La Columna de Rosell

Columnas Deportes Rafael Rosell

Hoy a las cinco Santos Laguna o lo que queda de él, visita a unas Chivas agotadas después que en la semana varios de sus titulares sostuvieron fieras batallas para lograr el boleto a Tokio, vamos a ver qué pesará más, si las ausencias de los Guerreros, que al parecer como dice el gran Joaquín Sabina en su canción Amor se llama el juego: “Un Dios triste y envidioso nos castigó, por trepar juntos al árbol de la pasión”. Así parece, un Dios del futbol egoísta se empeña en poner obstáculos al equipo de Almada, no le parece verlo entre los primeros cuatro, ¿con ese equipo? ¿Cómo se atreve?

El golpe que parece definitivo para arrebatarle el último vestigio de esperanza a Guillermo Almada para presentar batalla a los pesos pesados, es la lesión de Fernando Gorriarán y como suele suceder con los laguneros, no me vengas con una lesión de quince días o un mes, no, adiós al torneo.

El dínamo uruguayo sin usar el gafete, era el capitán en el campo, en un equipo convertido en un grupo de desesperados que buscan el balón como si en ello les fuera la vida, Gorriarán ponía el ejemplo, el primero en la línea, el primero corriendo sin desfallecer, el primero en regresar y recuperar su marca, el primero en convertirse en opción para el compañero. Fernando batalló para encontrarle el tono a la hora de pasar la bola, ese era su principal defecto que compensaba con su denuedo en el terreno.

Y ahora, justo ahora que empezó a graduar el pie, a encontrar la fuerza exacta para jugar en corto y en largo, viene la lesión que lo marginará el resto del torneo. La historia de la posición de cinco o medio de contención en Santos se ha ido complicando de manera casi hasta cómica, primero Ulises Rivas fuera por un año mínimo, se iban a traer de regreso a Diego de Buen del Tampico después de un temporadón donde fue clave para el campeonato de la jaiba, pero brinca Puebla y pues una lanita a nadie le estorba, igual tienes a Gorriarán, Cervantes y el chavo Games para cubrir el puesto. Y es aquí donde ese Dios envidioso se presenta, se lesiona Gorriarán y se lesiona Games. Cervantes reportó todo traqueteado después del fragoroso combate contra los catrachos.

En cuanto a las Chivas, al menos cinco de sus titulares quedaron acalambrados por el tremendo esfuerzo de 120 minutos contra unos hondureños no solo físicamente aptos, si no, a diferencia de otras selecciones catrachas, con talento y futbol entre sus integrantes. Miguel Ponce suspendido, Hiram Mier y Alejandro Mayorga en duda. Las Chivas no tienen más remedio que ganar, lugar 16 con 12 puntos, de triunfar se podrán meter a zona de reclasificación, a Santos ya se le acercó la franja, que llegó a 20 por 21 de los albiverdes, los guerreros solo aspiran a mantenerse en el tercer puesto, siempre escoltando a esos trenes expresos que son Cruz Azul y América.

El peligro es Rayados que en caso de ganar y Santos perder lo rebasaría y con un juego menos. Otra vez Almada le tendrá que hacer al Ethan Hunt, el agente que interpreta en el cine Tom Cruise en la saga de Mission Impossible, al parecer cada semana le encargan una Misión Imposible, después de quedarse sin agentes con que defender la causa cada jornada le preguntan: “Su misión si decide aceptarla será seguir sumando puntos y meterse a la liguilla por cualquier vía, como ya sabe, si usted o algún miembro de su equipo es expulsado o lesionado, hágale como pueda.

Este mensaje se autodestruirá en cinco segundos”. Y pos ni modo, a apechugarle como siempre, mientras el equipo se complete, Almada saldrá a competir y tratar de escapar con el botín completo, en este caso los tres puntos del Akron Stadium.

Suerte, otra vez estaremos pendientes y seremos testigos una vez más, de cómo demonios le hace este equipo para mantenerse en la élite de la Liga MX.

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