Armando Palomas y su eterna revolución lírica

Cultura DANIELA CERVANTES

Como un instinto animal, así describe Armando Palomas su relación con la música. El melómano hidrocálido es un adicto de musicalizar su experiencia.


En casi tres décadas su espíritu rebelde le ha dado otra lectura al rock alternativo en México, incluso a otros géneros, pues encasillarse, nunca ha sido su pasión.

De veintañero, un día tomó una guitarra y luego ocurrió la magia. Armando se convirtió en la voz de la soledad y asumió a la bohemia como su campo de acción para comenzar a escupir canciones. Las letras giraron en torno a las tonalidades de los suburbios, desde donde la pluma de Palomas narraba situaciones de pasión, dolor, lujuria, amor, y desamor con un estilo de poesía urbana.

Desde entonces, Armando se describe básicamente como un tipo que disfruta de hacer canciones, el título de cantautor le incomoda, dice, más bien, él es un cancionero. “Soy un ente que se mueve a través de las emociones”.

Y fueron esas mismas pasiones las que le dictaron a Palomas las rolas que conforman su nuevo disco Suite Florencia, un material en el cual el cancionero de culto le rinde homenaje a la suite de sus pecados. Se trata de su material número 28, donde el autor relata historias que hablan de la ausencia con letras que lo describen descaradamente.

Cada una de las canciones tiene una historia real y viva, y están escritas con una honestidad que a Armando le pesa, pero no le sonroja.

La concepción de los diez temas se consumó dentro de una suite ubicada en el quinto piso del Hotel Milán en la Colonia Roma de la Ciudad de México, lugar que al paso de los años, se ha convertido en cómplice y guarida de este cancionero de fiesta infinita que siempre está dispuesto a echarse un trago y por supuesto, un palomazo.

Para Palomas La Suite Florencia, es un homenaje que evoca a todas las habitaciones que han sido testigo de su insomnio provocado como parte de un ritual personal antes de los conciertos, ese que comienza con el primer trago antes de subir al transporte que lo llevará rumbo al escenario, espacio del que se ha adueñado por casi tres décadas para hacer explotar su revolución lírica.

METAMORFOSIS

Con casi 30 discografías confeccionadas, Armando hace una pausa para voltear al pasado y recordarse en sus inicios como un alma joven que se valía de una guitarra para conquistar al mundo. Autogestivo, divertido, aquel joven resonaba su guitarra y afinaba su garganta donde se le diera la gana, los excesos le resultaban un camino firme a la inspiración de donde emergían nuevas melodías y sonidos que eran bien aceptados por el público de los lugares a los que acudía.

Y es que el personaje de Palomas se fue gestando, luego de que, después de que los grupos estelares tocaban, un chico loco secuestraba el escenario para cantar rolas que rayaban en el humor negro y hasta en la sátira, mezclando el rock ando roll, el blues y la trova. Un canción llevó a otra y Armando comenzó a seducir a los oídos que a lo largo de 28 años de carrera no ha dejado de implorar sus melodías.

La evolución, como en todo, ha sido parte del camino de este hombre cancionero que al principio proponía letras llenas de humor (o comedia) y que luego vivieron una transformación, pues la tinta de Palomas comenzó a comportarsemás densa y sensible para hablar de situaciones que a él mismo le ocurrían.

“Dicen que el que no vive no escribe y yo creo que yo he vivido mucho. Obviamente hay dos maneras de escribir, la primera es la literatura: el que lee mucho y luego pasa mucho a su obra precisamente todo lo que se mete en cuestión literaria. Y la otra parte es aquel que vive, yo soy de los que tienen ambas situaciones, pero regularmente lo que escribo se inclina más en la situaciones en las que he vivido o la vida me ha proporcionado, llámese tristezas, alegrías, etc, etc. A veces hasta casi la muerte”.

Armando es de esos hombres movidos por las emociones, si alguna situación lo deja de provocar, simplemente la abandona y emprende huida a una nueva inspiración. Dice, actualmente tiene una concepción diferente de la ausencia y de la soledad, tal vez por eso su nuevo material suena a melancolía, a añoranza. El cantante compartió que a principio de año sufrió la muerte de su madre y después, un nuevo virus (que como a todos los artistas) lo “mutiló” de los escenarios.

Al cancionero originario de Aguascalientes le comenzaron a doler más cosas y la catarsis sucedió. Su pluma le aventó las 10 rolas que conforman a su último disco, esto a pesar de que otras diez melodías ya aguardaban para ser grabadas.

“Ese disco tenía 10 canciones que había escrito hace un año, pero aquí en la casa tengo un lugar que lo llamo el purgatorio que es donde escribo, cuando estaba en pleno confinamiento escribí muchas canciones, entonces al disco le dejé el mismo nombre porque me provocaba ya la nostalgia de no estar en esa suite en donde regularmente veo a la Ciudad de México, donde he fabricado miles de historias. Entonces aquí escribí muchas canciones y el disco que iba a grabar solamente retomé dos temas y las demás canciones las hice, aquí. en este purgatorio que te digo”.

Fue así que en plena pandemia y, en su voz, con una actitud muy irresponsable, Palomas “parió” estos temas que luego grabó junto a sus músicos en un viejo estudio que lo remontó al origen y a sus primeras andadas musicales. “Entonces el disco se tuvo que grabar de una manera extraña, lo disfruté pero tiene una carga muy pesada de ausencia, una carga muy pesada de soledad, una carga muy pesada de angustia, pero al final lo hice. Hay una canción que viene en ese disco que dice ‘muérete de todo, pero no de las ganas’ y creo que fue lo que yo hice, el atreverme, insisto, de una manera muy irresponsable, de grabar un disco con los músicos de manera presencial”.

Armando es orgánico, no es un tipo que se fije metas, dice, quizá la única que podría tener sería mantenerse vivo para seguir divirtiéndose con las bondades de la música. Todo lo demás no le interesa, no quiere lujos. Más bien su personalidad se torna sencilla. Un trago y su guitarra y Palomas está listo para musicalizar desde el Lunario del Auditorio Nacional hasta un table dance en Puerto Vallarta, su arte no discrimina lugar. “Nunca me he negado a ningún escenario porque te digo, yo lo hago porque me divierte”.

No cabe duda de que es un artista congruente. Navegando, desde el principio, con una propuesta honesta, jamás ha intentado silenciar a su alma soñadora y ebria, pues abiertamente el cantante confiesa que el alcohol es parte fundamental de su carrera.

“El trago es parte de mi vida, el alcohol ha sido un ingrediente que nunca va a faltar en mis canciones, porque el alcohol me pone poderoso, me pone creativo, me pone dicharachero, el alcohol es tan chingón que hasta me hace sentir guapo”, carcajea.

El Palomas es de las personas que se quedan hasta el final de la fiesta. Es un hecho que el tipo recitará sus melodías hasta que todas las botellas queden vacías y él, haya cantado la canción de sus últimos días.

(HESSIE ORTEGA)
Como un instinto animal, así describe Armando Palomas su relación con la música. El melómano hidrocálido es un adicto de musicalizar su experiencia. (INSTAGRAM)

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