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¿Qué nos queda tras las elecciones?

Rock Rodríguez
Rock Rodríguez

El pasado domingo 5 de junio se llevaron a cabo las elecciones estatales en México, mismas que ponían en juego las gubernaturas de seis estados de la República. El resultado fue avasallante para el Partido Revolucionario Institucional (PRI), ya que el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) ganó cuatro de las seis disputas, marcando así una tendencia nacional clara y favorecedora para el partido del presidente López Obrador de cara a las elecciones próximas de 2023 en Coahuila y el Estado de México y por supuesto las de 2024 en las que se elegirá al nuevo presidente de la República.

Los números indican que en  Hidalgo, Morena dobló a la coalición del PRI-PAN-PRD obteniendo el 61.56% de los votos, contra el 31.33% de la oposición. Aguascalientes tampoco tuvo disputa seria con un 53.76% para el PRI y aliados, contra un 33.52% de Morena. Oaxaca mostró una más que marcada tendencia a favor de Morena con un 60.26% de los votos, contra 25% de la coalición PRI-PRD, en la cual el Partido Acción Nacional decidió no involucrarse y contender individualmente. Quintana Roo se quedó demoledoramente con Morena con un 56.40% de los votos, contra 16.13% de la coalición PAN-PRD, donde curiosamente no estuvo involucrado el PRI, quien cayó al último lugar de las votaciones con sólo el 2.96%. Tamaulipas fue algo más reñido, teniendo Morena el 49.99% de los votos, contra el 44.20% de la coalición PRI-PAN-PRD. Por último Durango, en el que la alianza del PRI logró recuperar el estado quedándose con el 53.7% de los votos, contra el 38.8% de Morena.

Con estos resultados el mapa nacional se pinta en su mayoría de guinda, quedando sólo doce estados fuera de la jurisdicción de Morena, panorama que para nada es agradable para los grupos políticos que históricamente han gobernado al país. Sin embargo y aún más alarmante para las fuerzas opositoras de Morena, es que los resultados de este año dejaron más que una pérdida de estados, dejaron una cantidad de electorado enorme que está con el partido de Obrador; la suma de habitantes de los cuatro estados ganados por Morena asciende a los 17.601 millones de almas, mientras que los dos ganados por el PRI apenas llegan a los 2.767 millones según el INEGI, cifras bastante tétricas que deben poner a temblar a los dirigentes de los partidos de antaño de cara a las elecciones de los próximos años, no sólo de 2023 y 2024.

Si lo que pretenden PRI, PAN y PRD es hacerle frente a la ya popular cuarta transformación de Andrés Manuel López Obrador, deben analizar el problema de raíz y atacarlo. Durango es un claro ejemplo de lo que sucedió en esta jornada: Morena se llevó 20 municipios, mientras que la alianza PRI-PAN-PRD se adjudicó 14, el PRI individualmente logró otros 3 y, por último, el PRD y Movimiento Ciudadano apenas tomaron un municipio cada uno, de los 39 posibles. Es decir que Morena tiene ahora el 51.28% de Durango en su poder y aún así será gobernado por el Partido Revolucionario Institucional, quien ganó por un margen bastante amplio. Esto sucede porque en el vecino estado el PRI y sus aliados supieron jugar sus cartas bastante bien en los municipios fuertes, donde el electorado pesa, como Durango, Lerdo y Gómez Palacio, mientras que los 20 municipios que ganó morena son en su mayoría rurales, dejando así un claro mensaje a los líderes políticos opositores de la 4T: hay qué echarle ganitas con los de menos recursos. Y aunque los resultados de 2024 prácticamente están cantados, no hay peor lucha que la que no se hace. 
¿O usted qué opina?

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