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Maestro Enrique Sada Sandoval, investigador histórico Domingo 31 de ene 2016, 8:41am ... Anterior 6 de 10 Siguiente ...

Un duelo de Perfidias: la pugna entre Carranza y Villa

El 8 de julio de 1914 se firmó el Pacto de Torreón entre Villa y Carranza, tan pronto como el ejército de Obregón tomó la capital, Carranza desconoció por completo lo pactado con Villa en Torreón.

SIGLOS DE HISTORIA

Pese a su encumbramiento apuntalado por los Estados Unidos-concretamente por el embajador Henry Lane Wilson-para la segunda mitad de 1913 y luego de que diera cambio de gobierno en el vecino país del norte, la Casa Blanca empezó a recelar de la cercanía de Victoriano Huerta con el Imperio Alemán. Si a ello sumamos la represión sanguinolienta que el régimen impuso contra sus opositores (como en el caso del Senador Belisario Domínguez y Serapio Rendón, entre otros) la imagen pública de este personaje vino a menos una vez que disolvió el Congreso, hecho que llevó al gobierno de Washington a desentenderse de dicho personaje para empezar a brindarle apoyo militar a sus opositores ( a través de la Diplomacia extraordinaria, vendiéndoles armas y parque o bloqueando el suministro que las mismas para el régimen, como en el caso del Ypiranga), hecho que puede patentarse luego de toda una serie de batallas que debilitarían al huertismo, llevándolo hasta su derrota definitiva en 1914.

Para ese entonces Álvaro Obregón controlaba de Sonora y Sinaloa mientras Pablo González con el Ejército del Noreste detentaban Monterrey, capital de Nueva León, y los Estados Unidos intervenían en Veracruz, para cerrarle el paso de armas a Huerta y abrirlo para el Ejército Constitucionalista. Sin embargo, fue la División del Norte quien proporcionó el golpe final contra las fuerzas federales con la toma de Torreón y Zacatecas.

Como era de esperarse, la popularidad de Francisco Villa iba en ascenso a medida que sus fuerzas, con el General Felipe Ángeles como cerebro, y su contrato con Hollywood, que le hacía propaganda y le dejaba pingües ganancias a cambio de filmar sus batallas en vivo, le ayudó a cosechar laureles en donde otros solo obtenían derrotas, así como acariciar sueños de poder en donde él mismo (o a través de otro de sus generales) se veía encumbrado como presidente o poder tras la silla presidencial. Por su parte, a Carranza no le agradaba esta situación pues fuera de sí mismo no admitía ni permitiría que nadie se encumbrara hacia la presidencia de la República que solo ambicionaba para sí, y menos tratándose de Villa a quien despreciaba no por arbitrario y rústico sino por joven y victorioso.

Así pues, con el objeto de limitar a quien desde su mezquindad ya trataba como adversario, el Primer Jefe fraguó imponerle obstáculos con la intención de desviar a Villa para de llegar a tomar la capital, ordenándole una serie de movimientos militares tan absurdos como contraproducentes para darle pauta a Obregón de llegar a la Ciudad de México. Pese a que tanto Villa como Ángeles manifestaban su desaprobación ante dichas órdenes, la División del Norte obedeció en todo a Carranza hasta que éste les mandó detener su marcha para endosarle al general Pánfilo Natera, en exclusiva, la toma de Zacatecas. Una vez convencido de la mala voluntad del Primer Jefe, Villa presentó su renuncia, siendo aceptada de inmediato por Carranza; pero los villistas encabezados por Ángeles se inconformaron y desconocieron lo dispuesto por el coahuilense.

Será a partir de este momento que el Constitucionalismo se divida en vista que Carranza estaba dispuesto a debilitar a sus propias fuerzas militares sin haber aún derrotado al huertismo, en lo que a todas luces se presentaba como un suicidio para la misma causa.

Tras la toma de Zacatecas el 23 de junio de 1914, la División del Norte tomó Zacatecas por cuenta propia, rindiendo Villa el parte de la batalla al Primer Jefe, dejando a Natera en poder del Estado y replegándose a Torreón

A estas alturas, el sabotaje permanente del por parte de Carranza era evidente para todos como un agravio. No obstante, el Primer Jefe sabía que el triunfo definitivo aún no era seguro y a instancias de una negociación abierta entre el ejército del Noroeste con la División del Norte, buscó llegar a un acuerdo.

El 8 de julio de 1914 se firmó el Pacto de Torreón entre Villa y Carranza. En el mismo se ratificó a ambas direcciones, esto es a Carranza como el "Primer Jefe del Ejército Constitucionalista" y a Villa como "Jefe de la División del Norte". Por otro lado, se definieron los pasos a seguir luego de la victoria. Más específicamente, se estableció que Carranza debía hacerse cargo del Poder Ejecutivo y debía llamar a una Convención de jefes constitucionalistas con el objetivo de fijar fecha para las elecciones y resolver sobre el programa de gobierno en lo siguientes términos: "Siendo la actual contienda una lucha de los desheredados contra los abusos de los poderosos y comprendiendo que las causas de las desgracias que afligen al país emanan del pretorianismo, de la plutocracia y de la clerecía, las Divisiones del Norte y del Noreste se comprometen solemnemente a combatir hasta que desaparezca por completo el Ejército ex federal, el que será sustituido por el Ejército Constitucionalista; a implantar en nuestra nación el régimen democrático; a procurar el bienestar de los obreros; a emancipar económicamente a los campesinos, haciendo una distribución equitativa de las tierras o por otros medios que tiendan a la resolución del problema agrario…".

Sin embargo, tan pronto como el ejército de Obregón tomó la Ciudad de México, Carranza desconoció por completo lo pactado con Villa en Torreón. Para el 15 de julio de 1914 Huerta presentó su renuncia y los constitucionalistas tomaban la capital de país.

Volvían a pintarse sobre el cielo mexicano nuevos nubarrones de tempestad que amenazaban la vida de millones de mexicanos, tirando por tierra cualquier esperanza de paz, futuro y bienestar para el pueblo que veía por igual con desconfianza como desprecio a ambos caudillos que por megalomanía y ambición estaban prestos a arrojar a miles a la muerte entre campos y trincheras, olvidando por completo la salud de la Patria, si es que alguna vez les importó la misma.

enrique.sada@hotmail.com

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El 8 de julio de 1914 se firmó el Pacto de Torreón entre Villa y Carranza, tan pronto como el ejército de Obregón tomó la capital, Carranza desconoció por completo lo pactado con Villa en Torreón.

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La División del Norte proporcionó el golpe final contra las fuerzas federales con la toma de Torreón y Zacatecas.

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