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Educación

El origen de los hábitos de estudio

Dejar que el alumno se cuestione y atender sus preguntas son factores cruciales para su aprendizaje

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MAYRA FRANCO ROSALES

No hay una fórmula o técnica exacta que todo estudiante pueda adoptar para lograr aprobar materias, sin embargo, hay una serie de factores que influyen para que el alumno desarrolle hábitos que le permitan obtener diversos aprendizajes y a la par mejorar su calidad de vida, asegura Fernando Ávila Favila, psicoterapeuta gestalt, profesor y maestro en Psicopedagogía. 

Estudiar días antes para un examen o aprenderse de memoria alguna información para salir del apuro de un trabajo escolar no logra un conocimiento deseado y sólo se adquiere a corto plazo.

Es importante que más que pensar en aprobar materias, hay que pensar en hábitos para mejorar nuestro aprendizaje y nuestro conocimiento general. Es decir, tener una rutina, una disciplina de estar aprendiendo y así los hábitos se formarían de acuerdo a la propia disciplina personal. Hay que preguntarse ¿qué es lo que quiero lograr con mi aprendizaje o con mis hábitos de estudio?

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“Los hábitos de estudios son muy variados y tienen que ver más con la intención, con la actitud que tenemos ante lo que queremos conocer y no son fórmulas para sacar adelante el examen, sino para sacar adelante la vida y el hábito es irse formando constantemente”, explica Ávila Favila.

Este hábito de estudiar el entorno tiene un peso considerable en el rol que llevan a cabo los padres con los hijos. Ellos mismos podrán ser los impulsores o detractores de que el niño o la niña busque desarrollar sus conocimientos.

“Desde que empieza el niño a aprender, que es capaz de ser autónomo, que empieza a conocer algo, no hay que quitarle la intención de hacerlo, sino que darle la oportunidad de que vaya aprendiendo. Por ejemplo,si le dejamos una copa de cristal a un lado, pues él va a querer investigar, como no tiene la habilidad, el trabajo kinestésico, lo más probable es que la rompa y si la hace y nos enojamos con él, le quitamos la oportunidad de que siga aprendiendo. 

“Si damos al niño la oportunidad de que vaya conociendo su entorno con objetos que le sean fáciles de manipular, de conocer, que no se rompan, entonces el niño va conociendo más y más y se va formando un hábito de conocer más, a partir de la facilidad que le dan para que lo haga. Los hábitos se forman, se pueden formar de acuerdo a la propia necesidad. El asunto es que démosle la oportunidad al niño de que realmente forme hábitos de estudio, no hábitos de aprendizaje. El primero te permite conocer más y más y más y el hábito de aprendizaje es simplemente pasar el examen”, explica el psicoterapeuta.

La principal influencia para que el niño vaya creando sus hábitos de estudios, es basándose en la estimulación de los padres o la figura paterna o materna mediante el ejemplo y la motivación. No hay que forzarlo, sino brindarle las herramientas necesarias para aclarar las dudas que le traerán un conocimiento y trabajarlo tanto en la casa como en la escuela.

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“Para motivar al niño se requiere un trabajo en conjunto de los padres, de la escuela y de los compañeros, que todos participemos en cambiar esa visión del mundo en el que todo es cuestión de tener y no ser. La motivación necesita centrarse en el ser y no el tener. Y la motivación al principio es externa, pero tenemos que llevar al niño a que su búsqueda de conocer sea parte de su filosofía de vida”, afirma Ávila Favila.

Escrito en: Educación hábitos, niño, conocer, oportunidad

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