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El Siglo de Torreón Lunes 25 de jun 2018, actualizada 4:13am ... Anterior 2 de 3 Siguiente ...

Ensayo sobre la cultura


Democracia

La democracia es el gobierno del pueblo a través de sus representantes, por lo menos, se supone que los elegidos son la voz de las personas que los eligen. La realidad es que se representa a los intereses de los partidos políticos que algunas veces van en contra de los intereses populares.

Si el pueblo no se expresa mediante la opinión pública, que también es otro mito, no ejercerá fuerza suficiente en el político para que actúe conforme a lo que las masas desean. Lo dejarán hacer, como hemos dejado, que haga lo que quiera, porque los mecanismos de control social los domina el político y los impone a las clases bajas. La democracia se vuelve oligarquía.

La opinión pública, hay que explicarlo, la manejan los medios masivos de comunicación dictando lo que el espectador debe de pensar ante las realidades que el mismo medio presenta. El juego de la política se ha convertido en hacer pensar lo que yo quiero que piensen, según mis intereses. Los públicos se dejan llevar porque eso es mucho más cómodo y simplemente repite lo que otros dicen sin racionalizar los mensajes.

La democracia, en nuestros días, se ha vuelto cantidad de votos; obtener volumen. Es mucho más fácil convencer a quien carece de educación que a quien está educado. Aquí no importa la calidad: lo mismo vale el de un teporocho que el de un doctor en Ciencias Políticas. Se busca a los más, que en el triángulo social son los de abajo, para apabullar a los menos. A los más se les conforma con poco.

Sería bueno si este sistema se avocara a subir el nivel de vida de los de abajo, lo cual, hasta ahora no ha sucedido. El negocio es mantenerlos en la subsistencia, ceder lo mínimo y de esta forma mantener el clientelismo: la democracia se convierte en convertirnos en súbditos de los partidos para que de este modo poder obtener la despensa, los materiales de construcción o algún otro apoyo, como limosna, no como derecho, supeditada a que estés con el partido. La democracia se prostituye, ya no significa el gobierno del pueblo, sino gobernar al pueblo desde arriba como antes lo hicieran los reyes y ahora lo hacen las dictaduras.

Al pueblo se le educa en este sentido, podemos comenzar analizando a los medios masivos de comunicación. Son los verdaderos educadores, han suplido a la escuela como generador de valores: morales, éticos, cívicos, sociales, culturales y económicos. La baja calidad de la programación de los medios es la mejor prueba de no tener interés alguno en que el pueblo tenga una conciencia de ninguna especie. La industria cultural sigue el principio del úsese y deséchese. La baja calidad vende; entonces, el negocio es vender mucha basura.

Los medios audiovisuales acostumbran a su público a recibir los mensajes con la emoción y no con la razón. Vemos cine y televisión para sentir, no para pensar. El cine de arte ya pasó a la historia. Los videojuegos subrayan estas habilidades de emocionarse y del no pensar, mucho menos criticar.

La escuela ha sido derrotada por el sistema. Vendió sus fines al mejor postor, el liberalismo económico. Ya no se educa para ser, sino para tener y producir. Lo que importa es que al estudiante se le acople al mercado del trabajo y en este funcione como mercancía. El elitismo se elimina, porque entre más haya menos cuestan. La preparación del hombre: lo que supone las materias culturales, como filosofía, arte e historia, además de la educación moral y cívica, se eliminan o pasan a segundo nivel, se consideran de relleno. El hombre se vuelve unidimensional, como lo prevenía Marcuse (Ahora, ¿quién se acuerda de este autor?).

¿Cómo se puede ejercer la democracia si no tenemos conciencia de la sociedad que deseamos? Las utopías que existen, ya demostraron su improcedencia.

La democracia la hemos reducido a su mínima expresión; el voto. Por lo menos. salgamos a votar; para ello, hay que pensar un poquito, nada más. Los próximos seis años, ¿qué tipo de vida queremos? ¿A qué te vas a arriesgar?

Para la democracia, hay que pensarle un poco.

 ENSAYO SOBRE LA CULTURA Por: José Luis Herrera Arce




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