Al Larguero

Columnas Deportes Alejandro Tovar

Quienes aman el beisbol reviven este mes maravilla, porque los genios recién salen de la lámpara e instalan una bella época que va directa a la historia y que se fabrica sus propios héroes, en complicidad pasiva y a veces activa, de figuras que no encuadran ahora y decepcionan a millares pero siempre con un sello radiante de luz como Chapman y Yankees, sacrificados.


Se creen los terrenales que no debemos escuchar la sentencia de los árbitros del espíritu pero el culto a la vida, también lo es a la muerte como factores inseparables. ¿Es que la gente no debe morir? Tal vez pero lo cierto es que los que fallecen, nunca se van, quedan viviendo en la memoria de todos, como Edward Charles Ford (1928-2020) que completaría sus 92 años el 21 de este mes.

Se fue el viernes el apodado Whitey, el estelar lanzador zurdo de Yankees, a quien Buck Canel con su voz de tono caribeño nos hizo adorar, pues su narración radial nos ponía frente a un fenómeno, con el poder de la imaginación. Después la tv nos trajo las imágenes de él y aquella máquina neoyorquina. Jugó 18 años siempre de Mulo. Récord de 236106 con 1, 956 ponches.

Clásico abridor de su equipo en Serie Mundial, de las que ganó siete y perdió seis. Generalmente su cátcher de planta era Yogi Berra, aunque también estaban Elston Howard y Johnny Blanchard. Tuvo 22 aperturas en Serie Mundial con diez victorias. Fue convocado a diez juegos de estrellas. Su famoso número 16 fue retirado por su equipo en 1974.

Sus números son de excepción y 1961 fue su gran año, mientras Maris y Mantle estaban en la carrera de cuadrangulares, Ford tuvo 25 victorias por 4 derrotas, para llevarse el premio Cy Young y el MVP del clásico otoñal. Otros grandes fueron 1953 con 18-6; 1955, 18-7; 1956, 19-6; 1963, 24-7. Whitey llegó al Salón de la Fama con su compañero de muchos años, Mickey Mantle, en 1974.

Ese 1961, Yankees reunía un róster superior con Cletis Boyer, Bill Skowron, Tom Tresh, Billy Gardner, Tony Kubek, Bobby Richardson, Bob Cerv, Héctor López, Mickey Mantle, Roger Maris, entre otros grandes astros. Por ello cuando uno piensa en toda esa gente que nos hizo amar al beisbol, no tiene menos que agradecer por la oportunidad de conocerlos, aún a la gran distancia.

El gran Memo Garibay (f) comentaba ser el mánager en Mazatlán el invierno de 1946 en la costa del Pacífico y NYY le permitió al novato Ford venir para foguearse pero pasaron varios días y el joven de 18, no llegaba. Después de varias llamadas, Whitey le dijo a Garibay que no podía salir porque su papá no estaba convencido, pues Mazatlán no aparecía en el mapa que consultaba. Ya instalado con Venados, fue la sensación de la liga e ídolo en el puerto. Estaba destinado para ser un pelotero singular. Por ello uno se pregunta, ¿es entonces que los muertos no mueren?

*Alejandro Tovar *arcadiotm@hotmail.com

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