11 de diciembre de 2019. notifications
menu desktop_windows
Sucesos

El tren más alto del mundo une a Pekín y Lhasa


martes 04 de julio 2006, actualizada 11:22 am


Enlace copiado

Tíbet, (EFE).- El primer tren entre Pekín y Lhasa, la capital de la región autónoma del Tíbet, llegó a su destino tras cruzar durante dos días buena parte del país, en un lento ascenso de cinco mil metros a través de paisajes de película.

Varias jóvenes con atuendos típicos tibetanos recibieron a los primeros viajeros de Pekín siguiendo la tradición: colocando un chal blanco alrededor del cuello de los recién llegados e invitándoles a que lanzaran al aire, tres veces, sendos puñados de tierra.

En el primer viaje ferroviario entre estas dos ciudades, separadas por más de 4,000 kilómetros, 870 pasajeros tuvieron el honor de conocer una parte de la meseta tibetana misteriosa, hasta ahora desconocida para la mayor parte del mundo.

El tren partió de la capital china en la noche del domingo, y sus primeras paradas, durante esa primera noche, fueron Shijiazhuang, capital de la provincia vecina de Hebei, y más tarde Xian, antigua capital del Imperio del Centro.

Al amanecer, el paisaje fue el de los verdes campos de la ribera del Río Amarillo, envueltos en una capa de niebla.

Más tarde, el ferrocarril llegó a la estación de Lanzhou, apodada la "ciudad dorada".

En esa estación y en las posteriores, aguardaban curiosos cientos de vecinos, mirando con cara inexpresiva la última maravilla de la ingeniería china: el "Tren al Cielo", el más alto del mundo.

Dentro de los vagones, casi todo el mundo se sentía orgulloso de poder viajar en este histórico tren, y los chinos mostraban su orgullo patrio, enardecido por semanas de propaganda en la prensa oficial.

"Ahora que hemos conseguido llegar al Tíbet, el próximo paso es hacer un tren que vaya de China hasta nuestras islas, a través de puentes", comentó Feng, uno de los viajeros.

En el tren también viajaron una treintena de estudiantes tibetanos que venían de terminar el curso en Pekín; algunos de ellos contentos con la apertura de este ferrocarril, y otros no tanto.

"Tarda más que el avión, pero mucho más barato. A partir de ahora podré ir más a ver a mi familia", comentó Lobsang, un estudiante de Económicas que sonreía constantemente.

Pero uno de sus amigos no lo veía así: "No quiero que vengan pequineses a mi tierra! 'No me gustan!", exclamó, aunque reconoció que el nuevo Tren "Qingzang" le va a beneficiar personalmente.

El viaje alcanzó su mayor interés y majestuosidad a partir de la alejada provincia de Qinghai, vecina del Tíbet y grande y montañosa como ésta.

A partir de la capital provincial de Qinghai, Xining, el paisaje adquirió un aspecto casi lunar: un desierto marrón con montañas abruptas en el horizonte, donde no parece que ningún ser vivo sea capaz de sobrevivir.

Esta provincia es llamada Amdo, por los tibetanos en el exilio, que la consideran una parte del "Gran Tíbet" usurpada por China.

Pekín usó esta zona durante décadas como "gulag" para presos políticos o elementos contrarrevolucionarios.

Al llegar a la pequeña ciudad de Golmud, donde comenzaron hace cinco años las obras de esta línea férrea, el paisaje nuevamente volvió a cambiar, y ya fue el típico del Techo del Mundo.

El viaje contuvo una pequeña decepción: los pasajeros esperaban pasar por 550 kilómetros de hielo perpetuo, lo que auguraba un espectacular manto blanco, cuando en realidad ese hielo se encuentra debajo de la pradera y la hierba, por lo que no se ve.

RELACIONADAS
COMENTA ESTA NOTICIA
Cargando comentarios...
Cargando más noticias...
Cargando tendencia...