Las palabras tienen la palabra

Columnas Social Juan Recaredo

Mi hija de diez años se acercó a su abuelito y le preguntó: "Buelito, ¿cuándo tú naciste existía el canal de Disney?". Su abuelito le contestó: "Pues cuando yo nací no existía el canal de Disney, pero si lo hubiera habido no serviría para nada, por la sencilla razón de que yo nací antes de que hubiera televisión". "¿De veras? Entonces ¿cómo le hacías cuando eras niño para divertirte?" "Uh, pues había muchas maneras de pasarla bien. Había muchas opciones para escoger: jugábamos con el balero, el trompo o a las canicas. También jugar al yoyo era muy divertido".

Mi hija veía con ojos extrañados a su abuelito. Seguramente pensaba en lo exótico que eran sus tiempos cuando en lugar del Nintendo tenían unos juguetes extrañísimos como las canicas, unas bolitas de vidrio que se lanzaban con la mano y que no usaban pilas ni tenían un enchufe para conectarse a la computadora.

"Es que la computadora ni siquiera la soñábamos, no podíamos imaginar que un día podía existir una laptop". Mientras le decía esto su abuelo, con sus ojitos llenos de curiosidad se le quedaba viendo mientras le platicaba sobre el juego de la roña, los encantados, el burro bala y el brincar la cuerda.

Le dio mucha risa cuando le explicó que jugaba a la Rueda de San Miguel, a la matatena o a "María Blanca está encerrada en pilares de oro y plata". Algunas de esas tonaditas las reconoció porque se las ha oído cantar a Tatiana, la llamada Reina de los Niños, pero nunca se imaginó que su abuelo se hubiera divertido con eso cuando era un niño

¿Y no tenían celulares? le preguntó la inocente. El abuelo lanzó una carcajada. "No, m'hija…" le dijo muy paternal. "El teléfono era un armatoste enorme que sólo existía en las casas de gente muy rica y hacer una llamada representaba sus complicaciones, no era cosa sólo de picar un botón. Además, tú con el celular tomas muchas fotos pero en mi época, para tomar una foto, había que tener una cámara que era una caja grandota y a la cual se le ponía un rollo de película y había que estar en donde hubiera luz de sol o encender muchos focos porque tomar la foto requería una gran cantidad de luz".

Por su edad, no pudo decirle que en sus tiempos no había vacuna contra la polio, ni comidas congeladas. No había fotocopiadoras, tampoco lentes de contacto, ni existía la píldora anticonceptiva. No existía el radar, las tarjetas de crédito, ni el rayo láser, ni los patines de ruedas en línea.

"¿Pues cuántos años tienes, abuelo?", "¿Cuántos crees?", "¡Mil!", "No, mi reina, no tengo mil años, pero creo que ya me falta poco para cumplirlos" -le dijo su abuelo con una melancólica sonrisa.

Soy Don Juan Recaredo… compártame sus dudas y comentarios.

donjuanrecaredo@gmail.com Twitter: @donjuanrecaredo

ME PREGUNTA:

Virgilio Ramírez: ¿En qué casos se puede aplicar la expresión "de nada"?

LE RESPONDO:

"De nada" se usa cuando alguien le da las gracias. Decir "de nada" es como decir: "No hay nada qué agradecer".

LAS PALABRAS TIENEN LA PALABRA:

Dijo Gabriel García Márquez: "Lo más importante que aprendí a hacer después de los cuarenta años fue a decir que no cuando es que no".

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