Michael Clayton

Mis días de cineDiana Miriam Alcántara Meléndez

Michael Clayton

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Escrito por Diana Miriam Alcántara Meléndez 19 de abril de 2018
Cine
Michael Clayton

El remordimiento es un sentimiento de pesar provocado por la concientización de que una acción realizada fue equívoca o errónea. Sentir responsabilidad por el daño causado es la culpa y, si bien uno y otro concepto están relacionados, no siempre vienen de la mano. Incitan, eso sí, a la recapacitación, porque implican un proceso de razonamiento de ética, de valores y de principios morales, así como la evaluación respecto a lo correcto y lo incorrecto. Pero decidir si enmendar o no el error cometido, ese es otro proceso de decisión.

Este es el punto de partida de la película Michael Clayton (EUA, 2007), escrita y dirigida por Tony Gilroy y protagonizada por George Clooney, Tom Wilkinson, Tilda Swinton, Sydney Pollack, Michael O'Keefe y Merritt Wever, entre otros. Estuvo nominada a siete premios Oscar, mejor película, mejor director, guión original, banda sonora, actor (Clooney), actor de reparto (Wilkinson) y, el único que ganó, mejor actriz de reparto, para Swinton.

El protagonista es Michael Clayton, un abogado en un despacho jurídico encargado de ‘arreglar’ cualquier problema legal, o dicho en otras palabras, hacer que desaparezca sin dejar rastro, lo que significa evitar juicios y demandas, evitar llegar a acuerdos o eliminar a los testigos y la evidencia, en suma, asegurar que no haya nada, ningún rastro del crimen, infracción o falla cometida, algo que se logra, o que Michael Clayton hace posible, mediante sobornos, presiones, engaños o amenazas.

Uno de sus compañero de trabajo es Arthur, otro abogado que de momento se encuentra liderando uno de los casos más importantes para uno de los clientes también de mayor relevancia para el despacho, una multinacional llamada U/North, compañía de productos agrícolas que está siendo demandada por un conglomerado de personas afectadas porque las substancias químicas que están llegando hasta la población, a través de las aguas residuales que desecha la compañía en los alrededores donde operan, dañan el tejido humano y pueden causar la muerte.

Clayton es llamado para atender el caso una vez que Arthur tiene un aparente ataque psicótico, que en primera instancia parece, y piensa Clayton y el resto de sus colaboradores, se trata de una crisis personal, un trastorno psicológico temporal. La evidencia, sin embargo, guía eventualmente a Michael a descubrir que su compañero estaba comenzando a reunir la suficiente información para sustentar un caso en contra de U/North. En sentido práctico, Arthur había sido contratado para defender a la compañía pero después de trabajar en el caso e investigar la información, se había convencido de que U/North debía responder por el daño que hace a otros con sus acciones.

Lo que Arthur descubre y lo lleva al límite de la culpa y el remordimiento es un informe que la compañía conocía y que reporta las fatales consecuencias a la salud que sus químicos pueden causar. El abogado además se da cuenta no sólo que la empresa conocía este informe, sino que decidió ocultarlo.

Para Clayton cada paso que da para entender qué está sucediendo con su amigo es una llamada de atención hacia su propia consciencia, ética y moral. Los valores son cualidades y virtudes que se reflejan en acciones. Honestidad, respeto, solidaridad o responsabilidad son sólo algunos de los valores perdidos a los que Arthur y Michael se enfrentan una vez que conocen la verdad, que las acciones de U/North están causando dañando y perjuicios a la salud en un conjunto de personas, pero además es algo que están haciendo a propósito, deliberadamente, poniendo por delante su propio beneficio.

Una persona le otorga a un valor su grado de importancia de acuerdo con su experiencia e interpretación de la situación. Ayudar al prójimo o ignorarlo, mentir o decir la verdad, empatizar o dar la espalda a los problemas, son algunos ejemplos de conductas que llevan consigo una implicación ética. El modo de actuar de una persona a otra, en una misma situación, cambia porque el significado que se le da a cada valor ético y social, o el valor que tienen éstos para cada quien, involucra la forma como cada individuo entiende la libertad de sus decisiones: qué quiere, cuáles son las tradiciones del mundo en el que vive o qué piensa de la gente que le rodea, por decir algunos parámetros. En corto, lo que lo determina la conducta y decisiones de las personas son sus creencias, su ideología, su valoración de la situación respecto a lo que tiene enfrente, basándose en su experiencia, estado de ánimo, conocimiento o aprendizaje, es decir, su formación cultural.

Los valores determinan las acciones de las personas, así que la forma de actuar de alguien dice mucho de él o ella. Específicamente en la película, el actuar de Arthur y, eventualmente, el de Michael, dicta quiénes son como personas, pero también cómo es que la información, el análisis que hacen de ella y su interpretación respecto a las consecuencias de sus decisiones, o el acto de injusticia que cae en sus manos, los obliga a evaluar y reconsiderar sus acciones.

Y lo mismo puede decirse de muchos otros personajes involucrados, los directivos del despacho o los de U/North, estos últimos que harán lo que sea por desaparecer su problema, especialmente, y a la cabeza de esta misión, Karen Crowder, consultora en jefe de la compañía, para quien desaparecer el obstáculo es hacer lo correcto, toda vez que en su enfoque la prioridad de la compañía, y por tanto, su responsabilidad como directiva, consiste en velar por los intereses de los inversionistas, sin detenerse en consideraciones morales. Karen tiene un objetivo en mente, que la demanda no proceda de ninguna manera posible.

Cuando ante las evidencias la compañía está pensando en llegar a un acuerdo con los demandantes, se niega a los medios que este plan de acuerdo exista, porque es más práctico ocultar la verdad para después hacer responsable al otro, casi como decir ‘ellos quisieron el acuerdo, nosotros sólo aceptamos’, fuera una forma de mantener su imagen al margen y, de paso, el medio para sugerir ser percibidos como los conciliadores de la ecuación.

Así mismo Karen presiona a Arthur y después a Michael con amenazas directas pero también indirectas, que son hechas a través de matones subcontratados para espiarlos, presionarlos y bloquearlos, todo con tal de asustarlos lo suficiente para hacerlos echarse para atrás en su intención de revelar la evidencia que incrimina a la empresa. Cuando ella cree que el problema se ha disipado, entonces propone a sus jefes proceder con un acuerdo monetario entre ellos y los demandantes, porque es más práctico para la empresa, económicamente hablando, acceder a la negociación y hacerse de una imagen de ser una empresa que dialoga para resolver los problemas y evitar conflictos, un juicio, que pagar a los abogados para continuar con la demanda, un proceso legal que podría tomar años.

La estrategia de Karen es despiadada en el sentido de que sabe que elige el camino descarado, decide poner delante los intereses de su compañía sobre los intereses de los ciudadanos demandantes, básicamente porque es lo que se espera de ella, porque es su trabajo y porque sus prioridades y sus valores responden a la injusticia, a defender y salvar su compañía, la misma que está causando enfermedades mortales a ciudadanos indefensos. Karen sabe que sus acciones tienen consecuencias y que su actuar no es noble, pero pesa más sobre sus hombros la responsabilidad laboral que ha tomado dentro de la compañía, o lo que es lo mismo, la responsabilidad de irresponsabilidad que sus empleadores han puesto sobre ella.

Es sin duda una responsabilidad ética, se trata de optar entre los efectos de una decisión que afecta a terceros involucrados o cumplir con una responsabilidad contractual porque así está establecido por la organización. Se puede negar el hecho desde luego, como lo hacen quienes niegan que el cambio climático exista como consecuencia de la industrialización en los procesos productivos, pero el proceso y sus consecuencias están ahí. Se puede desde luego ser solidario con los afectados, pero a riesgo de su propia inestabilidad laboral. La pregunta clave consiste en saber cuál es la manera de adoptar decisiones para que éstas sean en beneficio de la comunidad sin afectar en lo personal a ninguna de las partes. El problema es que la ética en el mundo contemporáneo parece estar subordinada a las decisiones del mercado, pues esa es en el fondo, de acuerdo con la narrativa de la película, la prioridad de Karen y de la Compañía, preservar su negocio y mantenerse como líder empresarial.

¿Por qué la realidad de la transgresión causa diferentes efectos en las consciencias de Arthur y Michael, pero no de Karen, o no lo suficiente? Tal vez el efecto final de culpa es el mismo, la diferencia está en que los abogados deciden hacer algo al respecto y enmendar el error, mientras que Karen decide voltear la mirada y esperar que la realidad quede enterrada en el olvido, en la consciencia de sólo algunos cuantos, la mayoría sacados del juego o con voces que nunca tendrán la suficiente fuerza para hacerse escuchar. Otra opción es que aparezcan más personas como ella, que eligen lo incorrecto sobre lo correcto, porque o carecen de valores o carecen de la suficiente empatía hacia la comunidad, la solidaridad, la compasión o el humanitarismo.

Claro está que el protagonista, Clayton, tiene sus propios problemas económicos, familiares y morales. Su decisión, respecto a la demanda, es la correcta, pero también la adopta hasta que se siente amenazado en su propia existencia, es decir, las circunstancias también influyen para tomar su decisión, porque, como dijera Ortega y Gasset, “soy yo y mis circunstancias”; esto significa que las acciones y actitudes que una persona adopta, si bien operan en función de principios, también son determinadas por las condiciones de existencia. La duda queda: ¿hubiera denunciado Clayton a Karen si no hubiera sufrido intento de asesinato? Se dice que el hubiera no existe, pero sin duda los hechos influyeron en su conducta.

Se trata, finalmente, de un juego del ‘cada uno por su cuenta’, donde nadie es indispensable. “Somos porteros’, le insiste varias veces Arthur a Michael, refiriéndose a que, como empleados de ‘limpieza’, su trabajo es, metafóricamente hablando, abrir camino para que la puerta de la corrupción e injusticia quede libre para sus jefes y sus clientes, para que estas personas hagan lo que deseen, sin trabas y en total impunidad.

Entender esto es lo que lleva a Arthur a hacer lo correcto. Y es darse cuenta de cómo esto causó la muerte de su amigo lo que empuja a Michael a decidir también tomar acción, levantar la voz y lograr que las consecuencias alcancen a aquellos que las habían estado evitando por tanto tiempo contratando a gente como ellos para desaparecer los problemas.

“Tienen lo que quieren”, señala Arthur, al referirse a los directivos de U/North y hasta a sus jefes en el despacho, recalcando que ese es el problema con estas personas, la falta de una voz que les ponga un límite a su violación a las leyes, que evita la unión de la sociedad a favor del bienestar de la comunidad. Evitar caer en este tipo de acciones significa darse cuenta que, si lo que se quiere hacer afecta al otro, tal vez tenerlo o arrebatarlo no es lo más noble, claro que para entender esto no sólo hace falta educación, ética o valores, sino responder hacia ellos acorde, no en contra, generar una ética solidaria.

Ficha técnica: Michael Clayton

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