Escenarios de escasez o de solución a la problemática del agua en la Comarca Lagunera

EDITORIAL MANUEL VALENCIA CASTRO

Viene un nuevo verano y lo más probable es que se sigan presentando temperaturas altas de registro récord; esto se ha convertido en algo típico más que en una excepción.

El fuego intenso del astro rey llega a nosotros filtrado por nuestra poderosa atmósfera, la cual ahora ya modificada en su primera capa por la contaminación del aire, retiene por más tiempo las radiaciones que al chocar con la tierra intentan traspasarla para salir al espacio. Esto es lo que está aumentando nuestra temperatura ambiente y en un desierto como el nuestro se sienten aun más.

El calentamiento global está haciendo de las suyas en todas las regiones del planeta, y la Comarca Lagunera, asentada en el corazón el Desierto Chihuahuense, no se escapa.

Nuestra sed aumenta y con ella la necesidad de enfriarnos para reducir por lo menos por un rato el estrés calórico que nos causa irritación, angustia y desasosiego. Todas estas necesidades aumentan nuestra demanda de agua y lo más seguro es que tengamos que enfrentar la escasez de agua provocada por un demanda mayor que el recurso que se destina a satisfacerla.

Pero no solo el recurso hídrico es menor a la demanda doméstica y pública, también se encuentra en franca decadencia, los pozos que bombean el agua subterránea se secan o reducen su extracción diaria debido a la sobreexplotación del agua, y el aumento de las sales de arsénico por encima de la ya de por si elevada Norma Mexicana, agudiza aun más la escasez de agua.

Frente a esta situación que afecta a la población y al progreso económico y social de la región, son necesarias alternativas que respondan no solo con el suministro adecuado de agua de buena calidad, también es necesario que implementen acciones eficaces de ahorro del agua y de uso eficiente del recurso. Por lo menos tres escenarios se visualizan en el futuro inmediato: La construcción de una planta potabilizadora con aprovechamiento de agua de la presa Francisco Zarco sin cambios en el resto de los factores que originan la crisis, la construcción de la potabilizadora con acciones destinadas a la recarga del acuífero, y la recuperación del acuífero subterráneo a partir de una visión ecosistémica.

La construcción de una planta potabilizadora alimentada con agua de la presa es una alternativa tecnológica que puede suministrar agua de buena calidad a la población, sin embargo elude el problema principal de la Comarca y se orienta a una dependencia futura del agua de una presa(s) que puede secarse por una sequía prolongada y severa o puede quedar obsoleta. Le apuestan a una obra faraónica, de gran gasto económico de construcción y también de mantenimiento, amén de los derechos de agua que tienen que "comprarse".

El segundo escenario, además de la planta potabilizadora considera la adquisición de derechos de agua para recargar el acuífero principal. Esta última estrategia es fundamental en la solución de los problemas del acuífero, no obstante, si no se resuelve el problema de la sobreexplotación del agua, su efecto es mínimo.

La recuperación del acuífero subterráneo a partir de una visión ecosistémica, considera el mejoramiento de la cuenca, tanto la cuenca alta como la zona de transición de pastizales naturales con un enfoque de ecosistema, la recarga del acuífero a partir de la adquisición de derechos de agua y de la gestión ecológica de ríos (ríos sanos), la reducción de la extracción a partir de una medición eficaz con telemetría del volumen legalmente concesionado y un cambio en el patrón de cultivos que minimice el volumen de agua. Dos argumentos importantes de este escenario indican: que conservar el agua en los acuíferos subterráneos es una mejor opción a almacenarlos en grandes vasos que no solo permiten la fuga de grandes volúmenes a otros ecosistemas a través de la evaporación, sino también impactan los ecosistemas de río, afectando principalmente a los servicios ambientales que benefician a la sociedad directamente. El segundo argumento nos dice que tenemos que aprender a pensar en el ahorro de agua.

En una cuenca árida y semiárida, el ahorro del agua es una estrategia vital de todas las especies de plantas y animales que lo habitan, de esa manera reducen su vulnerabilidad a los cambios climáticos, como las sequías por ejemplo, que son comunes en estos ecosistemas. Sin la capacidad de ahorro del agua, ¿cómo podremos adaptarnos al cambio climático? Ahora mismo somos vulnerables, nuestra sociedad no es resiliente por la excesiva concentración de los recursos.

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