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Temple de acero

Diana Miriam Alcántara Meléndez
Diana Miriam Alcántara Meléndez

El carácter se forja en las experiencias, las decisiones y  de las personas con las que se convive. Como rasgo y cualidad que identifica a alguien, el carácter no es sólo la manera de reaccionar ante distintas circunstancias, sino también la respuesta frente al proceder de los demás; es, en esencia, cómo cada individuo enfrenta la vida y elije su presente. La vida de cada persona, su transcurrir en el tiempo desde que nace, no es otra cosa que el proceso de la formación de su carácter, de su personalidad. Para muchos, madurar es sinónimo de adaptación a la sociedad, aunque igual se puede entender como el cultivo de las aptitudes y actitudes que te permitan sobrevivir y/o, en su caso, sobresalir. No todos lo logran desde luego.

Coraje, valor e ímpetu son las características de una persona decidida que actúan con determinación y exige justicia, correspondiendo en rectitud, competencia y juicio. Mattie Ross, la protagonista de la película Temple de acero (EUA, 2010) es una persona así, resuelta y de carácter fuerte que no se repliega en los momentos difíciles, al contrario, responde enérgicamente en busca de una solución apropiada gracias a su instinto de responsabilidad innato.

Tras la muerte de su padre, asesinado a sangre fría, Mattie, de 14 años, contrata a un alguacil local para que le ayude a buscar al responsable y llevarlo ante la justicia para que pague por sus crímenes; ese es Tom Chaney, quien podría haberse unido a la pandilla de otro conocido bandolero: Ned Pepper, y huido hacia territorio indio, donde el sheriff de Fort Smith, Arkansas, no tiene autoridad. Mattie busca entonces al aguerrido alguacil Rooster Cogburn, un hombre recomendado por su firmeza y valor, cuyo temperamento adusto y poco interés por acatar todas las normas, la niña reconoce como sinónimo de energía y voluntad.

La intención de Mattie es que Chaney sea castigado correspondientemente con la falta cometida, el asesinato perpetrado, a fin de encontrar en la sentencia un balance entre justicia y equidad, con base en la razón y la imparcialidad. En esencia, Mattie se mueve bajo un código que diferencia bien entre lo correcto e incorrecto y elige lo primero, por mucho que tenga que cruzar la línea hacia el lado contrario, porque muchas veces así era la vida en el viejo oeste, difusa entre uno y otro concepto. Su condición de adolecente no la limita, pues en su calidad de huérfana de padre, asume la responsabilidad de ver por su familia, siendo su primera y más fuerte motivación castigar al asesino, es decir, la motiva la búsqueda de justicia, para ella y su familia.

Cogburn, por su parte, sólo está interesado en cumplir con el trabajo y cobrar sus honorarios, un razonamiento práctico y concreto sin más pretensiones o ideales, ni compromiso, características que bien lo identifican y que responden a su necesidad misma de sobrevivir en un medio cargado de violencia. 

A ellos se les une circunstancialmente LaBoeuf, un Ranger de Texas (agente de seguridad pública) quien le está siguiendo la pista a Chaney por el asesinato de un Senador, entre otros crímenes, a quien tiene la intención de llevar consigo para ser enjuiciado. Sin embargo, el eventual acuerdo de colaboración entre Cogburn y LaBeouf, pues persiguen a la misma persona, no convence del todo a Mattie, quien desea que Chaney sea llevado a Arkansas para ser ahorcado por el asesinato de su padre, no a Texas por el asesinato de un Senador.

Asumiendo que la decisión final, por su papel como representantes de la autoridad, recae en ellos, Alguacil y Ranger pretenden dejar a Mattie en Forth Smith, argumentando que una chica de su edad no tiene nada que hacer en una persecución peligrosa en medio de territorio hostil. La decisión a su vez, si bien revela cierto instinto por protegerla, al mismo tiempo indica un grado de menosprecio a su carácter, pues Mattie tiene un plan y exige que sea respetado, de forma que elegir por ella o dejarla al margen de las decisiones significa también subestimarla.

Mattie no se ve a sí misma como víctima, mujer débil que necesite protección, o una persona incapaz e inútil, al contrario, quiere asegurarse que el trabajo sea terminado y sus intenciones cumplidas, asumiendo los riesgos y enfrentando las dificultades. Mattie es directa y precisa, se anda sin rodeos y espera esa misma honestidad y veracidad en los demás, lo que puede llevar a meterla en problemas con personas más conservadoras y tradicionalistas, que asumen de ella un papel callado y sumiso, tanto por su edad como por su género; pero su vivacidad, astucia y entereza de carácter son lo que a su vez le ganan el respeto y consideración de los demás. 

La más importante de Mattie es que defiende lo que cree correcto y se adapta a la realidad que le tocó vivir, con todas sus desventuras y desgracias características de la época y el contexto en que se desarrolla la historia, el viejo oeste de finales del siglo XIX, un territorio colonizado, lleno de adversidades, donde impera la desesperada búsqueda por oportunidades y la explotación de los recursos y de las personas, que muchas veces, haciendo y siguiendo sus propias reglas en busca del éxito, propiciaba una atmósfera llena de crimen, injusticia y violencia. Una sociedad en transición para convertir un territorio expropiado a los nativos en un espacio de producción de riqueza y libertades ciudadanas, pero que no se identifica como tal en tanto los “colonos” confían más en la fuerza de las armas que en las instituciones aún no consolidadas.

La muerte de su padre podría haber enviado a Mattie a la desdicha, pero en su lugar, con toda iniciativa y voluntad, elige no cruzarse de brazos, sino hacer algo al respecto; responde con entereza y elije evitar esconderse tras el dolor y la pena, o llorar y pedir ayuda, para mejor tomar las riendas de la situación y dar el paso adelante. Se necesita de un carácter fuerte y decidido para hacerse responsable de una situación así, pero además madurez y valor para recorrer el difícil camino que significa querer que el crimen cometido contra su padre encuentre una resolución justa, o al menos equitativa: el castigo a Chaney. 

Mattie demuestra esa voluntad en más de una ocasión; primero negociando con astucia la devolución del dinero de su padre, que había pagado en una transacción comercial realizada justo antes de su muerte; luego, cuando busca, encuentra y convence a Cogburn de ir tras Chaney, una vez que el sheriff de la ciudad da por perdida la causa y se deslinda de encontrar al asesino si éste ha huido a un territorio donde su poder resulta inexistente; y, finalmente, en su decisión de recorrer el viaje en persona, por muy peligroso que sea el camino y el encuentro con una banda de criminales desalmados.

El mundo en el que viven estos personajes no está libre de conflicto, en donde el día a día sigue la única ley entendida y respetada por el colectivo: el juego del ‘ojo por ojo’, de la venganza, la represalia y el ajuste de cuentas. Mattie sabe que nadie hará nada por ella desinteresadamente, porque así es la realidad en que vive, pero reconoce que si hacer lo que se debe requiere sacrificios, sacrificarse ella misma lo vale. Procede entonces no como adolescente en busca de protección, sino como una igual ante los representantes de la ley, a quienes les exige hacer cumplir su responsabilidad y compromiso.

Hay un gran grado de honor en su actuar y forma de ser, en la firmeza de sus ideales y la pelea que considera razonable si se hace por la dignidad de su familia. En este mundo sin completa consciencia social, la justicia es más simbólica que real, así que Mattie responde a su propia consciencia, con la intención pura de corregir las cosas para ella y su familia. Sabe que si ella no toma el asunto en sus manos el crimen quedará impune. Esa es su valía y su fuerza: defender en lo que cree y plantarse frente aquellos que actúan irresponsable, inhumana o incorrectamente.

Hay también un grado de honor en la motivación que impulsa a Cogburn y a LaBoeuf a cumplir con el cometido, hacer a Chaney y a Pepper pagar por sus crímenes. Puede no haber verdadera lealtad entre ellos, pues cada uno tiene sus motivaciones e interés particular; tampoco parece existir un verdadero  sentido ético en el fondo, pero sí respeto a la causa, a su obligación con el deber, al grado que aprenden a respetar a Mattie por esa madurez que la caracteriza y que se alinea con esa testarudez que también los caracteriza a ellos. Quizá Cogburn no tiene la mejor reputación porque no está acostumbrado a responder ante nadie; y LaBeouf no tiene la paciencia para aceptar una opinión que no sea la suya; pero Mattie no ve en ellos sus fallas, sino el potencial que puede aprovechar de las mismas, a partir de lo trascendente que es actuar con vigor y energía antes que asumirse derrotado. 

La firmeza con que Mattie procede aleja a los débiles de carácter, pero en su caso eso es bueno, pues dado el escenario al que se enfrente necesita de personas audaces y duras, no vulnerables. Ella sabe y entiende que tiene que aportar algo a la dinámica o será ignorada; que bajar la cabeza y lamentarse denota debilidad, y que la debilidad en una situación como la que enfrentan no tiene cabida. Su temple, arriesgada e intrépida, le otorga además de una presencia que le gana respeto y evita que otros se aprovechen de ella, sean aquellos que la consideren ingenua por su edad o inculta e incapaz por todo lo demás.

En esencia Mattie se define por su inteligencia y sus virtudes, por enfrentarse, a pesar de los temores, a un mundo severo y violento. Sus acompañantes son hombres imperfectos, humanos al fin, con sus propios vicios y debilidades, reacios al entendimiento por la propia necedad acumulada por la vida y el trabajo en el que viven, e indiferentes a todo pensamiento que no empate con su propia visión de la vida. Lo importante al final no es que cada uno sea presa de sus fallas, que finalmente moldean el futuro de sus vidas, sino cómo el grupo colabora en la honestidad consigo mismos, de manera que encuentran la forma de sobrevivir y pelear, no dependiendo del otro, sino aprovechando lo que el otro es y lo que sabe, porque el mundo finalmente es así: sobrevivir y pelear (metafórica y literalmente hablando). El resultado de la experiencia los puede conducir a la muerte, pero también podría desembocar en una nueva oportunidad de vida y en valorar al otro por lo que es, no por lo que aparenta. Esto es cierto particularmente para la joven, pues en teoría tiene toda una vida por delante.

Escrita y dirigida por Joel Coen e Ethan Coen, a partir de la novela literaria homónima de 1968 escrita por Charles Portis, la película está protagonizada por Jeff Bridges, Matt Damon, Hailee Steinfeld, Josh Brolin y Barry Pepper. Estuvo nominada a 10 premios Oscar, aunque no ganó ninguno: mejor película, director, guión adaptado, actor (Bridges), actriz secundaria (Steinfeld), cinematografía, diseño de producción, diseño de vestuario, sonido y edición de sonido.

Ficha técnica: Temple de acero - True Grit

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