Woodward y Trump

EDITORIAL PATRICIO DE LA FUENTE

"La empatía nace del antiguo mandato bíblico. Ama al prójimo como a ti mismo".— George Mcgovern


Donald Trump es como la gran mayoría de los gobernantes: no le gustan los periodistas y medios de comunicación incisivos. Los políticos profesionales -recordemos que Trump no lo es- conciben a la prensa como un mal necesario con el cual están obligados a sostener relaciones que oscilan del amor al odio según la circunstancia. Sin embargo, pocas veces en la historia Estados Unidos se había topado con un presidente tan agresivo y pendenciero a la hora de referirse y menoscabar a aquellas entidades periodísticas que suelen cuestionarlo y ponerlo en evidencia.

Trump no sólo manifiesta su aversión hacia dichos medios, sino que llega al absurdo de burlarse y hacer escarnio de las características físicas de diversos reporteros, además de haber expulsado a varios de sus conferencias. Por desgracia, la misma conducta basada en insultos, mentiras y datos alternos, es imitada por los diversos secretarios de prensa de la Casa Blanca.

La actual administración tiró por la borda todos los protocolos de urbanidad, respeto y sana distancia que deben existir entre el Gobierno y los medios de comunicación. Hasta el mismo Richard Nixon, quien llegó al extremo de elaborar una lista de enemigos, se mostraba -por lo menos en público- mucho más cuidadoso al referirse a quienes cubrían la fuente de la Casa Blanca. Como es sabido, Trump prefiere emitir sus posturas a través de Twitter y cuando se ve obligado a dar una entrevista prefiere otorgársela a la cadena Fox News. Según él, la televisora propiedad de Rupert Murdoch es la única equitativa y balanceada, afirmación que resulta francamente cómica y alejada de la realidad.

Por ello, dada su aversión al periodismo serio que desentraña y llega al fondo de las cosas, resulta increíble que Donald Trump se haya atrevido a jugar en las grandes ligas y aceptado sostener diversos encuentros y entrevistas con uno de los reporteros de investigación más legendarios y completos de la historia moderna.

Tengo la impresión de que muy pronto, Trump terminará lamentándose de haberlo hecho. A dos meses de las elecciones, su encuentro con dicho reportero ha creado un cisma que bien podría costarle muchísimos puntos el día de la elección. Además de ser como el agua y el aceite, Donald Trump está lejos de contar con el calibre intelectual de Bob Woodward. Todo indica que Trump pensó que podría engañar a Woodward menospreciando sus alcances si de encontrar la verdad se trata.

Bob Woodward no necesita mayor presentación. Se trata de uno de los periodistas de investigación más icónicos, respetados, legendarios y temidos del mundo. Frente a los abusos y despropósitos del poder presidencial, particularmente en una era -la de Trump- donde el país se encuentra dividido como pocas veces en la historia reciente, Woodward sigue siendo necesario para poner el dedo en la llaga y fungir como contrapeso frente a una de las administraciones más funestas y estrambóticas de la historia. A punto de cumplir 78 años, con dos Premios Pulitzer en su haber y a casi medio siglo de aquella legendaria investigación -Watergate que terminó derrocando al gobierno de Richard Nixon y creando un cisma político y constitucional sin precedente, Woodward sigue profundamente comprometido con el oficio y la búsqueda de la verdad sin importar los intereses que ello afecte.

En la actualidad, Bob Woodward escribe libros de coyuntura política, de ahí que se le considere una suerte de biógrafo no oficial de los presidentes de Estados Unidos. Además, al contar con un acceso sin precedente y fuentes excepcionales de información, los libros de Woodward se distinguen por ser piezas de investigación extraordinariamente acertadas. Son, sin lugar a dudas, el relato íntimo y sin concesiones de momentos excepcionales de la historia moderna.

Hace algunos años, Woodward publicó un libro "Miedo", para el que pese a múltiples peticiones y solicitudes Donald Trump nunca accedió a ser entrevistado.

Leí "Miedo" y no puedo sino recomendarlo pues desentraña el funcionamiento y el caos imperante en la Casa Blanca en tiempos de Trump. Además, "Miedo" pone el acento en un mandatario megalómano, iracundo e insensible al cual sus colaboradores le ocultan información delicada pues temen que derivado de su inexperiencia y estado emocional, el alcance de su poder lo lleve a tomar decisiones que serían fatídicas para el futuro del país.

Ahora y gracias a una excepcional red de informantes y personas que accedieron a ser entrevistadas, Woodward nos otorga su última entrega titulada "Rabia", que ya se encuentra en top de ventas de Amazon sin haber salido al público. El conocimiento que tiene Woodward sobre el poder político y los usos y costumbres de Washington resulta excepcional al grado de que aún sus detractores lo consideran como uno de los mejores reporteros de investigación de la historia. Desde sus inicios en The Washington Post, Woodward se dedicó a tejer una red sin precedentes. Su trabajo resulta serio, metódico, profundo, implacable y sin concesiones de ninguna especie. En lo que promete ser otro bombazo editorial en plenos tiempos electorales, Woodward consiguió que Trump admitiera que pese a que desde el principio supo sobre la letalidad del coronavirus y las implicaciones que tendría no sólo en términos de pérdida de vidas sino como una amenaza a la seguridad nacional del país, prefirió mentirle a la nación y minimizarlo. "Siempre quise restarle importancia. Me sigue gustando restarle importancia, porque no quiero crear pánico", admite Trump en una revelación que sin duda habrá de costarle muchísimos adeptos rumbo a los comicios.

Con ello y a dos meses de la elección, diversas voces han comenzado a señalar a Donald Trump como el culpable de una epidemia que hasta ahora ha cobrado más de 200 mil vidas y contando. Para millones de norteamericanos, los adelantos del libro de Bob Woodward evidencian hasta que extremos iría Trump si de engañar a la nación se tratara.

El nuevo libro de Bob Woodward promete develar muchos de los despropósitos de un presidente que ha mentido sistemáticamente en ese y otros temas y porqué no, también complicar enormemente sus sueños de grandeza y de otros cuatro años de desaciertos.

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