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María Fernanda Torres Miércoles 30 de abr 2014, actualizada 10:09am ... Anterior El Siglo 1 de 1 Siguiente ... El Siglo

La evolución de la ropa infantil

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Gran sector en la industria de la moda

Para infantes y adultos, la ropa era la misma antes del siglo XVIII: estrecha, con muchos adornos e incómoda para las necesidades de los más pequeños. De manera gradual, se empezó a diseñar ropa apropiada para ellos. Hoy el mercado de ropa infantil es inmenso, y ofrece opciones para todos los gustos y necesidades.

Antes del siglo XVIII, no existía una relación directa entre la ropa infantil y el diseño de moda. Hasta cierta edad, los niños utilizaban ropa que impedía identificar el género al que pertenecían. Estas prendas podían tener algunas particularidades impensables para nuestros días: en las camisas, específicamente en la parte de los hombros, colgaban cintas que ayudaban a los papás a enseñarles a caminar, o bien, eran útiles a la hora de detenerlos. Era muy común (en los niños, sobre todo) utilizar gorros que funcionaban como cascos protectores de caídas; las fajas eran muy utilizadas tanto en niños como en niñas, porque se pensaba que ayudaban a formar una buena postura.

Los zapatos, vestidos, adornos y muchos otros elementos de la indumentaria, eran idénticos para adultos y para niños. Sin embargo, a mediados del siglo XVIII surgió un movimiento filosófico que argumentaba que los niños debían tener menos restricciones en su ropa para poder vivir mejor su infancia. Así que la ropa comenzó a cambiar; las niñas, que antes usaban vestidos con enaguas y estructuras de alambre igual que las mujeres, empezaron a utilizar pantaletas, que eran una especie de pantalones de algodón que se usaban para que no se les vieran las piernas.

Por su parte, cuando los niños aprendían a caminar, dejaban los vestidos blancos que usaban igual que las niñas, y comenzaban a utilizar trajecitos con pantalones cortos, los cuales abandonaban al convertirse en adultos.

CLÁSICOS DE LA ROPA INFANTIL

El traje de marinero fue una moda universal para vestir a niños y niñas a mediados del siglo XIX. Todo comenzó cuando al príncipe Alberto Eduardo de Gales, en aquel entonces de cuatro años, le regalaron una réplica en su talla de los uniformes usados por los miembros de la Royal Yacht, mismo que llevó durante un viaje en crucero causando una gran sensación.

El artista Winterhalter le hizo un famoso retrato y la idea se difundió por medio de grabados en todo el mundo. En países católicos, este traje se utiliza todavía para las primeras comuniones; en Japón también es un clásico del manga.

ROSA Y AZUL

¿El rosa siempre ha sido el color para las niñas y el azul para los niños? Falso. Es fácil reconocer en un cuarto de bebés a las niñas y a los niños. Pero esto no siempre fue así, de hecho, se trata de un significado colectivo relativamente nuevo.

La profesora Jo B. Paoletti de la Universidad de Maryland, ha estudiado el cambio de los colores y sus significados en la ropa de los niños en los últimos treinta años, y encontró algunos datos curiosos. Antes del siglo XX, la ropa infantil era neutral para ambos géneros. A los niños se les vestía hasta los seis o siete años con los mismos vestiditos blancos que usaban las niñas. Durante la segunda década del siglo, las tiendas comenzaron a vender ropa infantil de colores pastel, seguramente por practicidad, ya que el algodón blanco tendía a percudirse más que las prendas de color.

Sin embargo, existía la creencia de que si los niños no eran vestidos con el color adecuado, crecerían pervertidos, así que las revistas comenzaron a publicar artículos que hablaban de los colores más apropiados para cada género. Lo más utilizados eran el rosa y el azul, pero no estaba definido cuál era el que correspondía a cada género.

En 1918, un artículo de la revista Earnshaw’s, explicaba que aunque había gran diversidad de opinión en el tema, la regla generalmente aceptada era que el rosa era el color más apropiado para los niños, por ser un color definido y fuerte, y el azul era perfecto para niñas, por ser delicado y suave. El debate continuó, pero durante la década de los cincuenta, la industria manufacturera creció de manera desmedida debido a los baby boomers y, por alguna razón, los colores que hoy conocemos para cada género quedaron determinados.

Más tarde, durante la liberación femenina de los sesenta, regresaron los colores unisex como el amarillo, y las mamás buscaban vestir a sus hijas con ropa más masculina. “Si vestimos a las niñas más como niños y no con ropa frágil y delicada, se van a sentir más libres para actuar y van a tener más oportunidades”, fueron las declaraciones de la época.

En los setenta, algunas tiendas de ropa dejaron de vender prendas rosas durante dos años o más. Pero este color y el azul regresaron en 1985, cuando los emocionados papás podían saber por anticipado el género de sus bebés. Fue así como estos colores imprimieron no sólo los mamelucos, sino todas las posesiones de los infantes como pañales, juguetes, etcétera. Los mercadólogos se dieron cuenta de que mientras más personalizados estaban sus productos hacia cada género, más vendían.

Hoy las tiendas ofrecen todo tipo de posibilidades para las diferentes opiniones de los papás, incluso para los gustos de los mismos niños.

LA ROPA INFANTIL EN LA ACTUALIDAD

El Global Kids Fashion Week en Londres, se celebró por primera vez en marzo de 2013, y fue la primer semana de la moda infantil. Diseñadores como Oscar de la Renta, Paul Smith, Jean Paul Gaultier, Marc Jacobs, Missoni, John Galliano, entre otros, hicieron sus diseños para este evento organizado por la boutique AlexandAlexa. La paleta de color era unisex: naranjas, vainillas, tostados y melocotones; mientras que la norma era la comodidad: mezclilla, ropa deportiva, aunque también se podían ver todo tipo de diseños creativos y femeninos para las niñas.

Pareciera que el ciclo se cerró, y la ropa de niños ha regresado a ser una réplica exacta de la del adulto. En la actualidad, existe tipo de opciones al igual que en el mercado de ropa para adulto. En los escaparates de tiendas para niños se ven pantalones de mezclilla, abrigos, camisas, tenis, todo tipo de zapatos, etcétera.

Vestir a un bebé de meses como alguien en sus veintes, es una tendencia que cada vez crece más y que las casas de moda no han desaprovechado. Se trata de una estrategia que las grandes marcas utilizan para hacer que los papás compren la misma marca para ellos mismos y para sus hijos. “Así se genera una identidad en la familia”, afirma la analista Alejandra Aranzazu. Las casas internacionales abogan por un estilo elegante lleno de detalles, mientras que las nacionales le apuestan a la comodidad ante todo.

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