DESPERTAR...ES “PROFE LUIS AZPE PICO” (Profe de tres generaciones) 3ª Parte

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DESPERTAR...ES “PROFE LUIS AZPE PICO” (Profe de tres generaciones) 3ª Parte

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Escrito por German de la Cruz Carrizales 25 de junio de 2019
Valores Familiares
DESPERTAR...ES    “PROFE LUIS AZPE PICO”  (Profe de tres generaciones)  3ª Parte

Continuación…

German: Profe ¿Qué recuerdos tiene de su formación primaria y secundaria?

Profe: Hay… hermosísimos. Estuve en la escuela Centenario en San Pedro de las Colonias, Coahuila, entré en 1944 tenía seis años. Estaba en el kínder, pero en las vacaciones se murió la señora Ordoñez que era maestra del kínder, esposa de un doctor, y yo ya no quise regresar. Entonces mi papá, por la amistad que tenía con el profesor Hernández que era el inspector, me permitió entrar a primer año. Cuando entré, yo ya sabía leer porque los domingos salían los monitos de El Siglo de Torreón y mi hermana Carmela me los leía, y para quitarse de problemas mejor me enseñó a leer. Sabía leer pero no sabía escribir y claro tenía yo mi propia lectura, por ejemplo: Había una tirita cómica que salía todos los días y me gustaba mucho, la de Juan el ¨interpido¨, y mi papá me corregía, ¨el intrépido¨. Y luego me explicaba lo que significaba intrépido, y cosas así. Mi profesora de primero fue Consuelo Trujillo; mi profesora de segundo fue Siria Betancourt; en tercero, mi primer amor, la profesora María Castillo; en cuarto, el profesor un bohemio de primera Andrés Gallegos; luego en quinto y sexto el profesor José María Sifuentes Ruiz y le tocó dar estos dos grados porque cuando terminó quinto, el que era el director, el profesor Duran, lo cambiaron y le dieron la dirección al profesor Chema (quien daba sexto), entonces también fue mi profesor en quinto y sexto el profesor José María. Salí de sexto y entonces, la tradición de la familia era estudiar para contador privado, entonces entré a la Escuela Comercial ¨Amado Nervo¨ de San Pedro, donde supe lo que era la disciplina. Era extraordinariamente dura, pero mucho muy dura. Esa señora, doña Leonor López Saucedo no andaba con cosas y controlaba la escuelita que constaba de cuatro salones, ella sola. Era muy exigente. Publiqué mi título de Estenógrafo donde venían mis calificaciones. Entonces les llama la atención a algunos de mis alumnos que no tengo ni un cien, ni siquiera en gramática. Entonces me dicen ¨cómo es posible que no haya sacado 100 ni en gramática¨. Y les dije: eso fue lo que me sirvió como un reto. Pero, salir aprobado en esa escuela era un prestigio. Todos los empleados de los bancos y de las grandes empresas como los Russek y la Casa Purcell eran ex alumnos de doña Leonor, esto en el año de 1952 y yo tenía 14 años, por lo que no me dieron chamba en ningún lado, estaba muy chiquillo. Entré a trabajar en una refaccionaria, pero prácticamente de mandadero. Y lo que yo quería era entrar a la secundaria. Mi papá se dio cuenta y me inscribieron en enero, en diciembre fuimos y el profesor Jesús Fraustro que era el director dijo: ¨necesitas ponerte al corriente, te vamos a dar material y tienes un mes para regularizarte¨. Durante el mes de enero me regularice y ya le seguí.

La primaria fue hermosísima, ahí supe lo que es la verdadera igualdad de los seres humanos, ya que los muchachos eran el hijo del gerente del banco, del médico, del abogado, del ingeniero, como del peón, del herrero, del carpintero, del vendedor ambulante, es decir, muchos no traían zapatos. Sin embargo, éramos amigos, jugábamos mucho y se les reconocía por cómo iban en la escuela, en las clases. Eso fue muy bonito, que no hubiera distinción por lo que tienes, sino, como me enseñó mi papá: ¨una persona vale, no por lo que tiene sino por lo que es¨. Entonces me enseñó la diferencia entre valor y precio: la gente aprecia, estamos poniendo un precio. Pero si la gente te valora, está viendo cómo eres, no cuanto tienes, y cositas de esas por el estilo. En ese tiempo no había, -Bendito sea Dios, Sindicato de Trabajadores de la Educación. De modo que todos los profesores eran realmente titulados de la Normal y deberían los hombres, andar de traje todos los días. Y, como los sueldos eran ínfimos, algunos ya traían el traje que parecía de charmes porque lo lavaba y lo planchaba la esposa y estaban todos brillosos. Recuerdo que una vez el profesor Gallegos estando yo en cuarto me mandó a la dirección para que nos prestara un planisferio. Fui, y la costumbre era bajar la mirada y ponerse las manos a la espalda: -¿Que paso Azpe? Que dice el profesor Gallegos que si le puede prestar el planisferio… y yo con la mirada  baja, le estaba viendo los zapatos que estaban rotos de encima. Se veía a leguas que estaban cosidos por él, pero muy boleados. Eran un ejemplo. No recuerdo, a pesar de pueblo chico, haber visto a un profesor en una cantina, nunca. Ni de primaria ni de secundaria. Los profesores que conocí, eran mis ídolos los admiraba mucho, tal vez de ahí salió el deseo de ser  profe, no sé.

Continuará…

Dios te bendice y te acoge!!!

Despertar…es.

“La esperanza es algo bueno, tal vez lo mejor. Y lo bueno nunca muere. Estaré deseando que estas palabras te encuentren, y te encuentren bien”.  A la luz de nuestras familias, decía Jesús, “No me digas que me amas, dime como vives”. “La familia que ora unida, permanece unida”. INICIATIVA LAGUNA un proyecto de valor y de valores para los laguneros y el MUNDO!!! Estoy a sus órdenes en la dirección electrónica: www.facebook.com/iniciativalaguna.comarcalagunera/ A través de Twitter: @Germandelacruzc Lo invito a visitar mi blog con más de 510 artículos de su interés: www.familia.blogsiglo.com 

 
“QUIEN NO VIVE PARA SERVIR, NO SIRVE PARA VIVIR”
Germán de la Cruz Carrizales
                                                                          TORREON, COAH. MÉXICO

                                                                                         MMXIX

Valores Familiares, 582 lecturas.

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