De predecir y vaticinar

Columnas Social JUAN RECAREDO

Digamos que se va a jugar un importante partido de futbol. La Selección Mexicana juega la final de alguna copa importante a nivel mundial, y pues obviamente todos los mexicanos queremos que gane nuestro equipo, pero si existen datos que demuestran que lo más seguro es que pierda, entonces yo, simplemente por mi naturaleza de "irme con los hechos", digo que va a perder. Y todos piensan que lo digo nada más por darles la contra… y luego, el equipo pierde.

"Es que les echaste la sal y por eso perdieron"; "¡Eres un brujo!" Así me dicen, pero la realidad es que le "atiné" al resultado porque era el más probable, basado en la información que obtuve. Es así de simple, aunque claro, muchas veces no pasa lo que predigo, porque en la realidad "todo puede pasar".

La Academia Española establece que la palabra predecir es anunciar algo que va a suceder por "conocimiento fundado", aunque también puede ser por intuición o conjetura, que para hacer la primera no se requiere de un razonamiento profundo pero para la segunda sí que hay que basarse en una buena observación de los hechos.

También puede uno anticipar lo que va a suceder (en el futuro, obviamente), o de hecho, puede hacer algo "antes de tiempo", porque esa es la base de esta palabra: "tomar por adelantado". Ahora que, si lo prefiere, puede augurar que algo bueno o malo le va a suceder, que en su etimología está el verbo augere que significa "hacer que crezca" o que se "fortalezca", que puede ser una idea a futuro. Otro verbo que tiene un significado prácticamente igual es "adivinar", que también se trata de predecir el futuro pero por medio de alguna práctica religiosa, por eso podemos ver que la palabra contiene la partícula divus que indica un dios, algo divino.

"Prepárese porque el fin de semana el pronóstico del estado del tiempo indica que hará mucho frío…" dicen los meteorólogos de la televisión y todo mundo corre a la panadería para abastecerse de provisiones para poder "sobrevivir" la gélida temporada. Luego le fallan al pronóstico y no baja mucho la temperatura… ¿y qué hago yo con tanto pan que compré? Pues ni modo, me lo "empujo" con un chocolate, aunque sea tibio.

Finalmente, el pronosticar el estado del tiempo (o el clima) es también una predicción que se basa, según la Academia, en "indicios…" Eso de los "indicios" hace enfurecer a los meteorólogos, porque "indicio" es una pequeña cantidad de información (algo que apenas alcanza a "indicar" algo) mientras que ellos (los meteorólogos) se pasan muchos años estudiando la complicada ciencia de los fenómenos atmosféricos que, para nada, se trata de "indicios".

Y ya me voy… "¡Espéreme! ¿Y los vaticinios?" Ah, pues es lo que resulta de vaticinar. "¡Ay, qué sangrón!" No, no se me "sulfure". Mire, vaticinar es exactamente lo mismo que pronosticar y adivinar, según la Academia.

Ahora sí, triste como José José, voy presagiando el final de este espacio y mejor me despido de usted: ¡adiós!

Soy Don Juan Recaredo… compártame sus dudas y comentarios.

donjuanrecaredo@gmail.com Twitter: @donjuanrecaredo

ME PREGUNTA:

Gerardo Montemayor: "Si la palabra 'arma' es femenino, ¿se debe decir 'un arma' o 'una arma'?

LE RESPONDO:

No es incorrecto decir "una arma" pero se prefiere el uso de "un arma", "algún arma" y "ningún arma". Lo que no debe decirse es "la arma" porque arma empieza por 'a' tónica, o sea que debe ser "el arma".

LAS PALABRAS TIENEN LA PALABRA:

Me hago responsable de lo que digo, no de lo que tú entiendas.

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