Triangle

Mis días de cineDiana Miriam Alcántara Meléndez

Triangle

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Escrito por Diana Miriam Alcántara Meléndez 24 de septiembre de 2020
Cine, Triangle, Triángulo
Triangle

En la mitología griega, Sísifo, hijo de Eolo, fue conocido por su astucia y capacidad para engañar, entre los que destaca su burla hacia Tánatos, el Dios de la muerte, de quien logró librarse encadenándolo para evitar que pudiera llevarse las almas al inframundo. Como castigo, Sísifo fue condenado a empujar cuesta arriba una piedra para, al llegar a la cima, tirarla de nuevo hasta al punto de partida y tener que repetir interminablemente la tarea.

Una de las interpretaciones alrededor de este mito habla de un trabajo repetitivo hasta el punto que se vuelve tan absurdo como frustrante; un vaivén constante y sin cambios de modo que la realidad pierde sentido, porque no importa qué tanto se intente o crea que puede cambiar la dinámica, el resultado siempre será el mismo y, por tanto, el propósito termina por carecer de valor, por no tener sentido.

El mito de Sísifo también habla de la necesidad justa de un castigo o sanción correspondiente a la falta cometida; una pena con la que se pague por un daño. Quedar atrapado en un bucle temporal es una especie de purgatorio, una cárcel que, como condena, funge para volver loca la mente, por la frustración de lo que representa ese cíclico sin salida.

Pero la relación de Sísifo con Tánatos también ahonda en la idea de engañar a la muerte, o la noción de que existe la posibilidad y el deseo de hacerlo, que responde a la preocupación del ser por la trascendencia, la inmortalidad, las segundas oportunidades y el control del destino, quizá para enmendar errores. Todo esto se aborda en la película Triangle (Reino Unido-Australia, 2009), escrita y dirigida por Christopher Smith, además protagonizada por Melissa George, Michael Dorman, Liam Hemsworth y Rachael Carpani.

La historia se centra en Jess, una madre soltera con un hijo autista que se va de viaje a navegar tras recibir una invitación de su amigo Greg, quien ha organizado la escapada junto con Sally y Downey, una amiga de ellos, Heather, y su ayudante Víctor. Tras una sorpresiva tormenta, su velero es destruido y los seis personajes creen que el barco que se han encontrado es el rescate que les salvará la vida, pero al subir, descubren que el buque está abandonado, excepto por alguien que comienza a acecharlos.

Jess se da cuenta que la persona que los persigue es ella misma, o más bien, alguien idéntico a ella. Eventualmente deduce que está dentro de un bucle temporal que se reinicia cuando sus compañeros de viaje mueren, momento en que reaparece el velero con los seis a bordo. Esto crea dos versiones de Jess, y luego tres, lo que la lleva a concluir que para romper la cadena debe matar a todos para lograr que el velero regrese y entonces evitar que suban al barco. Con ello espera romper el círculo y regresar con vida.


No obstante, su plan se topa con muchas fallas, pues Jess no entiende por qué sucede lo que sucede y qué papel juega ella en la situación. ¿Qué significa la repetición del ciclo, qué lo detona y cuál es el propósito de la dinámica circular? Jess no toma en cuenta, o mejor dicho, no se da cuenta que la cadena de eventos está tan minuciosamente programada, que su aparentemente ingeniosa idea de escape es en realidad parte misma del ciclo. Piensa que puede cambiar el orden de las cosas, sólo para descubrir que en realidad el resultado siempre es el mismo; la pila de cadáveres de las tantas ocasiones en que ha matado a Sally son, por ejemplo, evidencia contundente, la que, sin embargo, no la hace cambiar de conducta.

Si el triángulo de realidades (Jess pasa por tres dinámicas antes de comenzar el ciclo desde cero) es un castigo, la justificación podría estar ligada a la relación de Jess con su hijo, específicamente tras revelar arrepentirse de haberlo maltratado y perdido los estribos en el pasado. Jess jura que cambiará, pero, ¿lo hace? Quizá sus deseos de comportarse como una mejor persona, como una mejor madre, han llegado demasiado tarde. ¿Qué tan significativo es el arrepentimiento si no va acompañado de la enmienda o corrección a la falta o error?

Cuando Jess regresa a tierra firme y busca a su hijo, le promete ser menos intransigente y opta por iniciar una ‘nueva vida’. Es entonces que la colección de gaviotas que han chocado contra su parabrisas, en su intento por salir de la ciudad, y que se apilan al costado del camino, delatan a Jess que lleva dando vueltas en el mismo ciclo desde hace mucho tiempo y que no podrá hacer nada para cambiarlo. ¿Qué le queda por hacer, si siente que su destino nunca estuvo en sus manos? ¿Aceptarlo, resignarse o seguir luchando? ¿Existe la posibilidad real de romper el ciclo? ¿Sirve de algo su promesa de ser mejor persona o son todas sólo apalbras al vacío? ¿Puede Jess verdaderamente burlar a la Muerte, o creer que puede hacerlo es la burla de la Muerte hacia ella, como castigo por sus faltas cometidas en vida? Y en todo caso, ¿fueron sus errores de juicio y desaciertos tan malos como para ganarse una condena como esta?

¿Qué aprende en todo caso de cada experiencia que vive? Y, ¿cómo puede usar ese conocimiento a su favor? Reanudar como si nada hubiera pasado no es una opción, pero afrontar la realidad sí, pues con ello habilita la posibilidad de cambiar, empleando lo aprendido en las decisiones que tome en lo sucesivo. La idea de un ciclo que se repite interminablemente abre la opción, si se asume el reto y la responsabilidad de evolucionar, sabiéndose encerrado en un buble con el mismo final, con las mismas situaciones y con los mismos parámetros. ¿No es así la vida misma? ¿No es común tener que adoptar decisiones en contextos similares a lo largo de nuestra existencia?

“El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”, dice un refrán, para expresar que es común que no siempre se aprende de los errores, recayendo en conductas o decisiones que perjudican; incluso es más frecuente de lo que se piensa, que las personas actúan repitiendo tropiezos, expresando así inmensa ignorancia, estupidez o, por lo menos, incapacidad de aprender. Las decisiones se toman sin conocer con exactitud en qué desembocarán, pero se toman, porque ese proceso de autodescubrimiento y reconocimiento de la realidad, de razonamiento y crecimiento, es la clave significativa que hace el hombre, humano. En la película, Jess necesita comprender que sus decisiones, aunque no pueden cambiar su cárcel cíclica, sí puedan cambiarla a ella, si se lo permite. ¿Qué tanto puede seguir haciendo lo mismo antes de darse cuenta de que hay algo que no está funcionando (en su vida)?

Hay algo en ese repetitivo que habla de la monotonía de la vida y de cómo afrontan las personas su destino, su presente y su futuro, con énfasis en qué tan involucrados se permiten estar en construir su realidad, en definir con sus acciones el curso de su propia existencia. Jess no puede seguir haciendo lo mismo, una y otra vez, sin entender, en algún punto, que su error viene de más atrás, cuando en la cotidianeidad de su existencia se encontraba ya encerrada en un absurdo de vida en que daba todo por sentado y nada tenía ni sentido ni valor. ¿Qué hace el humano al descubrir y entender que su cotidianeidad se ha convertido en su propio purgatorio? No hay forma de cambiar el entorno sin cambiar primero uno mismo. Y tampoco se da la posibilidad de cambiar uno mismo si no se percatan de los errores cometidos o de la ausencia de sentido de la vida propia.

Desde otra perspectiva, ¿qué tanto es posible que todo por lo que pasa Jess esté sucediendo sólo en su mente, confundida, alterada e inestable por el accidente y la muerte de su hijo? ¿Puede su cerebro, asimilando la realidad y reorganizando sus sentidos, estar creando esta trampa cíclica, como una forma de afrontar el accidente y castigarse por lo sucedido?

Tal vez la explicación es que no hay explicación. Jess, como Sísifo, están destinados a sufrir el castigo de revivir sus momentos más difíciles; esa es su realidad y es tan importante darse cuenta de ella como entenderla. Así para Sísifo como para Jess, como para muchas personas en varios puntos de su vida, un castigo no sólo es reprimenda, o un vehículo de lamentación, sino también oportunidad de reflexión y aprendizaje. Tal vez si Jess se fijara en el lado positivo de su situación y no sólo en lo malo, su realidad dejaría de ser un castigo y se convertiría en una oportunidad, que es lo que idealmente debería lograr el hombre en todo reto que se le presenta en la vida.

Ficha técnica: Triangle - Triángulo

Cine, Triangle, Triángulo, 723 lecturas.

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