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Etiopía declara la guerra a la región de Tigray pese presión internacional

Bombardeó la capital tigriña de Mekele

El Gobierno de Etiopía afirmó hoy que entró 'en guerra' con el gobierno rebelde de la región de Tigray, tras la ofensiva militar lanzada el miércoles, y bombardeó la capital tigriña de Mekele, pese a la presión internacional para que cesen las hostilidades y el riesgo de que sufra la población civil. (ESPECIAL)

El Gobierno de Etiopía afirmó hoy que entró 'en guerra' con el gobierno rebelde de la región de Tigray, tras la ofensiva militar lanzada el miércoles, y bombardeó la capital tigriña de Mekele, pese a la presión internacional para que cesen las hostilidades y el riesgo de que sufra la población civil. (ESPECIAL)

EFE 5 de noviembre de 2020

El Gobierno de Etiopía afirmó hoy que entró "en guerra" con el gobierno rebelde de la región de Tigray, tras la ofensiva militar lanzada el miércoles, y bombardeó la capital tigriña de Mekele, pese a la presión internacional para que cesen las hostilidades y el riesgo de que sufra la población civil.

"Nuestro país ha entrado en una guerra que no había previsto", dijo este jueves el número dos del Estado Mayor del Ejército etíope, teniente general Birhanu Jula, en una rueda de prensa en Adís Abeba.

"Es humillante para nosotros entrar en guerra con nuestro propio pueblo. Pero no tenemos otra opción", remarcó el teniente general.

El gobierno del Frente de Liberación del Tigray (TPLF) denunció en un comunicado que, "en un intento de someter al estado regional de Tigray y sus ciudadanos", el Ejército federal ha bombardeado Mekele "en un ataque aéreo cometido esta noche", sin especificar los daños que ha ocasionado o si ha habido víctimas.

Es difícil saber cuál es la situación sobre el terreno, pues el Gobierno federal ha cortado las telecomunicaciones e Internet en Tigray, pero el analista sénior del International Crisis Group (ICG) para Etiopía, William Davison, habla de reportes de choques militares en Mekele y en la frontera con la región de Amhara.

El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, ordenó ayer una ofensiva militar contra el gobierno de la región, que linda con Eritrea y lleva meses lanzando un pulso de poder al Ejecutivo federal, tras acusar al TPLF de haber atacado una base del Ejército etíope para robar armamento, provocando "muertes".

"La guerra no se puede evitar con la compostura de los buenos, si es instigada por los ofensores", consideró el primer ministro en una declaración emitida a última hora del miércoles, en la que calificó la operación militar como un éxito.

LA OFENSIVA PROSIGUE

El primer ministro etíope, galardonado en 2019 con el Premio Nobel de la Paz, ha desoído así el llamamiento internacional a que se rebajen las hostilidades.

"Atacar a las fuerzas de defensa nacional es un acto de traición" que el Gobierno federal no está dispuesto a perdonar, aseveró.

En una rueda de prensa, el presidente de la región de Tigray, Debretsion Gebremichael, respondió hoy con tono desafiante y una versión diferente del conflicto.

"Tomamos la artillería pesada de las fuerzas del Comando Norte (del Ejército etíope) que han desertado y unimos nuestras fuerzas para luchar contra las fuerzas federales", señaló Debretsion.

"Tenemos una gran capacidad militar para defendernos de las fuerzas que intentan someter la región de Tigray", recalcó el líder regional.

El primer ministro también anunció ayer un estado de emergencia en Tigray, que fue hoy aprobado de forma unánime por la Cámara Baja del Parlamento federal.

Este estado de emergencia, según anunció hoy el fiscal general etíope, Gedio Timothios, permite cortar comunicaciones, restringir actividades como el transporte, confinar zonas y detener a individuos o grupos sospechosos de cualquier actividad ilegal.

"El área de implementación del estado de emergencia no está limitado por un espacio geográfico o tiempo", añadió el fiscal, dejando la ventana abierta a extender esta medida a todo el país.

LLAMADOS A LA CALMA

El Gobierno federal desoyó de esta manera los repetidos llamamientos de la comunidad internacional a la calma y al diálogo, encabezados por el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, que ha pedido una "resolución pacífica de la disputa".

El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, reclamó a su vez acciones inmediatas para restablecer la paz y reducir las tensiones.

Unos llamamientos que se unen a los del secretario general del Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), Jan Egeland, que advirtió de que "el aumento de las hostilidades en la región de Tigray amenaza la seguridad inmediata de cientos de miles de personas".

"Cualquier incremento de la violencia presagia una mayor desestabilización regional y un desastre humanitario", aseveró Egeland sobre un país que cuenta ya con casi dos millones de personas desplazadas.

En la misma línea, Amnistía Internacional (AI) reclamó a las autoridades federales y regionales garantizar que "se protegen las vidas de la gente" y se respetan los derechos humanos.

Ante estos posicionamientos, la Unión Africana (UA), que tiene su sede en Adís Abeba, guarda silencio de forma oficial por ahora.

TEMORES ANTE UNA GUERRA CIVIL

"Esto es un desastre para la región, para África y para el mundo", consideró en su cuenta de Twitter el subdirector para África del ICG, Dino Mahtani, quien estimó que Etiopía se adentra en "una guerra civil" con su ataque al TPLF.

El conflicto entre Tigray y el Gobierno federal se viene intensificando desde hace meses, con el retraso indefinido de las elecciones generales que se debían celebrar el pasado agosto como punto de inflexión.

Etiopía promueve, desde su refundación tras la caída del comunismo en 1991, una política de federalismo étnico, donde supuestamente todas las etnias tienen igual valor y representación.

Sin embargo, desde entonces el TPLF fue la fuerza líder en la coalición étnica que conformaba el gobernante Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF) hasta el nombramiento en 2018 de Abiy Ahmed, un joven político de raíces ahmáricas y oromas, como primer ministro.

Abiy forzó la dimisión de muchos altos cargos tigriñas tanto del Ejército como de posiciones de poder y comenzó un intento de sacar el etnicismo de la política reformando, entre otras medidas, el EPRDF en el Partido de la Prosperidad (PP), con el que pretende presentarse a las elecciones y del que el TPLF se ha desentendido.

Tras el retraso de las elecciones generales por la pandemia de COVID-19, el TPLF decidió celebrar el pasado 9 de septiembre sus propios comicios parlamentarios, que el Gobierno central tildó de ilegales.

MUCHOS FRENTES ABIERTOS

"La guerra con el TPLF es parte de una crisis multidimensional", como señala Mahtani, ya que Abiy tiene abiertos otros frentes de disputa con los grupos díscolos de las regiones de Oromía y Ahmara.

Este julio, las protestas en la región de Oromía -donde vive la etnia más grande del país- acabaron con cientos de muertos tras el asesinato del célebre cantante y activista oromo Hachalu Hundessa.

Y este pasado domingo una masacre, que se atribuye al grupo armado Ejército de Liberación Oromo (OLA), que busca la independencia de Oromía, dejó 54 muertos en la zona de Wollega, en esa región.

"Lo que se necesitaba desde hace algún tiempo es un diálogo nacional para detener el desmoronamiento de un país clave del Cuerno de África", aseguró el analista, pero, en vez de promover diálogo, el premio nobel se mantiene en la "línea dura" y militar.

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