Recuerdos del ayer

Columnas Deportes Sergio Luis Rosas

Faltaba un minuto para que concluyera el partido entre España y México en el Mundial de Chile de 1962, el marcador estaba empataba a cero goles, don Fernando Marcos (QEPD) narraba el partido para Telesistema Mexicano, actualmente Televisa.


Es el minuto 89 y México gana un tiro de esquina a favor. En la transmisión don Fernando advierte que “no se olvide que el último minuto de juego también tiene sesenta segundos’’.

Fue así como nació esta célebre frase el tres de junio de 1962 en el Estadio del Sauzalito de Viña del Mar, Chile, y se mantiene vigente hasta la actualidad, aunque hoy en día el tiempo de compensación es de varios minutos, sin embargo, la frase sigue vigente hasta el final del encuentro.

Volviendo a ese partido de triste memoria, sobre esa desafortunada jugada en la cual México perdió ante España por la mínima diferencia, hay dos versiones: La primera cuenta que el técnico Ignacio Trelles ordenó que el balón se volara hacia las tribunas para consumir los últimos instantes del partido, pero el extremo derecho Alfredo del Águila desobedeció a don Nacho y pensando en el gol del triunfo, cobró el tiro de esquina con dirección a la portería defendido por Carmelo.

El equipo español estaba replegado. Luis del Sol interceptó con el antebrazo el centro de Alfredo del Águila y tocó hacia Francisco Gento, que estaba afuera del área grande. El árbitro central Branco Tesanic (yugoslavo) no marcó el penal y Gento cruzó la media cancha con la velocidad que le caracterizaba y se perfiló rumbo a la portería mexicana por el extremo izquierdo. Nacho Trelles le gritó a Raúl Cárdenas que no lo dejara, que le cometiera falta, pero no pudo hacerlo y se escapó.

Paco Gento mandó un centro al área y Antonio Carvajal gritó a su defensa que le dejara el balón, Ignacio “El Gallo’’ Jáuregui, quien acababa de debutar ese día en un Mundial con la Selección Nacional, en su afán de despejar, cabeceó el balón hacia atrás y lo dejó en los pies de Joaquín Peiró, quien sólo tuvo que tocarlo hacia las redes ante la estirada inútil de “La Tota’’ Carvajal.

Al final del encuentro el equipo mexicano salió entre aplausos por parte del público asistente al partido como un justo reconocimiento a su desempeño en la cancha. El vestidor azteca fue un velorio, se cuenta que don Alejandro Scopelli, asesor técnico de Ignacio Trelles, tildó de conformistas a los mexicanos, pero Guillermo “El Tigre’’ Sepúlveda lo “puso en su lugar’’.

Otra versión más reciente, contada por el técnico Rubén Maturano, quien por más de diez años fuera preparador físico y auxiliar técnico de Ignacio Trelles, cuenta que con don Nacho le había ordenado a Alfredo del Águila, que tocara en corto para Héctor Hernández, tomando en cuenta que “El Chale’’ cubría muy bien el balón y podía retenerlo el tiempo suficiente hasta que el árbitro pitara el final del encuentro, pero Del Águila desobedeció la indicación de su entrenador. Finalmente México perdió por un gol a cero ante la Furia Roja y se cumplió la frase de don Fernando Marcos: “No se olvide que el último minuto de juego también tiene sesenta segundos’’. El escenario de esa dolorosa derrota fue el Estadio del Sauzalito de Viña del Mar con capacidad para 12 mil aficionados en ese entonces, rodeado de gran lago y un hermoso bosque, sede del equipo Everton.

La Selección Nacional no se dio por vencida aunque había perdido sus dos primeros encuentros, la actitud de los jugadores era diferente a la de Mundiales anteriores. Sólo faltaba enfrentar a Checoslovaquia, equipo que era considerado la revelación de Europa y venía de derrotar a España en su primer compromiso y empatar con Brasil, a quien estuvo a punto de ganarle.

El siete de junio de 1962 iba a cambiar la historia de México, el técnico Ignacio Trelles hizo un cambio en su alineación y jugó con tres extremos derechos en diferentes funciones. Los inicios del encuentro presagiaban otra derrota mexicana, pues no habían pasado más de 30 segundos del silbatazo inicial cuando el delantero Václar Masek adelantaba a su equipo en el marcador.

Trelles se paró de la banca y arengó a su plantel. Antonio Carvajal gritaba a sus compañeros que se fueran al ataque, él y su defensa responderían. La reacción de los mexicanos no se hizo esperar y al minuto 12 en una descolgada de Salvador Reyes, completada con una serie de combinaciones entre Alfredo “Fello’’ Hernández y Alfredo Del Águila, éste regresó la “pared’’ a Hernández, quien tocó a Isidoro “El Cholo’’ Díaz para que anotara el gol del empate.

La presión de los checos fue intensa, en una descolgada Svatopluk Pluskal casi logra anotar de cabeza, pero “La Tota’’ Carvajal salvó a su portería. Al minuto 29 Alfredo del Águila roba el balón a la defensa checa, entra al área, burla al defensa que le salió a marcar, se quita a otro con una finta y saca un disparo para vencer al guardameta William Schroiff y adelantar a México en el marcador dos a uno.

El segundo tiempo fue de dominio checo, Antonio Carvajal se multiplicaba para evitar la segunda anotación. El apoyo del público chileno fue determinante, cada vez que los mexicanos tomaban el balón había aplausos y cuando los checos lo tenían había silbatinas.

Faltaba menos de un minuto para que concluyera el encuentro, Checoslovaquia se había volcado en busca del empate.

En un contragolpe de Isidoro Díaz por el lado izquierdo, el defensa Jan Lála cortó con la mano el servicio del “Cholo’’ dentro del área y el árbitro suizo Gootfried Dienst no dudó en marcar penal, que fue magistralmente ejecutada por Héctor Hernández para el tres a uno definitivo y primer triunfo de México en una Copa del Mundo. Se habían “sacado la espina’’ después de la dolorosa derrota de cuatro días antes frente a España. ¡Hasta el próximo miércoles

*Sergio Luis Rosas *sluisrosas@hotmail.com

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