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Enrique Sada Sandoval Domingo 3 de may 2015, 9:58am ... Anterior 17 de 20 Siguiente ...

Prolegómenos: de la guerra a la derrota

Con el apoyo de liberales moderados y teniendo por candidato a un príncipe de la Casa de Borbón en España, el general Mariano Paredes pretendía restablecer la Monarquía en México para hacer frente a la invasión norteamericana desde 1846.

SIGLOS DE HISTORIA

Pero cómo o en qué momento se cimentaron los elementos de la discordia que llevarían al naufragio, y con qué consecuencias ulteriores? En el breve periodo que comprendió la guerra de Tejas hasta la invasión norteamericana, México se vio sacudido de mil formas: Padeció una intervención por parte de Francia, una expedición militar texana hasta los territorios de Nuevo México, una guerra de castas y hasta un intento separatista en Yucatán1. Todo esto sin contar los derrocamientos de un régimen por alguna revolución, y la constante lucha entre federalistas, abnegados admiradores y colaboradores del gobierno norteamericano, y los centralistas, que llegaban a solicitar el restablecimiento de la monarquía en México para evitar más golpes bajos como el sufrido en 1836, sobre todo: la contención ante cualquier injerencia que los norteamericanos pretendieran contra el país, mirando a futuro e interponiéndole la sombra de Europa.

Con la anexión de Texas a la Unión Americana en 1845 la situación entre México y los Estados Unidos se tornó aún más tirante, y en marzo de ese mismo año Don Juan Nepomuceno Almonte, ministro plenipotenciario en Washington, pidió su pasaporte. Con ello se manifestaba la ruptura en las relaciones diplomáticas entre ambos países y se abría el camino hacia la guerra. Esto ocurría en un momento en que la gran mayoría de los mexicanos de la época consideraban que habría que defender la soberanía de Texas incluso aunque ello costara la guerra. Manifestar lo contrario o asumir una postura neutral y pacifista, como lo hizo el presidente José Joaquín Herrera, era considerado una cobardía o una traición.

Tras el ascenso del General Paredes, un dubitativo monarquista, Polk se decidió por iniciar un conflicto al enviar al general Zachary Taylor hacia el Río Bravo e instalar un fortín frente a la ciudad de Matamoros, mientras en México, Valentín Gómez Farías preparaba una nueva revolución para derrocar a Paredes, y reimponer el régimen federalista para evitar la reinstauración de la monarquía en el país, por lo que el presidente norteamericano aprovechó esta situación para beneficio propio. En su alocución del 8 de diciembre de 1846, Polk daría un mensaje revelador ante el congreso:

"Muy poca esperanza de preservar la paz con México, aún en fecha posterior, habría quedado mientras Paredes permaneciera a la cabeza del gobierno. El adquirió el poder supremo a través de una revolución militar, y sobre los más solemnes votos de hacer la guerra contra los Estados Unidos, y de reconquistar Texas, la cual reclamaba como una provincia de México en revuelta. La duración de la guerra que el lanzó contra los Estados Unidos era indefinida…Además, había buena razón para creer, por su conducta, que era su intención convertir la república de México en una monarquía, y llamar al trono a un príncipe extranjero europeo…Bajo estas circunstancias, se creyó que cualquier revolución en México, fundada en oposición a los proyectos ambiciosos de Paredes, tendería a promover la causa de la paz tanto como el prevenir cualquier intento de intervención europea en los asuntos del continente norteamericano-ambos objetos de profundo interés para los Estados Unidos. Cualquier intervención extranjera, en caso de ser intentada, tendría que ser resistida por los Estados Unidos…Paredes era un soldado por profesión, y un monarquista por principio. El era enemigo jurado de los Estados Unidos…En vista de estos hechos y circunstancias fue que cuando se dieron órdenes al comandante de nuestras fuerzas navales en el Golfo, el día trece del último Mayo, el mismo día en que la existencia de la guerra fue reconocida por el Congreso, al poner las costas de México bajo bloqueo, dirigidas a no obstruir el paso de Santa Anna a México"2.

Curiosamente, una de las proclamas del General Winfield Scott en Veracruz afirmaba que había venido a combatir al partido monárquico en México puesto que Estados Unidos no podía permitir esa forma de gobierno en México, y declaraba que su país tenía derecho a "conservar y proteger la libertad de México y su sistema republicano"(?): "He venido para combatir ese partido, he venido para destruirlo"3. De aquí que el 15 de septiembre, cuando el ejército de ocupación hizo su entrada en la capital, Scott designó una Asamblea Municipal formada por federalistas y extranjeros que le ofrecieron un banquete en las ruinas de un convento en el Desierto de los Leones:

"El General en Jefe de las tropas de los Estados Unidos nombró un Ayuntamiento, que se tituló Asamblea Municipal, compuesta de republicanos de los más avanzados en ideas, enteramente decididos a favor de los enemigos de su patria y de su raza; se hicieron notables por sus brindis a la prosperidad de los Estados Unidos y la anexión de México a ellos así como la petición al ejército invasor de no salir del país sin antes haber logrado la destrucción de la influencia del clero y del ejército mexicano. Todo esto se ofreció en una gran comida que el alcalde Francisco Suárez Iriarte, quien fuera ministro de Gómez Farías, junto con otros liberales puros como Miguel Lerdo de Tejada, dieron a Scott"4.

Tras este episodio vergonzoso conocido como "El brindis del desierto", el enviado norteamericano Nicholas P. Trist, se refiere claramente a Gómez Farías y a sus amigos, en un despacho dirigido al Secretario de Estado Buchanan, como "Los puros (War until annexation party) o partido de la guerra hasta la anexión", donde revela que: "El obstáculo serio para celebrar un tratado de paz consiste en los anexionistas; en aquellos que inflexiblemente están resueltos, cualquiera que sea el costo, a hacer su juego, comenzando mucho antes de que principiara la guerra, de forzar a nuestro país a una anexión con este…depende solamente a nosotros el dar a los anexionistas las preponderancia aquí"5. Y a través de su Despacho No.18 dirigido a Buchanan, explica el por qué los liberales puros que nunca tomaron parte en para defender a sus país, buscaban afanosamente la continuación de la guerra: "La querella se mantendrá entre los dos partidos (el moderado y el liberal puro), y será tan intensa como si uno de ellos (el liberal puro) se encontrara movido por la más temeraria animosidad en nuestra contra, cuando en realidad su lucha no tiene otro fin que el de incorporarse a nosotros, y, en el caso de que esto no fuera posible, por lo menos obligarnos a que les proporcionemos el apoyo y ayuda necesarios para mantener un orden de cosas respaldado por un Gobierno fundado en principios republicanos…he expresado mi convicción de que de que depende sólo de nosotros proporcionar aquí la preponderancia a los anexionistas".6 Esto explica el por qué Gómez Farías y los suyos insistían incongruentemente el proseguir la guerra "topara en lo que topara" según sus propias palabras, no por patriotismo sino ambición facciosa.

Los Estados Unidos pudieron haberse adueñado de todo México, mas no lo hicieron por cuestiones racistas, como se desprende de la comunicación sostenida entre Trist y Buchanan: "Mas independientemente de las grandes dificultades y embarazos que entre nosotros mismos suscitaría la política de la ocupación continua, surge un serio peligro que no se podría despreciar, y que se ha grabado en mi mente: me refiero a la inoculación de nuestra raza con el virus de la corrupción española…"7.

La paz definitiva se firmó el 2 de febrero de 1848 con el Tratado de Guadalupe Hidalgo, donde México perdería para siempre Texas, Nuevo México y California como consecuencia de "la guerra más injusta en la historia" como la describiera el General Ulysses Grant, colaborador en la misma y futuro presidente de su país. Los Estados Unidos insistieron en pagar quince millones de dólares por el territorio "cedido", con lo que despojaban a México del derecho de reconquista. Con sus veintitrés artículos y numerosas imprecisiones topográficas, dicho tratado fue ratificado el 10 de marzo de 1848 por una mayoría de 38 a favor y 14 en contra8. Así concluyó una guerra en que de los diecinueve estados que confirmaban la República Mexicana sólo siete de ellos participaron con hombres, armas y dinero.

FUENTES:

1 Este nuevo intento secesionista fue también promovido por Valentín Gómez Farías, quien gestionó el viaje de Martín F. Peraza con el fin de solicitar ayuda de los texanos así como barcos para invadir Yucatán y separarla de México, según puede constatarse por los archivos de la Universidad de Texas, también citados por José Fuentes Mares en Santa Anna: Aurora y ocaso de un comediante, pp.178-183.

2 Message from James Polk, Tuesday, December 8, 1846. Journal of the Senate of the United States of America, 1789-1873, American Memory Collection.

3 Alberto MaríaCarreño, La Diplomacia Extraordinaria entre México y los Estados Unidos, Vol. II, Editorial Jus, 1962,página 6.

4 Ibidem., p.6. Respecto a este brindis y las tendencias anexionistas de los "liberales", se recomienda leer El Brindis del Desierto, de Alejandro Villaseñor y Villaseñor, Editorial Jus, México, 1962 y México desde 1808 hasta 1867, de Francisco de Paula y Arrangoiz, ofrece testimonio de primera mano sobre este suceso.

5 Carreño, op cit., p. 9.

6 Nicholas P. Trist to James Buchannan, Dispacht No.18, October 25 1847. Instructions and dispatches , United States Department of State (1847-1848), National Archives, Washington;D.C.

7 Nicholas P. Trist to James Buchannan, Dispacht No.20, November 7 1847. Ibidem.

8 Martiez, Oscar J.(Editor). U.S.-Mexico Borderlands. Historical and Contemporary perspectives, Jaguar Books on Latin America, Number 11, 1996, pp. 3-4.

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Prolegómenos: de la guerra a la derrota

Con el apoyo de liberales moderados y teniendo por candidato a un príncipe de la Casa de Borbón en España, el general Mariano Paredes pretendía restablecer la Monarquía en México para hacer frente a la invasión norteamericana desde 1846.

Prolegómenos: de la guerra a la derrota

Tras el criminal bombardeo de Veracruz, una vez en Jalapa, el general Scott justificaba la invasión declarando que su país tenía derecho a "conservar y proteger la libertad de México y su sistema republicano…He venido para combatir ese partido, he venido para destruirlo".

Prolegómenos: de la guerra a la derrota

Para extrañeza de muchos, los liberales "puros" de Gómez Farías - entre ellos Miguel Lerdo de Tejada - agasajaron al invasor con el infame Brindis del Desierto;una cena en el Desierto de los Leones donde brindaron con Scott por la próxima absorción de México como una estrella más de los Estados Unidos de Norteamérica.

Prolegómenos: de la guerra a la derrota

Pese a los esfuerzos de los liberales "puros" - el "war until anexation party" - gracias al racismo del gobierno estadounidense como a la benevolencia y empatía de su enviado Nicholas P. Trist, México se salvó de ser absorbido en 1847.

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