EDITORIAL
YAMIL DARWICH Jueves 7 de dic 2017, 8:57am ... Anterior 8 de 9 Siguiente ...

Superficialidad


Diálogo

El término se refiere a lo relativo a la superficie; "que está o se queda en la superficie sin entrar más hacia el fondo: herida superficial. Se aplica a la persona que es poco seria o profunda en lo que dice o en lo que hace".

Se acomoda a muchas de las acciones que realizamos los seres humanos en el presente; tendemos a ver las cosas "por encimita", sin preocuparnos en pensar que consecuencia trae aparejada cada acción, sólo vivir el presente y en muchos de los casos entrar a la complacencia del "campo de la gana"; actitud que no revisa responsabilidades y sólo atiende al deseo del momento; postura para-social que genera problemas a los demás.

En el fondo, es consecuencia del "acondicionamiento" al que estamos sometidos por el sistema materialista de occidente; nos ahogan con información plagada de imágenes que nos invitan a desear tener, para que ellos alcancen sus fines: vender y ganar en lo material.

Así, donde entra el deseo sin la reflexión de si lo apetecido es necesario o conveniente nos conducen a la superficialidad; en otras palabras: a no reflexionar, pensar y con ello decidir.

Es una nueva forma de esclavitud a la que nos han sometido sin darnos cuenta y ¡ya viene Navidad!

Revisemos:

La superficialidad en los medios de comunicación genera desastres: la televisión se encarga de mandarnos mensajes para que entremos en ese campo de la gana y que mal administremos nuestros recursos. Ellos cuentan con herramientas como la imposición de modas en el vestir y con sugestivas ofertas nos obligan a cambiar el vestuario frecuentemente, moda de invierno o verano, siempre con figuras de mujer delgadas y varones bien parecidos que presionan a gordos y gordas a comprar ropas que no les quedan, pero ¡son de temporada!

En otro campo del medio comercial nos llevan a consumir todo tipo de alimentos y bebidas: desde las comidas supuestamente "gourmet" hasta las frituras y demás engordantes "chatarra"; en bebidas encontramos muy buenos ejemplos: cerveza de la marca del futbolista de moda y hasta la "artesanal" o refrescos que se definen "light" evolucionados a "cero" y ni que decir de las aguas purificadas que carecen de las sales necesarias para la salud, pero que son consumidas porque "ayudan a adelgazar".

Somos superficiales para juzgar a los demás: si el amigo o vecino tiene éxito económico se debe a que es "narco" o tiene tratos con los malos; si se trata de evaluar conductas de los hijos y nos negamos a evaluar a fondo sus malos comportamientos utilizamos algunas buenas frases: "son muchachos" o " hoy en día todos son iguales" y damos "vuelta a la página".

Los profesores no quedamos fuera de la superficialidad y con suma facilidad justificamos inasistencias o no haber estudiado o hecho la tarea. Caso especial son las escuelas particulares que, ante la precaria situación económica, se preocupan más en evitar reprobación y/o perder alumnos -entiéndase ingresos-.

Las públicas prestan mayor atención a sindicatos y amenazas porque ¡los quieren poner a trabajar/estudiar!

En los servicios públicos también encontramos superficialidad: las famosas simplificaciones administrativas son útiles para confundir y permitir que se eludan responsabilidades. Hoy día, los sistemas computacionales son una excelente excusa para ser ineficientes; seguramente Usted ha padecido eso de: ¡se cayó el sistema!

Entre todos sobresalen los politiqueros, personajes que disfrazados de políticos -profesión noble y necesaria - se caracterizan por su carencia de valores éticos, la esclavitud a que se han sometido con sus líderes de partido y su desesperado afán de permanecer en la nómina.

Los líderes son igualmente irresponsables del bien común, sus objetivos son simples y claros: enriquecerse y seguir escalando en la pirámide del poder político y para ello requieren de popularidad, así que sin pensarlo detenidamente autorizan uso de marihuana -seguramente ya no es adictiva y "puente" para uso de otras mayores y criminalidad-, el aborto criminal y últimamente declarar no delito al adulterio; Usted puede sumar otros casos, como los matrimonios de conveniencia o la reeducación de menores.

El intento de prohibir las corridas de toros o legislar sobre los animales domésticos, contrasta con la permisividad para cometer ilícitos como el aborto criminal o cultivar marihuana para usos personales.

Siempre según las conveniencias politiqueras. Entre las causas, sume la ignorancia y baja escolaridad de nuestros diputados y senadores, entre los que encontramos a deportistas jubilados, payasos y revoltosos; ¡ellos son quienes decidirán sobre el bien común a partir de la redacción o reformas a las leyes!

Los ministros religiosos se cuecen aparte, considerando sus fallas humanas como la pedofilia; el colmo, establecer horarios de oficinas para atender a creyentes. Muchos ya olvidaron predicar con el ejemplo.

De nuevo le repito: "no hay recetas de cocina", pero empecemos por nosotros mismos. ¿Es superficial?

ydarwich@ual.mx


Etiquetas: dialogo

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