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Nacional

Sexenio foxista, entre los escándalos y la decepción


lunes 04 de septiembre 2006, actualizada 11:22 am


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Los seis años del Gobierno de Fox, mercados por desencuentros con actores de la política nacional e internacional a unos meses de dejar el poder, lleva consigo la sombra de la decepción.

EL UNIVERSAL-AEE

México, DF.- Los seis años de mandato del presidente Vicente Fox se hundieron poco a poco en la falta de acuerdos, los escándalos familiares y el encono con diversos sectores políticos y sociales? en la confrontación. A punto de dejar el cargo lleva consigo la sombra de la decepción. Desde el primer día de su Gobierno el guanajuatense se confrontó, nunca lo dejó de hacer. Se peleó con el Congreso, con el Gobierno del Distrito Federal, con la Suprema Corte, con los gobiernos estatales, con el PRI, con Andrés Manuel López Obrador.

El enorme bono democrático con el que asumió el poder se fue desgranando hasta quedar sin nada. Hoy tiene encima la acusación de fraude electoral, el uso de la Fuerza pública contra la población y la sospecha de proteger actos de corrupción de su familia. Sólo por mencionar algunos asuntos que llevó a la confrontación destacan el fallido intento por construir un aeropuerto alterno en San Salvador Atenco, la reforma constitucional en materia educativa para el DF, la reforma a la educación secundaria, el desafuero, la autonomía sindical, Oaxaca y el EZLN. Además, la llamada ?Ley Televisa?, la fallida reforma fiscal, la compra de la playa Tamarindillo, el apoyo a los hermanos Bribiesca Sahagún, el distanciamiento con la Iglesia por la ?píldora del día después?, con los sindicatos por una supuesta intromisión en su autonomía y con los migrantes por la virtual militarización estadounidense de su frontera con México. También se peleó con el Gobierno de Cuba por el ?comes y te vas? y con el de Venezuela por supuestas presiones contra el presidente Hugo Chávez, quien calificó a Fox como ?cachorro del imperio?.

Una muestra

Aquí un pequeño recuento de algunos de los desencuentros que tuvo el primer presidente panista en la historia del país y que llevaron a la confrontación:

A cinco días de tomar posesión, el presidente Fox tuvo sus primeros roces con el Congreso. La Cámara de Diputados le hace un ?extrañamiento? al mandatario por no ajustarse, en el acto del primero de diciembre, al texto de la toma de protesta como lo marca la Constitución.

En marzo tres de 2001, Fox veta la Ley de Desarrollo Rural; el día diez de ese mes el Congreso los exhorta a respetar los principios rectores de la política exterior mexicana, y sobre esa base expresar su voto de solidaridad y oponerse a cualquier resolución atentatoria de la soberanía de Cuba.

En julio cuatro el Congreso demanda a Fox ante la Suprema Corte por considerar que invadió facultades del Poder Legislativo al modificar el reglamento de la Ley del servicio público de energía eléctrica en lo referente a la venta y concesión de excedentes.

Al año siguiente el Senado le niega el permiso para viajar a Estados Unidos y Canadá. El senador priista Genaro Borrego, argumenta que no avalarían la salida porque el PRI no estaba de acuerdo con la conducción de la política exterior. Fox responde que les ?faltó visión?.

En diciembre de 2003 la Cámara de Diputados rechaza el proyecto de Ley de reforma hacendaria aprobado por la Comisión de Hacienda y que proponía, entre otras cosas, gravar las prestaciones laborales y aplicar un impuesto de ocho por ciento a las cadenas productivas de medicinas y alimentos.

En abril 22, ya de 2004, la Cámara de Diputados prohíbe al presidente de la República aceptar y usar la Medalla Agrícola que le confiere la FAO por lo realizado en el campo mexicano. El presidente calificó de ?pírrica? la actitud de los legisladores.

A principios de 2004 se desencadenó un enérgico debate empujado por la iniciativa para que el GDF asumiera parte del costo de la educación básica de los capitalinos. Durante el jaloneo por este asunto los perredistas sostuvieron que se trataba una acción para asfixiar las finanzas del DF.

A mediados de 2004 flotaba en el ambiente el presunto desacato del entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, a un mandato judicial en torno al predio El Encino que le ordenaba no construir una carretera en esa zona de Santa Fe.

Ya habían pasado los videoescándalos de Ponce, Bejarano, Ímaz y Robles. Cuando en abril se votó el desafuero del tabasqueño. Por mayoría se aprobó. Hubo megamarchas de apoyo al mandatario local y el 17 de diciembre de ese año la PGR prácticamente cerró el caso.

De inmediato el presidente de la Suprema Corte, Mariano Azuela deploró en su informe de labores la forma en que se canceló el juicio por desacato. Reprobó que se hayan interpuesto criterios políticos pues dijo porque ello deja un escenario favorable a la impunidad.

El 15 de mayo de 2005 hubo reacción de la comunidad afroamericana a los comentarios de Fox en el sentido que los migrantes mexicanos hacen trabajos ?que ni los negros aceptan?. El Ejecutivo se metió en un campo políticamente minado y supersensible en términos raciales.

El predicador Jesse Jackson, un importante líder de derechos civiles y ex aspirante a la candidatura presidencial por el Partido Demócrata, dijo que el señalamiento de Fox tuvo ?un alto contenido racista? y que llamaría al mandatario para expresar su extrañeza. Fue ?innecesario e impropio?.

El Departamento de Estado destacó a su vez que ?ese nivel de diálogo no amerita comentario?; precisó que el compromiso del presidente George W. Bush con una reforma migratoria racional, legal, de sentido común, decente y compasiva está bien documentado?.

El tres y cuatro de mayo de 2006 Fuerzas federales y Policía Estatal mexiquense se desplegaron en San Salvador Atenco. Luego de un pleito entre floristas tres mil policías ingresaron por la fuerza al pueblo y detuvieron a un centenar de personas. ?Fox se manchó de sangre?, declaró el PRD.

Desde febrero Fox ya arrastraba un pleito con el sindicalismo pues luego del accidente en la mina coahuilense de Pasta de Conchos, su Gobierno desconoció a Napoleón Gómez Urrutia como líder sindical. Los sindicatos ?independientes? calificaron la acción como una intromisión.

El lunes tres de abril de 2006 la Suprema Corte, a solicitud de la Cámara de Diputados, ratificó la suspensión de los spots del presidente Vicente Fox, en que personalmente difundía sus obras de Gobierno. Inició entonces las críticas por su supuesta intromisión en el proceso electoral presidencial.

El cinco de mayo Fox vetó la Ley sobre combate a las drogas que él mismo había impulsado, sectores sociales y políticos consideraron que fue en respuesta a presiones de Estados Unidos. La Ley daba atribuciones a los estados para combatir el ?narcomenudeo?.

El 14 de mayo Fox avaló la decisión de Estados Unidos para prácticamente militarizar su frontera con México. Acción precedida por un intenso debate en el Congreso estadounidense, marchas de migrantes mexicanos en rechazo a este endurecimiento. No ha habido aún reforma migratoria.

Pero el 17 de mayo de 2006, en medio de una frenética guerra de inauguraciones de obras públicas en la recta final del proceso electoral, el presidente Fox entregó al pueblo de México, según sus propias palabras, la Biblioteca José Vasconcelos, a la que llamó ?catedral de la lectura?, en un acto en el que una joven gritó al mandatario: ?Fox, te vas con las manos llenas de sangre: libertad a los presos de San Salvador Atenco?.

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