SU SALUD bucal

Columnas Social DRA. LILIANA ACUÑA CEPEDA

"EL DOLOR HUMANO"


El dolor es una experiencia sensorial (objetiva) y emocional (subjetiva), generalmente desagradable, que pueden experimentar todos aquellos seres vivos que disponen de un sistema nervioso. El dolor puede ser emocional, y físico. En ésta ocasión hablare del dolor físico, aunque en esta situación que estamos pasando se torna emocional. La ciencia que estudia el dolor se llama algología.

Cuando tenemos dolor, es una sensación tan angustiante, que en ese momento lo único que queremos es algo para aliviarlo.

El umbral del dolor varía, umbral es la mínima intensidad necesaria de un estímulo para desencadenar una respuesta. Los individuos con umbrales bajos para el dolor, experimentan dolor mucho antes y de forma más rápida que los individuos con umbrales altos para el dolor.

A nadie nos gusta, pero el dolor es necesario para garantizar nuestra supervivencia: es una señal de alerta de nuestro organismo que nos avisa de que algo no funciona correctamente. Pero no para todos es igual, los estudios realizados con diferentes tipos de razas humanas indican que casi todo el mundo tiene, más o menos, el mismo umbral… pero con algunos matices. Algunas personas aguantan más, otros parecerán que exageran, para comprobarlo se realiza medición del dolor, con escalas, pero también el nivel del dolor que llegan a sufrir dos personas con lesiones similares varia, de acuerdo con la educación o cultura de cada uno, de sus genes o personalidad. Es muy importante los que nos dedicamos a la Salud, concientizarnos del dolor humano, cuando hemos tenido la experiencia de sufrir algún padecimiento similar, lo entendemos, pero siempre debemos de ponernos en los zapatos del otro. Así mismo, mujeres y hombres no somos iguales y, por tanto, tampoco actuamos igual frente al dolor. Según estudios los hombres reciben menos estímulo al dolor, debido a una proteína (GIRK) en el organismo de ellos, pero las mujeres, responden mejor a los analgésicos. Aquella antigua máxima de "Los chicos no lloran" ha acabado desarrollando mecanismos psicológicos de tolerancia al dolor entre ellos. Por otro lado, la tolerancia puede cambiar incluso con la edad: a medida que envejecemos, se producen unos cambios en el organismo que disminuyen en nosotros la percepción del dolor.

El deporte es uno de los mejores motores de producción de endorfinas; por ello, realizar cualquier tipo de ejercicio físico no sólo es beneficioso para mantener una forma física óptima, sino también para regular el dolor. Lo mismo ocurre con la risa o las reuniones sociales satisfactorias, excelentes productores de endorfinas. Otro factor esencial y que cada vez se incluye más en los protocolos médicos son las expectativas. Si se le explica a un paciente qué va a sentir, ante una determinada situación y cuánto le puede doler, generalmente necesitará menos analgésicos para aliviar su sufrimiento.

Las técnicas de relajación o respiración puede ayudar enormemente al paciente las emociones y estados de ánimo intervienen en la percepción del dolor.

La respiración profunda, por un lado, nos ayuda a relajarnos y por otro lado, aporta más oxígeno a nuestro cuerpo y cerebro, lo que aumenta la producción de endorfinas y ayuda a bloquear el dolor.

De hecho, el dolor ha sido considerado por la Comisión Permanente de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas y por la Organización Mundial de la Salud como la mayor amenaza para la calidad de vida a nivel mundial. Ocasiona agotamiento, interrupción del sueño, alteración del afecto y depresión, alteración de la Tensión Arterial. Sobre todo, cuando acuden con el Odontólogo, ante la incertidumbre de tratamiento. Por ello, la Plataforma Sin Dolor, una iniciativa pionera de la Fundación para la Investigación en Salud (Fuinsa) y la Fundación Grünenthal, se une a la iniciativa universal para que el tratamiento del dolor sea reconocido como un Derecho Humano Fundamental. Primera parte.

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