Trump se va. Lecciones para Andrés Manuel

EDITORIAL PATRICIO DE LA FUENTE

"Como suele decirse, Estados Unidos no tiene amigos ('o enemigos', habría que agregar), tiene intereses. Esperemos que nuestro presidente también lo entienda y no abra un frente de conflicto donde no lo había".— Jorge Zepeda Patterson

A efecto de arrancar 2021 con el pie derecho, porque a pesar de los pesares sigo deseando que le vaya mejor y corrija el rumbo tras más de dos años decepcionantes, bien haría el presidente Andrés Manuel López Obrador en documentarse como es debido antes de hablar desde el púlpito de la mañanera. Cuando los políticos comienzan a pronunciarse sobre un sinfín de temas, inevitablemente terminan metidos en aprietos. Nadie, ni siquiera el titular del Ejecutivo federal, domina el arte de la todología.

Existen aspectos en materia internacional que López Obrador claramente desconoce y lo rebasan. Hace algunos años, Ricardo Anaya afirmó que el problema del actual mandatario es que no sabía cómo funcionaba el mundo. A la distancia, la razón asiste al excandidato en lo referente a tal afirmación. Nuestro presidente se comporta como si viviéramos en 1970.

Valdría la pena que López Obrador echara mano de los diplomáticos de carrera y el personal de la Cancillería para evitar incurrir en pifias y dislates que dañan la relación bilateral tanto con Estados Unidos como con otras naciones. Las palabras pesan y tienen consecuencias, pero López Obrador sigue sin entenderlo o de plano se hace el desentendido. Ojalá don Andrés mire a nuestros vecinos y analice la conducta de su amigo Donald Trump -a quien por cierto nunca tuvo empacho en defender a ultranza- y pondere con detenimiento lo que puede ocurrir cuando desde la jefatura del Estado se fomenta el discurso del odio y la división. También sería positivo que el presidente de México sopesara las consecuencias de agraviar y ofender a quien piensa distinto. No hablemos ya de normalizar la mentira y los datos alternos y hacerlos una constante del ejercicio gubernamental, otro de los sellos característicos de esta Administración.

Resulta evidente que López Obrador ha viajado poco -él mismo afirma que no le interesa hacerlo- y su conocimiento del mundo es, por decir lo menos, limitado.

Ayer, el presidente afirmó que no había recibido invitación a la toma de protesta de Joe Biden y que no tenía intenciones de trasladarse a Washington. También dijo que en su lugar asistiría el embajador de México ante Estados Unidos. Por desgracia, parece que nadie tuvo la gentileza de informarle que a las tomas de posesión de los presidentes de Estados Unidos que tienen verificativo a los pies del Capitolio jamás se invita a ningún jefe de Estado o de Gobierno.

Todo lo anterior, el que López Obrador desconozca los usos y costumbres del presidencialismo norteamericano, es cosa baladí si lo comparamos con su negativa a pronunciarse sobre los gravísimos acontecimientos ocurridos en el Capitolio.

Sospecho que si se tratara de otros países como Venezuela, Bolivia, Cuba o Argentina, donde López Obrador mantiene vínculos ideológicos y afinidades políticas evidentes, no habría tenido empacho en opinar. Los preceptos de la doctrina Estrada han sido utilizados a conveniencia por el mandatario. Basta recordar el asilo ofrecido a Evo Morales para abrir boca.

"El mismo presidente que ofreció asilo a Assange y pidió su liberación, ahora no condena la toma violenta del Congreso con el argumento de la no intervención. Muy coherente", escribe el periodista Mario Campos.

Por su parte, el analista duranguense Martín Vivanco redactó las siguientes líneas: "Señor presidente, no tomar una postura es tomar postura a favor del estado de las cosas. Decir que somos neutrales ante un ataque a las instituciones democráticas de un país implica menospreciar la gravedad de lo que pasó. Las cosas malas se condenan".

En una acción sin precedentes, Twitter, Facebook e Instagram suspendieron indefinidamente las cuentas de Donald Trump. López Obrador lo calificó como un acto de censura y olvidó que tanto su esposa como el vocero de la Presidencia, Jesús Ramírez Cuevas, han solicitado dar de baja determinadas cuentas de Twitter al considerarlas no afines al actual Gobierno.

Hay que explicarle a López Obrador que Facebook y Twitter son empresas privadas facultadas legalmente a aplicar sus propias reglas y que cuando cualquiera de nosotros abrimos una cuenta en dichas plataformas, a la par suscribimos un contrato donde aceptamos ciertos términos y condiciones.

Hasta la libertad de expresión en redes sociales tiene límites. "Los impactantes eventos de las últimas 24 horas demuestran claramente que el presidente Donald Trump tiene la intención de usar el tiempo que le queda en el cargo para socavar la transición pacífica y legal del poder a su sucesor electo, Joe Biden. Su decisión de usar su plataforma para condonar en lugar de condenar las acciones de sus partidarios en el edificio del Capitolio ha perturbado con razón a la gente en los Estados Unidos y en todo el mundo. Ayer retiramos sus declaraciones porque juzgamos que su efecto, y probablemente su intención, sería provocar más violencia", explica Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, desde su perfil.

Miro una imagen que me deja helado porque nos remonta a un pretérito que sigue ahí, irresuelto. Se trata de un hombre que corre por los pasillos del Capitolio. En sus brazos lleva cierta bandera, la agita con furia. Es la bandera confederada, uno de los símbolos más ominosos de la Guerra Civil norteamericana.

Ante la ignominia y lo insensato más vale que pongamos nuestras barbas a remojar, especialmente hoy que nos encontramos ante el proceso electoral intermedio y con el ánimo caldeado en demasía.

Ningún presidente, por más poderoso que sea, tiene derecho a sembrar el encono y la división entre su pueblo. Ninguno es ninguno y que se ponga el saco aquel a quien le quede. Punto.

Twitter @patoloquasto
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COMENTARIOS

Mannymargarito viernes 8
No aguanté ni 3 renglones de las tonterías que acostumbras escribir...! No tienes remedio: hasta para oponerse a la 4T hay que tener gracia. Y tu eres un...bueno,no tienes gracia!
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