Alexandro Castro y su llama poética

Cultura SAÚL RODRÍGUEZ

En los últimos días, la cuestión de cómo comenzó el andar de su escritura ha asaltado sus pensamientos. El poeta chihuahuense Alexandro Castro recuerda que, en un principio, la música rap fue el detonante de su interés literario. Entonces tenía entre 15 y 16 años de edad, y la lectura nutrió su hambre de palabras.


Consciente de su nueva inquietud, Trópico de cáncer, escrito por el estadounidense Henry Miller, fue el primer libro que le marcó pauta.

"Recuerdo que lo encontré en un puesto de libros en la calle Juárez, acá en Chihuahua. Luego empecé con la generación beat. Me acuerdo que me gustó la propuesta de Jack Kerouac y empecé a buscar archivos PDF para leer más de esos autores. También me gustaba John Steinbeck".

En esos relatos, la juerga y la vida descontrolada de sus personajes capturó su atención. Rememora otro suceso en una librería, cuando encontró un ejemplar de Mexico City Blues, del mismo Kerouac, y terminó comprándolo por 20 pesos. Ese momento permitió que entrara en contacto con la poesía. Pero primero incursionó en el género del cuento, antes de que el sendero poético apareciera en su viaje.

POEMAS EN FUEGO

La génesis de Eróstrato, su primer libro, se efectuó en las noches cuando laboraba como velador en una plaza comercial, ubicada en la salida hacia el aeropuerto de Chihuahua. Allí, la soledad nocturna fue el escenario idóneo para que el joven utilizara su celular y tecleara digitalmente sus primeros versos.

Esos textos fueron material suficiente para que Alexandro Castro postulara en la convocatoria Soltar las amarras, del Instituto de Cultura del municipio de Chihuahua. Dicho llamado tiene como objetivo impulsar a los escritores emergentes de esa ciudad para que puedan realizar su primera publicación. En este caso, Eróstrato vio la luz en 2019.

"El libro no lleva una línea, no tiene un tema específico. Era más como la recopilación de cosas que había escrito en ese lapso".



El título del poemario refiere a la mística historia donde Eróstrato, un simple pastor, decide quemar el templo de Artemisa en Éfeso, (considerado una de las siete maravillas del mundo antiguo) para pasar a la historia. Al ser descubierto, se intentó borrar su nombre de los registros para que las generaciones futuras no conocieran su relato, lo cual evidentemente no sucedió.

"Hay un poema en el libro que se llama Eróstrato y ahí decidí el título de la publicación. Sentía que el poema en sí, el poema dentro del libro, representaba ese momento en el cual escribí todo".

Y es que la poesía siempre es un género complicado de definir. Para Alexandro Castro, su lectura y escritura consiste en abandonarse a uno mismo para encontrar partes de la persona que se es. Sus versos proyectan bien esta idea: "Soy como Eróstrato / incendiario en este templo de Artemisa / que también soy yo".

"El poeta chileno Jorge Teiller, cita en una entrevista a Teófilo Cid y dice: 'Un poeta escribe para un joven de provincia que no sabe que va a descubrir la poesía'. Siento que la poesía nos ayuda a encontrarnos con nosotros mismos".

COMPAÑERA PARA EL CONFINAMIENTO

Para Castro, la entrega hacia lo poético puede arrojar chispazos que inviten a la reflexión. Dice que leer un poema es como caminar en la calle y tocarle a una persona el hombro: "Entonces esa persona se voltea y eres tú. Es como otra faceta de ti mismo; te encuentras a ti mismo mediante el otro".

Al principio de la pandemia, un libro de Fabio Morábito fungió como su acompañante. Conforme la situación avanzó, recurrió a libros digitales para encontrar nuevas lecturas. También ha participado en varios encuentros digitales sobre poesía.

"Me gusta que se esté revalorizando el espacio, porque antes de la pandemia hubiera sido extraño ver a gente juntándose para leer poemas por videollamada".

Por último, menciona que es interesante cómo las presentaciones de libros se han trasladado a Internet, donde el alcance y la posibilidad democrática que brinda, permite que más personas se enteren de las propuestas literarias que emergen a través de las pantallas.

Obra. En 2019, Eróstrato, su primer libro, fue publicado por el Instituto de Cultura del municipio de Chihuahua.

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