Extracción

César Garza

“Nuestra vida siempre expresa el resultado de nuestros pensamientos dominantes”

Sɸren Kierkegaard

 

 

   Saludas a tu dentista, te realizará una extracción el día de hoy, un estudio que se le conoce como tomografía dental señala que traes una infección muy fuerte en la base de una muela, la pieza es insalvable y es necesario removerla, ya después estudiarán cómo sustituirla.

   Te sientas en la unidad dental, sientes como baja tu respaldo hasta quedar prácticamente en posición horizontal, tu dentista te coloca sobre el rostro lo que él llama un campo quirúrgico, que no es mas que una tela que cubre tu rostro y pecho dejando solamente visible la boca, tu visión se ve interrumpida por la tela translúcida de modo que te permite distinguir, aunque difusamente, las luces que iluminan tu boca, la imagen te lleva a una escena de la película “encuentros cercanos del tercer tipo”, donde las luces de la nave se escondían entre las nubes.

   Comienzan, te inyectan la anestesia, esperan unos minutos a que haga efecto para posteriormente iniciar con el procedimiento, sientes como el aparato dental comienza a cortar, al sentir el ruido de corte que proviene de tu boca, que por el momento se ha convertido en una eficiente caja acústica, tu cuerpo de manera instintiva se tensa, no es solo el agudo sonido, es la vibración que se transmite a través de tu cráneo al cerebro que se encuentra muy cerca del foco del disturbio. Tienes que concentrarte para mediante la respiración tratar de controlarte y calmarte, si, todos tus músculos se relajan, desde la cabeza hasta los pies.

   Piensas en la herramienta que está trabajando en tu boca, la comparas con un pulidor, ese que has utilizado tantas veces para trabajar el metal, la piedra o la madera, sabes que la presión que debes ejercer debe ser controlada para evitar daños al material con el que trabajas o accidentes personales con la herramienta, haces la analogía con lo que pasa en tu boca y decides confiar en las habilidades que tu dentista ha desarrollado.

   Si, aquí estas, con la boca abierta mientras el doctor mediante unos fórceps trata de extraer la pieza, tu abres lo más que puedes para facilitarle su trabajo mientras sigues respirando pausadamente, buscando la relajación, esa es tu manera de cooperar piensas, la pieza no se quiere ir, sientes los esfuerzos que el médico ejerce, te parece sentir que en cierto momento utiliza el fórceps ejerciendo una palanca, piensas en Arquímedes y en su brazo de palanca que con un buen punto de apoyo podría mover al mundo, al divagar regresa la tensión, vuelves al presente, a relajarte, ahora diriges tu atención a tu muela, te despides de ella, le pides por favor que deje de aferrarse a tu maxilar, que se suelte, que es necesario para poder curarte, si, te ha acompañado desde hace más de 50 años, cuando eras un niñito, es momento de separarse. Le agradeces su compañía, le dices que la amas, que trataste de cuidarla lo mejor posible, pero en algún momento enfermó y no pudiste retenerla más contigo, le pides perdón por el descuido, en ese momento escuchas una expresión de victoria por parte de tu doctor.

   El apego es algo en lo que todas las personas debemos trabajar, el apego a las cosas, a los lugares, a las personas, en realidad no deberíamos necesitar de nada ni de nadie para seguir aprendiendo y creciendo.

   El médico sigue trabajando, sientes cómo con otro instrumento raspa tu hueso, ahora eres tú nuevamente quien está con una lima en la mano raspando algún material, removiendo óxido u otras impurezas, remover la parte dañada y hacer lo necesario para restaurar el objeto y volverlo funcional. Otra vez divagas y tu cuerpo responde con tensión, respiras conscientemente, ahora le pides a tu maxilar que acepte el hueso injertado, que lo arrope, que le permita integrarse y volverse uno, que lo acepte sin condiciones, así, sin importar su origen, como si fuera un niño adoptado al que estás dispuesto a enseñar y amar, aunque haya llegado en otro tiempo a tu vida.

   Comienza la sutura, estas cansado, por mantener la boca abierta, por tu pérdida, por la concentración, por fin termina, todo termina alguna vez, se inicia otro ciclo, el de la recuperación, a trabajar en ello.

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