del absurdo, en donde un funcionario funge a la vez como quien entrega y quien recibe, sólo se cambia de silla a la hora de “intercambiar” la documentación y al revisarla dice con voz grave: “muy buen trabajo, señor director”, a lo que él mismo responde, tras un nuevo cambio de silla: “muchas gracias, es usted muy amable”.

Pero lo más grave no es esto en sí, que ya de suyo resulta bastante extraño, sino que existe por ley una partida presupuestal contemplada para los procesos de entrega-recepción. En los casos en donde hay cambio de titulares del gobierno se entiende que se requieran los recursos puesto que quienes llegan aún no tienen oficinas ni insumos, porque los que se van los tienen ocupados. Pero cuando se trata de las mismas personas, ¿para qué van a necesitar recursos? Este asunto nada claro está y puede derivar en situaciones, digamos, incómodas, como que el dinero sea utilizado para otra cosa por debajo del agua. Total, como dicen por ahí, ¿qué tanto es tantito? ¿En qué estaban pensando los legisladores cuando aprobaron todo el asunto de la reelección? Tal vez en sus jugosas prerrogativas.

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Prepárese, amigo lector, porque todo parece indicar que 2019 llegará con varias cargos extras a su bolsillo. Mire, por una parte el ayuntamiento de Torreón está preparando una revisión de los valores catastrales para posiblemente subirlos por encima de la inflación, por lo que el impuesto predial del próximo año no sufriría el ajuste de siempre sino un verdadero incremento. Hablan por ahí de aumentos de hasta el 40 por ciento que ojalá y sea mucho menor a esa cantidad. En cuanto a gravámenes estatales, también viene un golpe. Y es que el gobierno provincial ya anunció en habrá cambio de placas de circulación en 2019, con lo que los contribuyentes tendrán que desembolsar a la hora de ponerse al corriente con sus derechos vehiculares. Además, hay quienes creen que las nuevas medidas de seguridad aplicadas a partir de octubre a las licencias de conducir van a traer como consecuencia el aumento en el costo al conductor, ya que de entrada elaborarlas resultará más caro. Y esto es para empezar, porque apenas estamos a la mitad del año, falta ver qué más se les ocurre en el Municipio y el Estado de aquí hasta que se decidan las leyes de ingresos. Haga changuitos o póngase a rezar.

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Dicen que mientras el futuro gobierno federal busca disminuir la carga burocrática, en Coahuila sucede al revés en algunas dependencias. Resulta que recientemente fueron creadas tres nuevas áreas en la Secretaría de Salud, una de las instituciones más lastimadas durante los últimos 12 años y prueba de ello son los constantes problemas de surtimiento de material y medicamento en este lapso. Según los subagentes de bata y estetoscopio de juguete, es el personal médico -ése que se “echa la bronca” con la ciudadanía cuando no hay nada con que curar-, el más molesto con estas designaciones, debido a que consideran que los nuevos puestos son innecesarios además de que están ocupados por médicos que nunca han trabajado en este estado y por lo tanto no conocen el funcionamiento de la Secretaría. Se trata de Gustavo Alberto Ledesma Rubio quien se desempeñará como coordinador de jurisdicciones sanitarias; Eric Sebastián Varela Cortés, quien ejercerá el cargo de coordinador del Sistema de Atención Médica de Urgencias, y Marco Aníbal Rodríguez Vargas, quien será el coordinador de hospitales. Los subagentes dicen que tal vez la derrota electoral del pasado 1 de julio ya está surtiendo efecto en los estados priistas que buscan acomodar a lo más fieles simpatizantes o funcionarios y quienes de alguna u otra forma hayan servido a los intereses del gobierno federal durante este último sexenio para que no se queden sin chamba cuando le entregan la banda al Peje López Obrador.

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En Torreón, cuentan que cadetes de la flamante Academia de la Policía Municipal andan inconformes porque desde inicios de año han recibido tratos, digamos, poco amables, de parte de los operadores de dicha institución. Señalan en específico al director Néstor Villarreal y al comandante “Oswaldo”, quienes presuntamente lanzan amenazas e insultos constantes contra cualquier cadete que tenga la osadía de levantar la voz. Los subagentes que responden al código cifrado ultrasecreto “Matute”, dicen que incluso se les amenaza con borrarlos de la lista de nuevos ingresos a la corporación, esto a pesar de que hayan pasado todas las pruebas, cursos y exámenes. Afirman que los comandantes se exceden en las órdenes de trabajo físico, casi siempre se les habla con vocabulario altisonante, se les da sólo una comida al día por demás raquítica y se les limita el uso de artículos de práctica, esto a pesar de que la Academia recibe un presupuesto amplio para su operación, lo que resulta, al menos, sospechoso. Lo más grave es que no han sido pocas las ocasiones en que se les retrasan los pagos de las becas y estímulos prometidos, por lo que califican la situación de irónica, pues en su capacitación llevan varias clases de respeto a los derechos humanos, mismos que sienten que no se les respetan. Cosas curiosas que ocurren por estas tierras.

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Todo parece indicar que ahora sí van en serio los cambios en las dependencias del gobierno provincial de Durango en la Comarca Lagunera, donde recientemente se practicaron algunos y, dicen, se tienen otros en preparación. Y es que a dos años del arranque de gestión, hay quienes ya demostraron no dar el ancho para el cargo que se les encomendó, por lo que aprovechando la sacudida que dejó el proceso electoral, el gober José Aispuro Torres al fin se decidió a dejar a un lado a quienes no quieren trabajar. Tal es el caso de la Casa de la Cultura Ernestina Gamboa de Gómez Palacio, cuyo director Ramón González González ya está poniendo las barbas a remojar después de que su brazo derecho, Carlos Burciaga fue dado de baja por tratos poco amables hacia el personal. Las lenguas de doble filo dicen que González ha tenido un desempeño de tonos grisáceos frente a una de las pocas instituciones culturales de esta ciudad y hasta ahora no se ha visto la diferencia con sus antecesores, lo que hace quedar mal al llamado gobierno del cambio. Por el contrario, cuentan que el director se la pasa fuera de la oficina, hay descontrol interno y hasta ahora no ha sabido explicar qué hará con una supuesta aportación federal de nueve millones de pesos que se autorizó para mejorar las instalaciones de la Casa de la Cultura. Don Ramón llegó hasta ahí por recomendación de Augusto Ávalos, quien no quedó nada bien con el gober después del resultado electoral y su inclinación a favor del acérrimo rival del “Güero”, José Ramón Enríquez.

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