La resistencia

EDITORIAL SERGIO AGUAYO

El presidente aborrece a la sociedad organizada y la ha asfixiado todo lo que ha podido. Afortunadamente, una parte de esa ciudadanía ha resistido el asedio.

Los políticos mexicanos tradicionales tienen una manera muy particular de diferenciar al pueblo de la ciudadanía. Cuando hablan de pueblo (a secas o con algún adjetivo) se refieren a las personas que valoran tanto las ayudas o servicios recibidos por la intercesión de un funcionario magnánimo, que corresponden mostrando su gratitud de múltiples formas; una, muy popular en estos momentos, es votando por quien se les diga. La ciudadanía les incomoda porque se organiza y presenta proyectos a la autoridad y apoya la organización de quienes exigen respeto a sus derechos. En suma, el pueblo es objeto y el ciudadano sujeto.

Recién llegado a la presidencia, Andrés Manuel López Obrador sacó su inquina contra la ciudadanía organizada. La circular número uno (febrero de 2019) prohibió a las dependencias federales entregar recursos a las organizaciones de la sociedad civil (OSC). El golpe fue durísimo e inesperado. En el registro del cada vez más inútil Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol), había 22,508 OSC en 2018; a finales de 2020 ya había caído a 13,876, una reducción del 38 por ciento (Rolando Herrera, Reforma, 19 de abril de 2021).

Hay una razón de fondo tras el asedio oficial. Para el presidente, los protagonistas de la historia, los agentes de la transformación, solo pueden ser los partidos y el Estado. Esta tesis justifica y explica el reparto del dinero público. En 2018 las OSC recibieron del gobierno federal 6,200 mdp y en 2019 vino una reducción a 1,800 mdp ¡Un 71 por ciento! Entretanto, los partidos nadan en la abundancia porque extirparon de su vocabulario la austeridad y metieron a la Constitución la obligación de aumentarles cada año. Morena recibió 1,628 mdp en 2019 y 2,195 en 2021. Recordatorio: AMLO rompió su compromiso de campaña de reducir en un 50% las prerrogativas federales a los partidos.

¿Debe el Estado apoyar financieramente a las OSC? El sí es rotundo, atienden asuntos desatendidos y socialmente útiles. Conozco bien el mundo de las OSC, he participado activamente en ellas y las he estudiado. No las idealizo, pero sí valoro el trabajo de acompañamiento a grupos vulnerables; también he documentado el peso decisivo que pueden tener en la contención del crimen organizado. Dicho esto, es necesario acotar que existen OSC simuladoras y corruptas que deben ser señaladas y denunciadas.

Otra justificación del apoyo viene de que, por sus acciones y posturas, padecen los ataques de las organizaciones criminales y de algunos agentes del Estado. El hostigamiento se da en México y en el mundo. De acuerdo con el International Center for Not-for-Profit Law, en 2018 hubo 72 países que propusieron y/o aprobaron restricciones legales a las OSC. La organización Front Line Defenders estableció que en 2020 fueron asesinados 331 líderes sociales en 25 países; dos terceras partes de los cuales eran ambientalistas. En 2020, en México mataron a 18 ambientalistas (3 mujeres y 15 hombres) informó el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA).

A pesar del asedio ha sido notable su capacidad de resistencia y reacción. Han intensificado las investigaciones, las denuncias y las peticiones de modificación de políticas gubernamentales. La movilización de feministas y de los familiares de víctimas son ilustrativas de lo indispensable de su existencia en un país golpeado por las desigualdades, la pandemia y el crecimiento del crimen organizado.

Por ahora debemos asumir que el presidente y una franja de la 4T quieren asfixiar, y, de ser posible, desaparecer a la ciudadanía organizada de manera independiente. Para resistir mejor les faltan agendas mínimas, realistas y viables que involucren alianzas entre OSC con grupos religiosos, instituciones académicas, medios de comunicación y funcionarios; y gobiernos que valoren el papel de la sociedad civil.

Votar el 6 de junio es insuficiente. Organicémonos para intervenir en algún asunto público; todos importan. Agrupémonos en redes temáticas para defender causas justas. Levantemos muros de contención al autoritarismo. En suma, dejemos de ser objetos y convirtámonos en sujetos de nuestra historia. México nos necesita.

@sergioaguayo Colaboró Sergio Huesca Villeda
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