Gattaca

Mis días de cineDiana Miriam Alcántara Meléndez

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Escrito por Diana Miriam Alcántara Meléndez 01 de septiembre de 2016
Cine, Gattaca: Experimento genético
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El Transhumanismo es un movimiento cuyo objetivo es transformar al hombre, mejorando sus capacidades a través de la tecnología, en su estado físico o mental, con avances científicos que incluyen desde la búsqueda para evitar las enfermedades congénitas (adquiridas durante el proceso de gestación), el uso de prótesis robóticas o el consumo de esteroides para optimizar el rendimiento de los atletas, por mencionar algunos ejemplos. La idea principal es alcanzar la perfección del hombre, tal como sucede en la película Gattaca (EUA, 1997), escrita y dirigida por Andrew Niccol y protagonizada por Ethan Hawke, Uma Thurman y Jude Law en los papeles principales.

En este universo distópico, los humanos privilegiados son aquellos cuyos genes son científicamente mejorados; personas creadas en un laboratorio en lugar de nacer de manera natural. Y aunque la discriminación genética en teoría es ilegal, la sociedad se mueve alrededor de esta realidad transhumana, donde los privilegiados pueden acceder a los mejores trabajos mientras que quienes no fueron genéticamente manipulados son relegados, sin opción a elegir, a trabajos menores, ayudantes de limpieza, por ejemplo. Una división entre humanos necesaria, según la teoría del “superhombre” de Nietzsche, quien dice que el hombre debe superarse por sí mismo, generando sus valores y oportunidades gracias a su “voluntad de poder”, no confiando en ideologías o divinidades inexistentes; el “superhombre” está por encima del hombre promedio pues razona y cree en lo real, no en los sentimientos y la impulsividad; así que para existir una clase así, debe también existir una clase inferior, una condición humana menor: la mediocridad. La dinámica entre ellos permite tanto su existencia como el funcionamiento del colectivo.

El escenario refleja la preocupación de la sociedad por la perfección; la búsqueda del hombre ideal en todas sus capacidades: el mejor científico, el mejor doctor, filósofo, artista, atleta, astronauta, modelo, diseñador y demás. El ser humano, en la realidad, se ha inquietado por el deseo de alcanzar el cuerpo y la mente perfectos, buscando lo que cree es su potencial para trascender, para ser y hacer más de lo que ha visto posible. El hombre mide su grandeza en sus logros y su capacidad para realizarlos, para entender así el propósito de su existencia, en su identidad individual y convivencia social. Pero aunque él ser aspira a ser perfecto, no lo es, porque sólo de sus imperfecciones puede mejorar, aprender y retarse a sí mismo. Las personas son imperfectas por algo y ese algo es lo que las hace diferentes, únicas y con potencialidad de superación.

Vincent es un hombre ordinario que anhela viajar al espacio, pero su genética común le niega la entrada a Gattaca, la corporación espacial que podría hacer su sueño realidad. Para abrirse camino y determinado para alcanzar su objetivo, él hace un trato con Jerome, un hombre de genes privilegiados que después de un accidente queda en silla de ruedas. El trato entre ambos implica que Vincent trabaje en Gattaca bajo el nombre de Jerome, sustituyendo exámenes de orina y sangre con las del genéticamente perfecto, pues las condiciones físicas de Vincent, determinadas en su nacimiento, según los estándares del programa, no son las ideales para aceptarlo en la corporación.

El estudio que se lleva a cabo determina la predisposición de salud y vida de las personas, según enfermedades y otros males a los que son propensos. Mientras que para los genéticamente privilegiados éstas y otras condiciones de flaqueo físico (ser propensos a la obesidad o el alcoholismo, por ejemplo) les son reducidas, para las personas comunes ello, que los caracteriza como humanos, puede ser una etiqueta que les cierre las puertas a las oportunidades. Vincent nunca sería aceptado en Gattaca si se supiera que es propenso a tener problemas del corazón, pero con los genes ideales de Jerome pasando como los suyos, el problema deja de existir.

La genética perfecta e imperfecta se vuelve una lucha de clases; una discriminación no de naciones, lenguaje o el color de la piel, sino en relación a las capacidades posibles del hombre, positivas y negativas. Vincent sólo está predispuesto a sufrir problemas del corazón, pero eso no significa que así vaya a suceder obligatoriamente. El reporte dado el día de su nacimiento se toma como una condena, un augurio, en lugar de un estandarte que llame a la precaución. Si Vincent, o cualquiera, sabe que tiene esta condición genética, lo que debe hacer es cuidar de su salud de forma que prevenga este tipo de mal. El camino hacia la superación y la lucha por las oportunidades, de Vincent o de otros tantos humanos ordinarios viviendo en este mundo distópico, es luchar por la excepción a la regla, por el uno por ciento que dicta que algo no es completo seguro (99% aún deja un margen de error, mínimo pero real). Superarse y superar las expectativas no es imposible, sólo difícil.

“No hay un gen para el éxito”, dice Vincent. El mundo en el que vive genera divisiones, barreras y trabas; encasilla a las personas y delimita su propio futuro; les deja un mínimo de opciones de vida de acuerdo con una codificación genética creada, manipulada, que valida a los que considera superiores, según sus propio parámetros, y segrega al resto de sus ciudadanos.

No hay azar, no hay libertad, no hay más que reglas determinadas y una sociedad predispuesta a lo que les dice la genética de las personas; si es perfecta, es viable, si es perfecta, es aceptable, según piensan las personas que viven allí. Irene, quien trabaja también en Gattaca, utiliza un cabello de Vincent, encontrado en su escritorio, para pedir un reporte de los genes del joven, un reporte que inicialmente la convence de relacionarse con él, un primer paso hacia una relación que acepta según los resultados del reporte. La realidad de este mundo futuro es la de personas que deciden convivir con otros según les dicta un documento de papel, una sociedad en donde lo importante es la física perfecta, no la personalidad, pensamiento o forma de ser de la gente. Una sociedad que se guía por lo que un perfil señala, no por lo que la persona misma tenga que decir de sí.

Cuando Irene y Vincent van a un concierto de piano, el artista, de doce dedos, interpreta una pieza que, según menciona la joven, sólo puede ser lograda si se tiene un dedo de más en cada mano. Vincent dice que lo realmente importante, relevante para que la pieza resuene armónicamente, es la forma en que el músico interpreta la melodía frente al instrumento que toca. Su idea señala la importancia de las habilidades del pianista, tanto físicas como expresivas; la manera en que éste interpreta la música en un mismo grado de importancia que su habilidad mecánica, con doce dedos, para tocar las teclas del piano.

La misma situación la vive el propio Vincent, perseguido indirectamente por la policía luego del asesinato del director de su misión espacial, y convertido en principal sospechoso (como Vincent, el joven de genética imperfecta), gracias a una pestaña que se encontró en el complejo de la empresa, posicionándolo dentro del edificio, sin una explicación lógica que lo justifique, el día del asesinato.

Este es un obstáculo más en su camino hacia el cumplimiento de su propósito, su sueño de viajar al espacio, como lo es también su genética “común” y su estado físico y de salud (ordinario, no perfecto). Él puede tener el conocimiento, la capacidad, la convicción, el interés, el deseo y la determinación, el impulso y la pasión para el trabajo, pero no se le ofrece una oportunidad para lograrlo porque otros con mejores genes, según se consideran los estándares de la sociedad, tienen prioridad sobre él como candidatos, incluso si la mente de estas personas no tiene la misma iniciativa e interés de explorar el espacio exterior y realizar aquel viaje fuera del planeta.

Gattaca experimenta con la genética en busca de la mejora del hombre, ofreciendo con su ciencia lo que, según ellos, la naturaleza no puede otorgarle al hombre; pero en ese proceso discrimina y divide, elimina aquello que hace especial a las personas, porque en su deseo de perfección, hecho realidad a través de la tecnología; olvida las imperfecciones que hacen a las personas humanas, reales, desdibujando un línea ética muy delgada entre naturaleza y ciencia, donde el hombre queda atrapado en el medio de la situación.

Ficha técnica: Gattaca: Experimento genético

Cine, Gattaca: Experimento genético, 6,114 lecturas.

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