Diciembre y sus posadas

Rock Rodríguez
Rock Rodríguez

Comienza diciembre y con él la temporada de fiestas más prolongada del año, mismas que brillaron por su ausencia en 2020 pero que en el presente amenazan con desquitarse de tanto encierro y no es para menos. La vacunación ha hecho lo suyo y la inmunización colectiva ha aportado también su granito de arena para relajar un poco el distanciamiento social; según el Sistema de Atención Médica de Urgencias (SAMU) en Coahuila ha disminuido un 80% el número de atenciones a pacientes positivos COVID con respecto al año anterior y destaca también que el 90% de los hoy hospitalizados tienen el común denominador de no contar con ninguna vacuna, lo cual nos dice dos cosas: primero que la vacuna es efectiva y segundo que no debemos aferrarnos a evitarla como lamentablemente sigue sucediendo en un pequeño sector de la población.

Así pues estamos en la antesala de los festejos que extrañamos y que nos unen con amigos y familia, entramos a esa época de paz y amor que curiosamente sólo se da en estas fechas pero se olvida después de la primera semana de enero con la vuelta a las actividades tanto escolares como laborales que a lo largo del año están presentes haciéndonos volver a nuestra realidad. Es por lo anterior que es muy válido tomar un respiro en compañía de las personas que estimamos para cargar las baterías y comenzar un nuevo año en un mundo en el que aún no se supera del todo la pandemia y el rezago económico causado por ella ha dejado golpeados a muchos sectores, pero hagámoslo con responsabilidad, con prudencia y sobre todo con las precauciones que ya todos conocemos, porque lejos de un contagio (o re contagio) de COVID estamos también expuestos a las enfermedades propias de la temporada como la gripe común y la influenza, que gracias al uso del cubrebocas y gel antibacterial han disminuido considerablemente con respecto a años anteriores.

Hemos llegado a la parte del año en la que todos los hombres nos reunimos alrededor del asador viendo cómo se consume el fuego para dar paso a la brasas, portando una gruesa chamarra, manteniendo nuestra bebida de preferencia y articulando conversaciones que al parecer no llegarán nunca a ningún lado pero que cómo nos hacen felices, mientras que las mujeres dentro del recinto se ponen al día después de tanto tiempo sin verse y está bien. Suerte para los que comienzan el maratón Guadalupe-Reyes y felicidades a los que están por terminar el Reyes-Guadalupe.

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