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Casablanca

Diana Miriam Alcántara Meléndez
Diana Miriam Alcántara Meléndez

Los conflictos de guerra no se limitan a las disputas en el campo de batalla, la trascendencia es mayor porque implica repercusiones a nivel global en diferentes escalas; pensadores, seguidores, simpatizantes, detractores, líderes y demás personas tienen sus propias opiniones y debates, pelean sus propias batallas por sus ideales, lo mismo que se hace en los enfrentamientos armados. Por eso se dice que la guerra es una prolongación de la política por otros medios. La guerra afecta a quienes la viven directa e indirectamente, altera la rutina de todos los habitantes, imprimiendo experiencias que definen comportamientos futuros; así, el eco de cualquier conflicto traspasa límites territoriales, geográficos u otras barreras, del lenguaje, pensamiento, modo de vida o profesión, entre otras.

La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) es un importante momento histórico en la vida del hombre, pero los cambios que se sufrieron a partir del conflicto van más allá de la transformación política, económica o ideológica; el mundo cambia y las personas también, no sólo aquellas que pelearon las batallas, sino también las que de alguna manera se vieron afectadas por el conflicto bélico sin estar involucrados directamente, ciudadanos comunes adaptándose a una nueva realidad y una forma de organización social que gira en torno a la obtención del triunfo, a la derrota de los oponentes. La industria de la guerra como política económica, el autoritarismo militar como guía de las normas sociales.

En este escenario se encuentran los protagonistas de Casablanca (EUA, 1942). Rick (Humphrey Bogart) es el dueño de un conocido café-bar (y casino ilegal) ubicado en la ciudad de Casablanca, Marruecos, territorio donde los que huyen del régimen Nazi en Europa llegan en busca de un visado que les otorgue pase de salida hacia el extranjero, Estados Unidos principalmente. El incorruptible y siempre imparcial Rick vive de un negocio en el que se muestra leal, honrado y siempre apoyando en lo necesario, pero al margen de meterse en problemas, no cruzando la línea contra la ley pero también sabiendo cuándo hablar con la verdad y pelear por lo justo y lo correcto.

A la ciudad llegan militares alemanes en busca de un líder de la resistencia checa, Victor Laszlo (Paul Henreid), quien viaja con su esposa Ilsa Lund (Ingrid Bergman). El objetivo  de los alemanes es coordinar con el policía local, el capitán Renault (Claude Rains), la forma de impedir el escape de Laszlo, capturarlo y  sobornarlo, ofreciendo, a cambio  de su salida, información relacionada con los otros líderes de la resistencia en Europa. La única vía posible para Ilsa y Victor es a través de unas “cartas de tránsito” (autorización legal para salir del país), que un criminal que las ha robado confía a Rick para que las resguarde, justo antes de ser apresado y eventualmente muerto. Debatiendo entre su propia libertad al lado de su antiguo amor, Ilsa, y la felicidad de ella al lado de su esposo, quien además es una figura inspiradora para los que se niegan a la imposición y expansionismo Nazi, Rick tendrá que encontrar la forma de lidiar con sus sentimientos y enfrentarse a su propia responsabilidad ética.

Renault insiste que Rick es un sentimental, pero, aunque motivado por su afecto hacia Ilsa y el amor que aún siente por ella, él es un hombre que decide actuar bajo valores, sabe de  compromiso y solidaridad. Rick ayuda, por ejemplo, a una joven pareja a ganar dinero en su casino para así poder pagar un visado de salida; acciones  como ésta demuestran su carácter y su actuar, igual que cuando decide dejar parte del dinero ganado a su amigo Sam, una vez que ha vendido su establecimiento, o cuando se niega reducir el salario de sus empleados el día que su café es temporalmente cerrado.

“Los problemas del mundo no son asunto mío”, insiste cuando los militares alemanes comienzan a platicar sus planes en Casablanca; la postura de Rick no responde a indiferencia, sino a su habilidad para darse cuenta que la mejor forma de poder ayudar es proveer un lugar seguro y libre de engaño; su postura hacia el exterior, independiente de su particular forma de pensar en cuanto al conflicto de guerra, se mantiene neutral, porque sabe que sólo así podrá asegurar su propia supervivencia. Esto cambia a la llegada de Ilsa, a quien ayuda consciente de que sus decisiones cambiarán su posición social en Casablanca, sabiendo incluso que tales decisiones implican tomar una postura abierta respecto al conflicto, al tanto, además, de la importante posición de liderazgo de Laszlo y la influencia que su presencia pueda traer en caso de lograr salir vivo, escapar y continuar con sus actividades contra el desplazamiento e invasión de la Alemania Nazi.

Rick decide tomando en cuenta que su decisión cambiará el futuro de Lazslo, de Ilsa, de la guerra y el suyo propio. “Todos lo intentamos. Usted tiene éxito”, le dice a Laszlo cuando éste le pregunta sobre la guerra, su postura respecto a ella y sobre el plan de acción de un hombre cualquiera en busca de cambiar las cosas. ¿Qué hacemos, por qué lo hacemos y cuál es su eco o a qué escala puede un solo hombre cambiar las cosas?

La relación de Ilsa y Rick es un amor eterno pero imposible, dedicado y leal, pero también pasado. Los recuerdos de su amor son recuerdos de una Francia previa a la llegada militar Nazi, en el que ambos se daban una segunda oportunidad libre de juicio (y prejuicios), cuando se permitían soñar con mejores tiempos, juntos. Decididos a huir, sabiendo que Rick podría ser apresado si se queda en la Francia ocupada, dado su historial de lucha contra regímenes militares políticos en otros puntos del continente, expatriado de Estados Unidos, la pareja decide optar por un nuevo comienzo, pero Ilsa descubre que su esposo ha sobrevivido a los campos de concentración y debe regresar con él. En el presente Rick se entera que aquello que veía como una traición, cuando Ilsa lo abandona el día que deciden huir juntos, en realidad tiene su justificación; pero las circunstancias hacen imposible un reencuentro entre ellos. Sus caminos son diferentes a pesar de que su amor aún continúe.

La idea de libertad es un tema constante a lo largo de la historia, libertad de amar tanto como libertad de pensamiento o de expresión; la libertad de luchar por los ideales al mismo tiempo que elegir luchar contra aquellos que coarten dicha libertad, libertad para rebelarse, para sublevarse en contra de un gobierno o un régimen militar, como en este caso. Hay que tener presente que la película es creada cuando la segunda guerra mundial estaba aún en proceso, de tal manera que, con intención o no, alentaba a los pueblos del mundo que se sentían amenazados por el militarismo y agresión expansiva de Alemania, Japón e Italia.

La huida es esperanza, pero, Rick decide en cambio quedarse para afrontar las posibilidades de ayudar otros; él no ha abandonado Casablanca no sólo porque no tendría a dónde ir, sino también porque sabe que su presencia ahí es más importante, es en Casablanca donde puede hacer algo a favor de los inconformes; tal vez su apoyo no es directamente contra los que pelean contra el nazismo, sino hacia todos aquellos afectados de manera colateral, ciudadanos comunes que se encuentran en medio de un conflicto y que, ajenos a él, no encuentran otra opción que la de emigrar.

La película es una historia de romance al mismo tiempo que lo es de supervivencia, habla sobre la determinación de carácter tanto como de moral, abordando temas como la fuerza de voluntad y el libre albedrío; habla, especialmente a través de su protagonista, de hacer lo correcto cuando es importante hacerlo, sacrificar lo que se debe cuando es necesario; Rick sacrifica su amor por Ilsa sabiendo que así le otorga a ella un mejor camino, uno mejor que si ambos huyeran juntos o si se quedaran juntos en Marruecos. Rick hace lo éticamente correcto, a pesar de que en su interior (sentimientos, emociones y deseos) desee hacer algo diferente (tal vez incluso egoísta).

Resaltando sus actuaciones, guión y dirección, que transitan entre el ingenio, la dinámica y el carisma con que sus personajes se presentan en pantalla y la historia que desarrolla, la película fue dirigida por Michael Curtiz, escrita por Julius J. Epstein, Philip G. Epstein y Howard Koch, basándose en la obra teatral “Everybody Comes to Rick's”, de Murray Burnett y Joan Alison. Nominada a ocho premios Oscar, ganadora de tres: mejor guión, mejor director y mejor película.

Ficha técnica: Casablanca

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