Las palabras tienen la palabra

Columnas Social Juan Recaredo

Lo hemos platicado aquí en otras ocasiones, pero es que el tema de los barbarismos es eterno, siempre está vigente. En una conversación nunca falta quien meta la pata al decir las cosas equivocadamente, dando lugar a una barbaridad de barbarismos. El catálogo de tremendos dislates se ha ampliado con el paso del tiempo y éstos llegan a dar risa por su sentido absurdo.


Mi abuela era muy buena para los barbarismos. Una vez le oí decir de un vecino a quien le daba por "empinar el codo" con demasiada frecuencia: "es alcohólico sin remedio, y lo peor es que cuando toma, le da colirium tremens." Por supuesto que lo que quería mi abuela era referirse al delirium tremens, que es una expresión latina para señalar un ataque de locura que les sobreviene a quienes están en un avanzado grado de alcoholismo.

"Para calmar el hambre, nada mejor que un tentapié…" dijo un señor en una cantina el otro día. Por supuesto que él se refería realmente a un tentempié, pero ni cuenta se dio… ni los que estaban acompañándolo. Por cierto, un tentempié también puede decirse como un "tentetieso", pero eso es altamente alburero. Probablemente, ese señor que le mencioné era pariente de una mujer a la que le escuché decir que, entre comidas, a ella le gustaba "echarse un refractario", que en realidad lo que quería decir era "un refrigerio", que es lo mismo que tentempié.

Otro tipo, queriéndose lucir al usar una expresión amenazante, le dice a otro: "si persistes en tu actitud, tendrás que abstenerte a las consecuencias" usando el verbo abstenerse en lugar de atenerse, que implica una acción muy diferente a la abstinencia. Atenerse es sujetarse o ajustarse.

Un amigo que trabaja en una farmacia me contaba la cantidad de barbarismos que escucha a diario. Por ejemplo, el otro día una joven le pidió si le podía dar unas pastillas anticorrosivas, en lugar de unas pastillas anticonceptivas, que son las que sí sirven para no quedar embarazada. En otro momento, una chica le solicitó a mi amigo unas pastillas para alcohólicos, y después de pensarlo un momento, entendió que lo que ella quería era unas pastillas para los cólicos… De esas sí hay.

En un medio de comunicación donde estuve trabajando un tiempo, en el área de noticias había un chavo muy expresivo, que se la pasaba diciendo barbaridades. Un día, estaba él comentando la noticia del día: un señor que mató a su amante y luego se suicidó. Este chavo así lo comentaba: "Primero la mató a ella completamente -no la pudo matar parcialmente- y luego se suicidó él mismo -porque nadie más lo quiso suicidar-. Agarró la pistola y se abrió la capa de los sesos…" Fíjese, yo no sabía que los sesos -la masa encefálica, el cerebro- aparte de una tapa, tenían también una capa que les servía seguramente para cubrirse cuando hiciera mucho frío.

Una compañera de ese mismo trabajo era conocida por confundir los dichos. En una plática entre amigos, esta mujer quiso exculparse de alguna acción que se estaba comentando, pero en lugar de decir: "Yo no tengo cola que me pisen" y decir: "Yo no tengo vela en este entierro", revolvió ambas expresiones y dijo: "Yo no tengo vela que me entierren…".

¡Santo cielo!

Soy Don Juan Recaredo… compártame sus dudas y comentarios.

donjuanrecaredo@gmail.com Twitter: @donjuanrecaredo.

ME PREGUNTA:

Jaime Narváez: ¿Qué significa la palabra "afabulación"?

LE RESPONDO:

Afabulación es una moraleja, una lección que nos deja alguna historia, cuento o fábula.

LAS PALABRAS TIENEN LA PALABRA:

No hay almohada tan suave como una conciencia limpia.

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