Finanzas
juan manuel gonzález
mi├ę 19 may 2004, 11:22am 4 de 8

Escuelas p├║blicas


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En nuestro pa├şs, en lo que respecta a educaci├│n p├║blica, la tradici├│n se ha mantenido jugando contra el cambio gan├índole ya que, en los ├║ltimos cincuenta a├▒os, en las escuelas p├║blicas mexicanas contin├║an vigentes situaciones como el limitado apoyo econ├│mico por parte de las autoridades educativas, salarios reducidos de los maestros, escasez de recursos did├ícticos, sobrepoblaci├│n de los alumnos, la cultura del puente que se refleja en el n├║mero reducido de d├şas de clase efectivos, ausencia de apoyo econ├│mico para el mantenimiento de los planteles, el aseo de las aulas normalmente lo hace el propio maestro o los alumnos, los a├▒os de servicio contin├║an siendo el criterio b├ísico para los ascensos de los maestros y adem├ís en dichos ascensos el sindicato influye notoriamente; no se estimula la superaci├│n individual ya que los est├şmulos econ├│micos se otorgan en forma generalizada, la actualizaci├│n profesional de los maestros es escasa y el reconocimiento social de la eficiencia de la educaci├│n p├║blica contin├║a a la baja.

El mayor desaf├şo para la educaci├│n p├║blica mexicana es la calidad, adem├ís, a nivel internacional, se reconoce que los sistemas educativos, exceptuando el sistema japon├ęs, han cambiado muy poco pero, mal de muchos, es consuelo de tontos. Tambi├ęn es notorio que la educaci├│n p├║blica se mantiene alejada de los cambios que en materia organizacional, se vienen presentando desde hace muchos a├▒os. Los conceptos como desempe├▒o, decisiones participativas, resultados, calidad en el servicio y eficiencia no han sido de uso com├║n en las escuelas p├║blicas. Aunque las escuelas p├║blicas tienen asegurada su clientela, pase lo que pase, independientemente de los resultados, la responsabilidad de educar con calidad no debe dejar de ser prioridad nacional pues de ello depende el progreso de M├ęxico.

En la educaci├│n p├║blica mexicana, a los estudiantes y a los padres de familia se les mantiene alejados de los procesos de cambio y de modernizaci├│n y de todo lo que pasa en la escuela. Es com├║n ver en las escuelas p├║blicas de nivel primario, a los padres de familia que llegan hasta la puerta de la escuela y de all├ş, de la puerta hacia adentro, su participaci├│n es nula. El presupuesto p├║blico de educaci├│n solamente prev├ę tres rubros: el pago a los maestros, la construcci├│n de aulas con equipamiento b├ísico y la producci├│n de libros de texto gratuitos. Conceptos como mantenimiento, limpieza, papeler├şa, gises, borradores, material deportivo y recursos did├ícticos, no se contemplan como costos de operaci├│n en cada plantel. Si se necesita mejorar el edificio escolar pint├índolo o construyendo aulas adicionales, ello se debe solicitar al presidente municipal o al gobernador del estado haciendo para ello labores de gestor├şa y formulando peticiones para lograr un apoyo que se considera especial en lugar de considerarse como un gasto regular. Muchas veces, a los maestros no se les dota de los materiales b├ísicos para el desempe├▒o de su trabajo, en ocasiones ni de escritorio o silla. Como si el ingeniero tuviera que aportar sus propios instrumentos de trabajo o la secretaria su propia maquina de escribir o su computadora.

En las escuelas p├║blicas, la edad promedio de los pizarrones es la misma que la de la construcci├│n del plantel pues no existe ning├║n tipo de reposici├│n programada o no programada, de tal modo, a mayor edad del plantel, corresponde mayor grado de deterioro del edificio y el mobiliario, a menos que el director, los maestros y los padres de familia promuevan actividades para recolectar fondos para el mantenimiento del plantel.

El nombramiento de los directores de las escuelas p├║blicas no est├í sujeto a una evaluaci├│n del perfil profesional ni de la capacidad para desempe├▒ar las actividades propias del puesto de director y normalmente tampoco recibe capacitaci├│n previa o cursos de inducci├│n. El nombramiento lo recibe el maestro que tenga derecho conforme al escalaf├│n. Por otra parte, la jornada laboral del maestro se ha convertido en el equivalente a la jornada escolar y por ello, no hay tiempo disponible para la planeaci├│n, la organizaci├│n y la capacitaci├│n. Adem├ís la jornada escolar con frecuencia se ve interrumpida por reuniones sindicales, reuniones con padres de familia, el cumplea├▒os del director, la celebraci├│n del d├şa de algo o, en contados casos, eventos de ├şndole acad├ęmica.

En la pr├íctica, el maestro nuevo es asignado a los primeros grados y a los maestros experimentados se les encomiendan los ├║ltimos y parad├│jicamente, aunque se reconozca que se requiere la mejor habilidad pedag├│gica en los primeros grados, se env├şa a ├ęstos, a los maestros con menos experiencia. El maestro reconoce al director como la primera y m├ís directa autoridad, de ├ęl recibe instrucciones y orientaci├│n para el desempe├▒o de su trabajo. La jerarqu├şa del director es fuerte y se impone por encima de cualquier tipo de criterios. El maestro reconoce al director como un maestro de mayor experiencia acad├ęmica y laboral por lo cual le merece respeto.

En las escuelas públicas de nivel preescolar, primaria y secundaria, no existe una manera sistemática de comparar los resultados de un maestro contra su trabajo anterior o contra el de sus colegas; no hay registro institucional histórico con información adecuada. Como el alumno egresado va a continuar estudiando en otra escuela y tiene que mostrar en el nuevo plantel los conocimientos y habilidades que realmente adquirió, a los alumnos que cursan el sexto grado en la primaria, o el tercero en la secundaria, se les otorga especial atención en un último intento por lograr que salgan ?lo mejor preparados?.

La relaci├│n entre padres de familia y maestros se desarrolla con dificultades, el maestro solicita el apoyo de los padres de familia cuando se requiere una aportaci├│n econ├│mica o cuando el alumno o alumna est├í creando problemas por motivos de conducta. Los conflictos con las sociedades de padres de familia, cuando ├ęstas existen, tienen su raz├│n frecuente en el manejo de los recursos econ├│micos.

Definitivamente, es imprescindible mejorar la educación pública y lograr resultados satisfactorios, para ello, se requiere una nueva forma de hacer las cosas, el director tiene la posibilidad y la responsabilidad de ejercer su liderazgo para el cambio hacia la calidad. Lograr una cultura de calidad en la escuela, precisa, además del liderazgo del director, del trabajo armónico y sistemático de los maestros, los alumnos y los padres de familia.

Correo electr├│nico:

jgonzalez2001@hotmail.com

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