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El Siglo de Torreón Lunes 29 de ene 2018, 4:14am ... Anterior 3 de 3 Siguiente ...

Ensayo sobre la cultura


LA CRÓNICA

Crónica es la narración de hechos, realizada por alguien que participa de los mismos. Una crónica deportiva consiste en la narración de un juego, realizada por un periodista, quien es espectador; de aquí se infiere que una de las características de este género literario es el subjetivismo, ya que el tamiz de la narración es la propia valoración de quien lo narra.

En la literatura hispanoamericana, se vuelve un género importante al narrar los hechos de la Conquista. Son varias las personas que participaron, en el bando conquistador y en el bando conquistado, en hacer la crónica de este tiempo histórico que para el mexicano le resulta muy doloroso y por ello prefiere olvidarlo; como si olvidándolo, lo negara. Pero también con ello quiere negar la verdadera esencia de la cultura azteca, o la náhuatl, o la maya que, lo mismo que el pueblo español, eran conquistadores, amparados por una religión que los santificaba por el hecho de serlo. En el caso de los aztecas, el dios Huixchilopoztli, al ser un dios solar, necesitaba de los corazones humanos para poder vivir, lo que los orilló a ser guerreros. En el caso de los cristianos, la Conquista la tomaron como pretexto para la evangelización y para eliminar los rasgos de una cultura que consideraron demoniaca.

Desgraciadamente, no contamos con la crónica de la conquista de los aztecas, pero si, como fue la expansión de su imperio y hasta de sus derrotas, frente a los tarascos, por ejemplo. Conocemos muchos de los datos históricos de este pueblo, a través de los propios cronistas españoles y de la labor de los religiosos que se propusieron rescatar lo que quedaba en la tradición oral de los propios aztecas.

La crónica comienza con la narración de los viajes de Cristóbal Colón. Fueron cuatro y de cada uno existe la bitácora. En ella, se mezclan los aconteceres reales con la imaginación del navegante, quien se refiere a la forma del mundo como una pera, y a la situación que tenía el paraíso terrenal. En cada uno de los viajes, es el hombre quien nos habla no sólo del dato científico, sino de cosas que son producto indiscutible de su imaginación.

De los viajes de Colón podemos encontrar informes en el libro: Los viajes de Colón escrito por Martín Fernández de Navarrete. Además, su hijo Hernando escribe: la vida del almirante Cristóbal Colón.

El almirante, además de sufrir el encadenamiento y la prisión y de perder muchos de los privilegios de su conquista, nunca supo que había dado con un continente. Esta es una de las circunstancias por la cual su descubrimiento no lleva su nombre; además, fue muy posterior cuando los europeos se dieron cuenta de que las tierras de que se hablaba no eran Asia, sino otra cosa. Esto fue posible porque el mapa de la región se iba armando por la información de todos los que elaboran cartografías (Juan de la Cosa, por ejemplo) y cuando llegaron al turno de Américo Vespucio, ya se tuvo la seguridad y de la referencia de los mapas de Américo se llegó al nombre de América.

Sigamos con la crónica en lo referente a México. La segunda que podemos citar son las propias cartas de Hernán Cortés. Fueron cinco. La primera se perdió porque el barco en que iba fue asaltado por los piratas. (El primer intento de conquista de los franceses, sobre todo, y de los ingleses, fue la piratería) Los corsarios, en un momento dado, también fueron generales que combatieron en las guerras contra España y que tenían permiso de sus reyes para piratear.

Las cartas de relación de Cortés tenían como objetivo quedar muy bien con la corona española, que a su vez era la cabeza del imperio, en la persona de Carlos V, quien nunca comprendió muy bien los acontecimientos americanos por estar muy ocupado con los problemas que su imperio le imponía. Tenía dificultades en todos lados y fueron las riquezas americanas lo que lo ayudaron a enfrentarlos; de todos modos, hubo de renunciar al puesto dividiendo sus posesiones entre su hermano y su hijo para irse a vivir sus últimos días a un convento.

Estas cartas hay que leerlas advertidos de la subjetividad de quien las escribe. Son deliciosos algunos pasajes como la descripción del mercado de la gran Tenochtitlán en la segunda carta. Habrá otros que describan este mismo mercado más minuciosamente como Bernal.

Desgraciadamente, Cortés no tuvo suerte con los mexicanos. Quisiéramos borrarlo de la historia. Superescasean sus estatuas, y sin embargo, existió. Lo que haya hecho, para bien o para mal, afectó en lo que ahora somos.

  Por: José Luis Herrera Arce




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