2020 es inocente

El Diván del DihabloEduardo Sepúlveda

2020 es inocente

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Escrito por Eduardo Sepúlveda 01 de enero de 2021
2020, 2021, Año nuevo, pandemia, coronavirus
2020 es inocente

Cada que termina un año, los humanos tenemos la costumbre de celebrar. Diría que los mexicanos buscamos cualquier pretexto para hacer fiesta, pero la celebración es mundial. No tengo idea desde cuándo existe esa práctica, no llevo tanto tiempo acá; se termina un periodo y se espera que el que sigue sea mejor.

La idea de algo nuevo suele llevar consigo un mensaje alentador o de esperanza. 2020 fue un año de calamidades, devastador para muchos. Creo que ahora, más que nunca (al menos en lo que llevo de vida), las personas celebraron que acabó. Pero el enemigo sigue ahí, no se ha ido, a él no le importan fechas ni periodos. Ni siquiera se trata de un ser vivo, aunque tiene el poder de llevarse a muchos.

Hoy, la esperanza renace, y aunque los hospitales aún están llenos de enfermos, también hay quienes dan su primer respiro. 2020 fue un oleaje profundo que asoló familias, regiones. Un año sin tregua, hasta que terminó. Pero los años tampoco tienen vida, nada cambia si les reprochamos, maldecimos o reclamamos. Es más, los años no hacen nada, solo pasan.

Las tragedias ocurren por consecuencia de nuestros actos o por fuerza de la naturaleza, algunas veces, quizá, misteriosas, y no hay certeza de que al siguiente año todo será mejor. Son solo divisiones en el tiempo que el hombre creó para organizarse. Pero, ¿cómo decirle esto a alguien que perdió a un familiar en el año que recién llegó a su fin? ¿Cómo explicarle que de nada vale mentarle la madre a un número determinado de días en un calendario? No me atrevo.

Porque quizá en ese grito desesperado hay una catarsis, un ejercicio saludable para mitigar en algo su gran pesar. Porque quizá, cambiar de dígitos represente para esa persona un nuevo aliento. Porque abrir una puerta significa, muchas veces, dejar el pasado atrás.

¿Y qué de malo hay en desear prosperidad a los demás? ¿Qué cosa tan mala puede ser dar un abrazo, presencial o a la distancia, a quienes queremos tener por mucho tiempo? Que aunque bien sabemos que no somos eternos, tampoco queremos vernos sin nosotros.

Los 366 días que rellenaron el 2020 han quedado atrás. Con heridas que aún no sanan para muchos, con logros y satisfacciones para otros. ¿Dónde quedaron hoy los “sorpréndeme” del primer día de enero? ¿Cuáles serán nuestros propósitos?

Démosle la bienvenida al año nuevo, conscientes de que así como 2020 no tuvo la culpa de nuestras desgracias, 2021 no será, por sí solo, la causa de nuestras alegrías.

La vida la hacemos los vivos y la muerte es solo la culminación de una etapa. Disfrutemos, construyamos, provoquemos. No culpemos al tiempo, pero sí hace falta, reclamémosle lo nuestro.

Que este nuevo conteo traiga beneficios, soluciones, retos y respuestas para todos. Gracias por estar, gracias por leer, gracias por reaccionar. Feliz año, pleno, entero. ¡Y salud! Mucha salud.

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2020, 2021, Año nuevo, pandemia, coronavirus, 893 lecturas.

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