Reclamos al Museo Británico

Cultura SAÚL RODRÍGUEZ

En las últimas semanas, el Museo Británico de Londres ha aparecido en titulares gracias a una vieja polémica: países de todo el mundo reclaman la devolución de sus piezas. Chile, Grecia, Egipto Armenia, China y Tayikistán son algunas de las naciones que han alzado la voz en busca de su patrimonio.

Heredero del colonialismo inglés, el Museo Británico tiene una colección de aproximadamente ocho millones de piezas. Sus orígenes están ligados al coleccionista irlandés Hans Sloane, cuyo principal deseo era que los más de 70 mil objetos de su colección perduraran tras su muerte.

Sloane era médico y tenía en su poder más de 40 mil libros antiguos, así como piezas históricas provenientes de Roma, Grecia, China y Mesoamérica. Había logrado hacer conexiones en las altas esferas de la sociedad inglesa. Esto le permitió ser el médico de George Monck, entonces gobernador de Jamaica y duque de Albemarle.

En Jamaica aprovechó para investigar plantas y animales en busca de nuevos medicamentos. También comenzó a coleccionar objetos, conocimientos e incluso la música que llevaban consigo los esclavos africanos. Tiempo después se casó con la viuda de un propietario de una plantación y eso aumentó su fortuna.

Hans Sloane murió a los 93 años. La gran pregunta era qué pasaría con su colección. La respuesta quedaría esclarecida luego de que un acta del Parlamento permitiera la fundación del Museo Británico, cuyo núcleo de piezas sería la colección de Sloane.

Fundado en 1753 y abierto al público en 1759, el Museo Británico de Londres ha sido uno de los recintos culturales más visitados del mundo. Antes de la pandemia, el museo registraba una afluencia de 15 mil visitantes al día.

La institución ha justificado su colección asegurando que "conecta personas", pues tiene objetos valiosos provenientes de los cinco continentes. Pero es verdad que incluye objetos que fueron robados de los territorios controlados por Inglaterra durante su época colonial. La cuestión incursiona sobre si el Museo Británico debe devolver las piezas a sus países de origen, pues no sólo es un reclamo de pertenencia, sino también de identidad.

EL MOÁI, UN EJEMPLO

Un basalto de cuatro toneladas y 2.4 metros de alto narra en su dorso la historia del hombre pájaro. El moái fue extraído de la Isla de Pascua (Rapa Nui) en 1868 por Richard Powell, capitán del navío británico Topaz, quien decidió llevarlo a Inglaterra y regalarselo a la reina Victoria.

El moái Hoa Hakananai'a (amigo perdido o robado), no sólo es un monolito, representa también un espíritu ancestral de los rapanui, un abuelo, un pedazo de su historia como civilización. En su momento, Powell no pidió permiso para sacar la estatua y Chile es quien ha reclamado su devolución, pues desde 1888 la isla pertenece a este país.

Y es que el hurto significó dejar a la aldea ceremonial de Orongo sin su único moái, lugar donde se le rendía culto al Hombre Pájaro.

Por tal motivo, la delegación rapanui visitó el Museo Británico en noviembre de 2018 para realizar una ceremonia frente al moái. Vestidos con ornamentos típicos, los nativos cantaron a su ancestro hasta quebrarse en lágrimas. Una de las integrantes mencionó que su abuela nunca pudo ver el moái, lo que hace reflexionar sobre cuántos nativos, de diferentes civilizaciones, han fallecido sin tener la oportunidad de apreciar las piezas de sus antepasados, repartidas por los museos del mundo.

Un año más tarde, en 2019, una delegación del Museo Británico arribó a la Isla de Pascua para dialogar con el pueblo rapanui. En este diálogo entre los rapanui y los británicos, se visitó el hueco que dejó el moai Hoa Hakananai'a al borde del volcán Rano Kau.

Otras piezas que son reclamadas por sus países son la Piedra de Rosetta (Egipto), los mármoles del Partenón (Grecia), el tesoro de Oxus (Tayikistán), la cabeza de bronce de la diosa Anahit (Armenia), reliquias budistas (China), tesoros africanos (Etiopía y Chad) entre otras.

El Museo Británico también cuenta con una amplia colección de piezas mayas y aztecas como la máscara de Quetzalcoatl. En octubre pasado, la primera dama de México Beatriz Gutiérrez Müller visitó Europa para abogar en la recuperación de algunas reliquias mexicanas, pero no se mencionó nada de esta colección.

INVESTIGACIÓN

Recientemente, el Museo Británico contrató a Isobel MacDonald, una curadora cuya misión será investigar sobre el origen de la colección del recinto. Desarrollará un proceso donde también tocará temas sensibles y complejos como la trata de esclavos y el colonialismo. En un principio, este proyecto estaba contemplado para iniciar en marzo de 2020, pero la pandemia lo retrasó un año.

El proyecto se presenta como un halo de esperanza para los países que intentan recuperar su patrimonio. El trabajo de MacDonald no será juez en la devolución de los tesoros, pero puede resultar clave en la restitución de algunos de ellos. Existe el antecedente de las antigüedades devueltas a Irak en 2015, tras haber sido saqueadas en 2003, durante la caída del régimen de Sadam Huséin.

El caso del moái Hoa Hakananai'a acentúa la razón de estas demandas, pues el pueblo rapanui no sólo quiere al objeto, lo necesita. Mientras tanto, un hueco sigue esperando al borde del volcán Rano Kau el regreso de aquel amigo perdido.

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Colección. Fundado en 1753, el Museo Británico tiene una colección de aproximadamente ocho millones de piezas.

COMENTARIOS

Cesar domingo 4
Museo britanico = RATEROS
Mannymargarito domingo 4
Una de las detestables aristas del colonialismo...
alehandro domingo 4
Cuántas y cuántas cosas nos robaron, y no asumen ninguna responsabilidad de cómo nos dejaron
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