¿Y la isla Bermeja?

EDITORIAL MANÚ DORNBIERER

Nota: El siguiente artículo se publicó en muchos periódicos el 13.4.2019. Lo repito hoy parcialmente dado que en mi colaboración n.º 17 en YouTube, llamada "Zedillo un Santanna marítimo", de mí serie hablada referente a la posibilidad de que 5 de los presidentes neoliberales -Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto- sean este año juzgados por sus crímenes contra México si así se decide oficialmente, entre el 1 y el 15 de septiembre de cada año. El 7 de octubre del 2020 el Senado lo aprobó y pasó a la Cámara de Diputados que el 30 de diciembre 2020 igual aprobó "convocatoria de consulta para enjuiciar a expresidentes". Pasó quién sabe por qué al INE, presidido por "El Indecente" Lorenzo Córdoba y en eso me quedé. He aquí parte de dicho viejo artículo que para el caso es de suma importancia para el futuro de México.

Para quitarse de encima la responsabilidad de vivir y la molestia de comprender, la gente se cree muy sabia sacando a relucir como contundente bandera, lo que cree resultado definitivo: "YA LO PASADO, PASADO". Y no hay nada más falso, tonto y dañino que ese "tapón a la memoria". Ya no puedes hacer nada, dicen, y SÍ, hay algo mucho que hacer in-dis-pen-sa-ble: Entender el pasado para no tragártelo sin digerirlo. ¿Qué no es esa la base del curativo psiconálisis?

El periodismo es una actividad pública que sabe que el pretérito es lo único tangible y productor del volátil presente y del desconocido futuro. Creo que fue Luis de Góngora (1561-1627) el que dijo que "el presente dura lo que un pestañeo" y que el futuro se desconoce. Por ende, lectores, solo tenemos el pasado. Así es que nada de hacerse los locos y olvidar lo que "ya pasó". Por eso me cae bien el actual presidente que basa su pensamiento, no solo en el "pestañeo" presente, sino mirando al futuro que planea. En su proceso de recuperación de nuestro petróleo, arrancado por el neoliberalismo y la conocida traición salinista, se está olvidando un episodio, que significa un robo inaudito de EUA del petróleo correspondiente a México en aguas profundas del Golfo que lleva el nombre de nuestro país.

LA BERMEJA NO SE OLVIDA

El mar patrimonial consta de 24 millas náuticas, es decir 44.448 km. Pero si más allá de esa distancia hay una isla que pertenece al país, el conteo empieza ahí y no en la costa general. Y dicha isla existe en numerosos mapas y como está clarísimo en viejos mapas recuperados por la bienamada Wikipedia: 

"La existencia de la isla Bermeja generaría a favor de México un mayor espacio marítimo que el que recibió con la firma del Tratado Clinton-Zedillo, en el cual México y Estados Unidos pactaron sus fronteras marítimas en el Golfo de México, en ceremonia celebrada en Washington el 9 de junio de 2000. De existir la isla, su importancia radicaría pues en que se amplía la soberanía marítima mexicana en una zona con grandes yacimientos de petróleo".

Pero volvamos a la Historia. Ernesto Zedillo, presidente de 1994 a 2000, apoyado y quizás hasta impuesto por los gringos cuando fue presidente Bill Clinton (presidente de USA de 1993 a 2000). Rescató a nuestro país del desastre económico salinista en el atroz año de 1994, y negoció dicho rescate a cambio de la Isla Bermeja "a más de 100 kilómetros al noroeste de la península de Yucatán, a 22 grados, 33 minutos latitud norte y 91 grados, 22 minutos longitud oeste". 

Recordemos que la UNAM entonces estaba en huelga y que fue el Inegi, Instituto Nacional de Estadística y Geografía del presidente Ernesto Zedillo el que opinó está barbaridad: "La isla Bermeja es una isla fantasma (…) "sin lugar a dudas un error cartográfico que se mantuvo erróneamente por varios siglos".

Sí, cómo no. ¡Qué cómodo y absurdo argumento!

De todo lo publicado entonces en el "ya pasó" creo que el que le atinó a la verdad es un artículo publicado el 15.4. 2015 por el español GUILLERMO D. OLMO/MADRID. Sería conveniente que hoy AMLO ordenara por fin una investigación del tema ¡UN SANTANAZO MARÍTIMO BÁRBARO!

 Los mapas la mencionan desde el siglo XVI y Google Maps la sigue ubicando, pero su desaparición hizo que una zona marina rica en petróleo pasara de México a Estados Unidos. La Isla fantasma, dibujada en un mapa de 1846, "tenía que estar ahí, pero resulta que no. México ha perdido la isla Bermeja, un reducido peñasco situado a unas cien millas al norte de la Península de Yucatán, en aguas del Golfo de México. Google Maps dice que está ahí, marinos y exploratorias se han acercado hasta donde se supone que debiera estar, pero nada, no hay rastro. Cartógrafos de épocas remotas la ubicaron y describieron y distintas misiones la visitaron". El enigma, en principio, no debería tener mayor trascendencia geopolítica. Se trata de un peñasco sin ninguna importancia aparente. El valor asociado a la isla Bermeja es incalculable. No por lo que contiene, sino por lo que determina. De hallarse, permitiría desplazar hacia el norte el límite de las aguas territoriales de México colindantes con las de los Estados Unidos, lo que permitiría a los mexicanos hacerse con la soberanía de cuatro quintas partes de la zona del Hoyo de la Dona occidental, una región del Golfo de México con grandes reservas de petróleo, gases y minerales.

POLÉMICO TRATADO. La cuestión de la misteriosa Isla Bermeja se convirtió en capital a finales del siglo XX, cuando el presidente mexicano Ernesto Zedillo negociaba con su homólogo estadounidense, Bill Clinton, un Tratado sobre la delimitación de la Plataforma Continental. México ya había hecho movimientos diplomáticos en la ONU para asegurarse el control del Hoyo de la Dona. La punta de lanza de la postura mexicana era el islote Bermeja, pero cuando en 1997 arrancaron las negociaciones, resultó que ya no estaba donde TODOS LOS MAPAS la venían situando desde el siglo XVI. Ante tan sorprendente extravío, el Gobierno mexicano ordenó una misión militar que localizara la isla. Era mucho dinero y mucho territorio lo que estaba en juego... "Al fin Zedillo firmó con Clinton la entrega de inmensa extensión marítima, perdiendo y alrededor de 22,000 millones de barriles de petróleo y desde luego de MAR PATRIMONIAL, con todo lo que implica, al verse privado el país de esa zona del Golfo que lleva su nombre. Sería hora de que Ernesto Zedillo explique ante un jurado por qué endeudó, ¿eternamente?, a México con el "ROBAPROA" y por qué privó al país de gran parte del Golfo de México.
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COMENTARIOS

paula lunes 11
Interesantes sus escritos sobre las historias del país Sra.,Manú Dornbeirer. Amena lectura para mi, si estado enterada de eso pero... exacto donde quedó la isla me pregunto?
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