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Muerte misteriosa

Diana Miriam Alcántara Meléndez
Diana Miriam Alcántara Meléndez

Hay muchas variables que entran en juego en cualquier caso de injusticia: corrupción en el sistema de organización, huecos legales dentro del marco jurídico, deterioro de los valores morales en el colectivo, ineficacia en el orden de la burocracia, y hasta crueldad y violencia como parte de la naturaleza humana. Todo ello desemboca en crímenes y delitos que, dadas las circunstancias, muchas veces terminan impunes, trayendo consigo una sensación de desamparo, desolación y pesar que, al extenderse, propicia un ambiente social lleno de pesadumbre, sufrimiento y estancamiento, que se adhiere a la forma de convivencia, orden y hasta calidad de vida de un grupo social o espacio geográfico.

La injusticia, como ausencia de respeto a los derechos humanos, como expresión de daños causados sin reparación ni arrepentimiento, que deja en estado de abandono a quienes sufren la violación de sus derechos, habla de la imposibilidad de hacer valer los principios y derechos morales y humanos, o castigar a aquel que los transgrede. En la película Muerte misteriosa (EUA, 2017), la historia sigue a Jane Banner, agente del FBI, y Cory Lambert, especialista en rastreo del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos, que se unen para investigar el caso de una joven nativo americana encontrada muerta en la reserva indígena Wind River, en Wyoming.

Jane, enviada incidentalmente a hacerse cargo del caso (era la agente más cercana disponible), desconoce las costumbres particulares del contexto al que llega, sea la realidad de vida de sus habitantes (leyes, organización, cultura, infraestructura, etcétera), así como la relación que hay entre los nativos americanos con el exterior, es decir, se enfrenta a un proceso de investigación en un terreno que no sólo le es desconocido, sino también adverso.

Las condiciones son desfavorables y la actitud de los ciudadanos en cierta forma hostiles, y el invierno helado es sólo la punta del iceberg; “Este es un lugar de <estás por tu cuenta>”, dice uno de los personajes; se refiere a que la vida ahí es difícil, ya sea por el extremo frío del invierno o la lejanía en que se ubica geográficamente la reserva, como por la sensación de decadencia, deterioro y abandono provocada por el propio aislamiento del lugar y de sus habitantes.

Esto no significa que no haya solidaridad entre la comunidad o apoyo y honor entre ellos, pero en nombre de la preservación, la reserva, como territorio soberano, sufre también del alejamiento y, en consecuencia, el abandono. Las reservas indias son áreas limitadas para las tribus nativas, en este caso de Estados Unidos; son independientes en muchos sentidos, para así conservar y cuidar su cultura y costumbres; el problema es cuando se presenta una distorsión de comunicación con el orden y régimen del resto del país. Esto impacta de muchas formas; en Wind River por ejemplo, hay desempleo, un alto índice de drogadicción y hasta deserción escolar. Como grupo, la tribu intenta combatirlo y trabajar por el progreso, pero cómo lograrlo sin el apoyo de nadie; cómo avanzar si, literal y simbólicamente, hay un punto límite que no les permite ir más allá.

Esta realidad como obstrucción para el desarrollo, crecimiento, evolución y hasta supervivencia, de cada habitante y de la reserva como tal, es lo que dificulta la investigación del caso. Cory encuentra el cuerpo congelado de Natalie y lo reporta al jefe de policía tribal, Ben, pero, para determinar si se ha cometido un asesinato, debe interceder la autoridad correspondiente, en este caso el FBI, como principal agencia de investigación criminal del país, que envía a su vez una agente novata: Jane. 

Cory, Ben y Jane trabajan tras un mismo fin: descubrir qué pasó a Natalie y hacer justicia; pero por más que existan intereses en común, no deja de haber un conflicto de poder: ¿quién es la autoridad mayor y quién tiene la última palabra o el poder de decisión? Ese ‘quién elige, quién ordena y quién dictamina’ atropella las cosas; hay desconfianza en Jane, como foránea, como novata y hasta como mujer, pero hay desconfianza en general, porque dentro de la reserva misma, sobrevivir es resistir y resistir es no depender de nadie.

Esta es una constante indirecta e implícita en el modo de vida del lugar; en donde la sensación de exclusión provoca también la sensación de intromisión, específicamente cuando la autoridad externa llega a imponerse. No es tanto Jane por si misma sino lo que ella, como representante de una agencia específica, simboliza. 

La reacción inicial es dudar de sus capacidades, disposición y hasta interés en el asunto, e incluso resistirse a confiar plenamente en ella; pero dado que Jane es empática con la realidad del caso y la mueve un sentido de justicia, esto hace que alguien como Cory, cuya hija falleció en circunstancias similares a las que rodean la muerte de Natalie (un caso que además nunca fue resuelto), sea más receptivo hacia ella.

Jane misma es quien le pide ayuda al agente de protección silvestre, porque mira en su actuar más disposición que rechazo, a diferencia de algunos otros personajes que, de alguna manera  (y tal vez con fundada justificación), la reciben con cautela. Pero, además, porque finalmente Jane no puede hacer mucho si actúa sola, pues desconoce por completo la realidad del contexto: ¿cómo es la gente?, ¿cuál es su estilo de vida?, ¿cómo se relacionan? y hasta ¿qué papel juega esa naturaleza gélida y salvaje que rodea a la reserva en su rutina y cotidianidad? De igual manera, la burocracia del sistema, lo mismo que su inexperiencia en el trabajo de campo, también la limitan. 

Cuando con ayuda de Cory se dan cuenta que Natalie corrió descalza en la nieve 10 kilómetros, aparentemente huyendo de algo o de alguien, y cuando el forense les explica que la joven fue repetidamente violada, se hace innegable que Natalie fue víctima de un crimen. Jane, sin embargo, no puede pedir apoyo a su agencia si el caso no se dictamina como homicidio, lo que técnicamente no puede hacer, ya que la causa de muerte es hemorragia pulmonar, a raíz del intenso frío, no un ataque comprobable con evidencia tangible.

Legalmente y sin más pruebas el caso concluiría ahí, de forma que Jane, Cory y Ben siguen por propia determinación y deseo de justicia las pistas hasta dar con Matt, el novio de Natalie, un empleado de seguridad de una plataforma petrolera, ubicada al otro lado de la montaña donde ella fue hallada muerta. Una vez que el cadáver de Matt también es encontrado en la nieve, la investigación apunta hacia sus compañeros de trabajo, lo que lleva a un desenlace violento y cruel que expone de paso ejemplos de corrupción e inhumanidad.

“Aquí sobrevives o te rindes”, le dice Cory a Jane, hablando de que en esa realidad de vida, cruda y salvaje que se extiende por Wind River, sólo se puede salir adelante con dureza de carácter y resistencia. Él insiste que Natalie era así, una sobreviviente que luchó hasta el final (y como nativa de la zona, ella conoce y se adapta mucho mejor al entorno, del ambiente como naturaleza y como espacio social, que cualquier otra persona externa), demostrando más fortaleza, resiliencia y perseverancia que muchos otros en el mundo, incluyendo a sus atacantes, individuos cobardes y débiles, según demuestra su propio actuar. 

La ley del más fuerte, la ley de la selva; que bien Cory vuelve a ejemplificarle a Jane cuando le dice que en la naturaleza los lobos siempre atacan a la presa más débil, haciendo a su manera una analogía con el mundo real, especialmente uno tan hostil como éste.

Silencio y nieve, eso es todo lo que hay; dice Pete, uno de los criminales, partícipe en las muertes de Natalie y Matt. Su argumento a forma de queja sostiene que ese ‘todo’, que significa soledad, apatía, desolación, desamparo y monotonía, es lo que lo llevó a él y sus compañeros al límite de la desesperación, que desembocó en odio y violencia, exasperación e ira. La cuestión es que la aparente amistad y solidaridad entre los trabajadores se derrumba sin obstáculo bajo los efectos del alcohol (y tal vez drogas), dejando surgir las pasiones más bajas y la violencia desmedida. Más tarde, sus carencias morales se expresan en el encubrimiento de los asesinatos y en la respuesta violenta hacia las autoridades cuando son requeridos para informar sobre lo sucedido.

Su razonamiento no justifica su actitud y decisiones, pero sí refleja aquello que Cory menciona sobre la reserva, sus alrededores, el desierto, el invierno y la incomunicación; sobre una reclusión que parece destierro y sobre la severidad de la realidad de vida que demanda inteligencia, instinto, fortaleza y resistencia. No es un lugar para el cobarde y el débil, en el sentido de que es un lugar en el que se necesita capacidad de adaptación, trabajo y crecimiento, fortaleza, muchas veces más emocional que física.

La historia finalmente reflexiona sobre la situación de injusticia que experimentan las minorías, el desprotegido y el marginado, hablando del nativo americano, pero también de las mujeres, específicamente de las mujeres indígenas, víctimas de crímenes que son silenciados por el simple poder que se tiene para hacerlo, propiciado por la injusticia y la indiferencia, desidia y negligencia institucional-gubernamental (no existe por ejemplo un registro que documente los casos de mujeres nativas americanas desaparecidas). Es la invisibilidad que ha ejercido el sistema capitalista neoliberal hacia todos los grupos humanos que ha precarizado, negándoles derechos igual que desconociendo su historia y tradiciones.

La reserva sobrevive, sin ayuda de nadie, y es lógico que por ello rechacen a esa figura externa que, en una especie de sentido de superioridad, pretende regir y ordenar en una comunidad que no comprende, entiende o respeta; que cuando le conviene ignora y cuando no, interviene, muchas veces más a su favor que el de la comunidad a la que llega.

Esta situación, además, tiene un peso histórico que resuena con fuerza, en este caso, el nativo americano desplazado por el ‘hombre blanco’; el nativo americano que sobrevive, luchando, y a pesar de querer el apoyo, sólo para seguir topándose con el desinterés y la apatía de muchos oídos sordos, lo que impacta, claramente, tanto en su existencia como en su historia.

Ficha técnica: Muerte Misteriosa - Wind River

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