Derechas comparadas

EDITORIAL LORENZO MEYER

Al comparar las estructuras políticas y evolución de polis griegas tan diferentes como Atenas y Esparta, Aristóteles mostró las virtudes del método comparativo. Contrastar hoy rasgos de las coyunturas políticas de México y Estados Unidos también puede ser útil.

Lo que caracteriza los ambientes políticos de los dos países es la polarización de la arena pública como resultado de sus procesos electorales. El discurso en Estados Unidos en las elecciones de 2020 y en México en las de 2018 y las que tendrán lugar este 2021, ha sido particularmente áspero, descalificador radical de las razones del otro antes, durante y después de la elección. Allá la contienda se dio en su tradicional marco bipartidista, con casi la totalidad de los republicanos colocados en una derecha cruda, elemental, y casi la totalidad de los demócratas ocupando un espectro que va del centro a la izquierda. Formalmente, México es multipartidista, pero el posicionamiento de sus partidos ha evolucionado hacia un bipartidismo de facto y también ha seguido la división izquierda-derecha. En ambos países la derecha perdió en las urnas la presidencia y el control del legislativo en favor de sendos y heterogéneos conglomerados de centro izquierda.

Tras su derrota, el núcleo duro de los votantes republicanos de allá mantiene un apoyo irreductible al expresidente Donald Trump porque sostiene que él nunca fue derrotado en las urnas, sino que un gran fraude orquestado por sus rivales demócratas le negó la reelección. De ahí la justificación de la furia trumpista que vandalizó el Capitolio el pasado 6 de enero como parte de un intento de último minuto por "salvar a América".

En México, los derrotados en las urnas en 2018 no argumentan que el triunfo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) haya sido producto de un fraude, pero eso no ha impedido una descalificación igualmente furiosa del ejercicio de gobierno de AMLO a quien de tiempo atrás han tachado de "mesías tropical" y "populista" y ahora de "autoritario", "antidemocrático" y "militarista".

La radicalización del trumpismo y de la oposición en México se explican por razones que van más allá del mero sentimiento de frustración por una derrota electoral. Un podcast de Ezra Klain con la participación de una encuestadora republicana, Kristen Soltis Anderson, (The New York Times 29/03/21) puede dar la clave de los motivos que mueven a los republicanos a buscar un liderazgo tan mentiroso, incivil y retrógrado como el de Trump: la percepción de que las formas de vida que ellos conocieron y quieren preservar están cambiando muy rápido y está minando las fuentes de su poder, de su seguridad en ser el grupo dominante, sea por su poder económico, por ser blancos o por su religión. En una encuesta que pidió a votantes republicanos optar entre dos metas: dirigir la energía de la nación hacia "una buena política pública" o concentrarla en "mantener al país tal y como es", la preferencia por la segunda fue de dos a una.

Quizá en México una pregunta similar a la oposición daría una respuesta semejante. Lo que molesta, irrita o de plano aterra a los enemigos de la llamada "4 T" es que México pueda ya no ser un país donde las clases subordinadas dejen de aceptar como natural e inevitable su condición de multitudes aquiescentes en un sistema político básicamente diseñado para que la minoría extraiga y acumule recursos a costa de la mayoría, una mayoría objeto de actitudes históricas discriminatorias apenas un poco diferentes a las que operan en Estados Unidos.

En suma, tan disímiles las sociedades norteamericana y mexicana en su contexto histórico y en su grado de desarrollo material pero tan similares en las causas de su actual polarización política.

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COMENTARIOS

Raul domingo 4
Me parece que las próximas elecciones nuestras serán un parteaguas, a pesar de la locura del excesivo número de partidos mantenidos. ¡Gracias, profesor Meyer!
alehandro domingo 4
No es sólo que la minoría que más nos ha saqueado quiera seguir haciéndolo, ni que muchos de la "clase media" ven en riesgo su manera de vivir. También es que la "mayoría" fue también corrompida y mantenida sin acceso a educación y sus "metas" son moverse a ser parte de la "élite" sin importar sobre quién pasen, y las "élites" más accesibles son la de los corruptos en la "política" o la del "crimen organizado". No bastan las "buenas intenciones" si es que las hay: el actual "gobierno" también está fracasando en cambiar al país para bien. Ojalá sea cierto que los más pobres están recibiendo su ayuda y les sirva de algo, pero el resto aparece como un desastre. Lo peor es que ya no hay "opción", los mismos "partidos" con los mismos corruptos son lo
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