Siglo Nuevo

Roberto Burle Marx

El paisaje construido

Paseo Copacabana, Río de Janeiro, Brasil. Foto: Revista AD

Paseo Copacabana, Río de Janeiro, Brasil. Foto: Revista AD

Hugo Estrada Reyes

Los proyectos realizados por Burle Marx trascienden la disciplina de la arquitectura y el urbanismo. Sus ideas y su percepción estética lograron que sus trabajos fuera reconocidos como parte de la cultura popular brasileña y al mismo tiempo elevó el diseño de paisaje a la categoría de arte.

Roberto Burle Marx (São Paulo, 4 de agosto de 1909 - Río de Janeiro, 4 de junio de 1994) fue el arquitecto paisajista latinoamericano más influyente de la segunda mitad del siglo pasado, su formación como artista le otorgó una manera muy personal de ver y proyectar paisajes que desafiaban la estética de su época.

Las líneas que dibujaba se entrelazaban de una manera natural al sitio, nunca se sintieron caprichosas o forzadas por más audaz que parecieran sus diseños.

Su acercamiento con la naturaleza se dio desde pequeño, su madre y su niñera le inculcaron la pasión por las plantas y la jardinería. A los siete años comienza a interesarse por la botánica y el arte. En 1930 ingresa a la Escola Nacional de Belas Artes donde estuvo en contacto con las vanguardias del arte y con personajes de la cultura de Brasil con los que más tarde trabajaría de manera conjunta, entre ellos los arquitectos Lucio Costa, Oscar Niemeyer y Milton Roberto.

En esta época Burle Marx se interesó por dos pasiones: las plantas nativas de Brasil y el arte moderno que se desarrollaba en Europa.

Para Roberto fue una etapa importante en su formación como paisajista. Por una parte, estar en contacto con plantas y flora nativa de Brasil le dio una personalidad propia a sus diseños, se dedicó durante toda su vida a buscar y clasificar dichas especies, muchas de ellas el propio Burle Marx les dio nombre ya que no se conocían. Y por otra parte, el estar investigando, trabajando y experimentando en la expresión artística fundamentada en el arte de vanguardia europea le sirvió para desarrollar sus proyectos desde una idea de armonizar, equilibrar e intervenir el espacio con un sentido estético, pero con bases de una composición moderna y actual al desarrollo cultural que estaba en boga en su país.

EL JARDÍN Y EL ORIGEN DE LAS FORMAS

Burle Marx desarrolló un sistema de trabajo muy particular, a diferencia de los otros paisajistas de su época; tal pareciera que nació con esa encomienda de diseñar plazas y jardines.

Su conocimiento de botánica y su sensibilidad artística fue la clave para desarrollar su enorme capacidad para solucionar el espacio.

En la década de los años treinta fue nombrado director de parques y jardines de Pernambuco, empezaba a tener un reconocimiento profesional, y fue invitado a colaborar en lo que es su primera tesis de lo que para él significa el diseño de paisaje: la terraza del edificio Gustavo Capanema, también conocido como Palacio Capanema (construido entre 1936 y 1945).

Dicho edificio albergó las oficinas de educación y salud, y su importancia en la historia de la cultura brasileña, radica en el desarrollo de las ideas de modernismo cultural que se vivía en esa época. El diseño lo realizaron los arquitectos Oscar Niemeyer, Jorge Moreira, y Lucio Costa bajo la asesoría de Le Corbusier.

El encargado para diseñar el jardín fue Burle Marx, es con este trabajo que se da a conocer de manera internacional.

Los jardines del Edificio Capanema son el primer esbozo de manera firme de una nueva relación del peatón con el jardín.

Los jardines tradicionales en América son resultado de la herencia europea, estos eran concebidos de manera geométrica y con un rigor solemne casi oficial. Roberto rompe este lazo con la historia y recrea una “selva amazónica” ordenada, lírica, lúdica y llena de vida.

Las figuras que se perciben son libres, llenas de líneas curvas, que suavizan e invitan a las personas a caminar por estos andadores sinuosos, la vegetación juega un papel por demás interesante, vemos vegetación a ras del piso, vegetación de altura media a nivel del ojo humano como remate visual en la perspectiva del paseante y vegetación alta para mantener una relación con la altura y la perspectiva cenital del edificio.

EL SUELO COMO EL LIENZO

A lo largo de su vida profesional, como buen artista de vanguardia del siglo XX, no se quedó en una sola disciplina o en una sola tendencia, sus trabajos se identifican de manera precisa por épocas, así podemos ver en los proyectos realizados de 1920 a 1940 una clara influencia de Matisse, Van Gogh o Paul Klee. Y posterior a esta etapa, podemos decir que de 1940 en adelante, desarrolla una manera de trabajo más orgánica y menos geométrica. Esta solución plástica la mantuvo hasta sus últimos encargos.

También se mantuvo en la investigación y reproducción de vegetación nativa, construyo sus propios invernaderos, donde cultivaba y cuidaba plantas y flores que utilizaba en sus trabajos como paisajista, a finales de la década de 1950 se le encarga el diseño del Aterro do Flamengo en Rio de Janeiro.

Es el parque de mayor extensión territorial de Brasil, su mayor atracción es la diversidad de plantas con las que cuenta, dicha fauna atrae a una importante cantidad de aves para la sorpresa de los turistas, los andadores son ligeramente curvos para hacer un paseo más relajado, también cuenta con túneles y lomas para jugar un poco con la topografía del sitio.

COPACABANA Y LA CURVA COMO POESÍA

Otro de los proyectos fundamentales en la obra de Roberto Burle Marx es el paseo Copacabana (1970) situado en la avenida Atlántica en Rio de Janeiro. Proyecto realizado en una etapa madura de su carrera.

De una longitud considerable (cuatro kilómetros) el proyecto Copacabana es un parteaguas en la intervención urbana con un sentido social y la arquitectura de paisaje como gran motor de la integración social. Se sabe que Roberto Burle Marx y su equipo de trabajo estuvieron realizando entrevistas a locatarios, peatones y turistas antes de la realización de este. Dicha metodología les dio una idea más amplia para desarrollar el diseño.

Llama la atención de manera puntual el protagonismo que le otorga al paseante en esta obra. Con el uso de materiales y la composición le otorga el grado de gran protagonista al peatón, destaca el uso moderado, pero bien empleado de vegetación, la distribución de áreas sociales o para o punto de reunión. Visto desde las alturas pareciera una serie de pinturas de carácter abstracto. Mención aparte merece la vereda paralela al mar que dibuja curvas negras y blancas simulando las olas del mar, la técnica del empedrado es tradicional en la arquitectura portuguesa y es la fusión de la cultura portuguesa y brasileña.

Copacabana es la referencia turística por excelencia de Brasil, se logró crear un microcosmo brasileño, así podemos ver que convergen familias de todas las clases sociales en un espacio entre el mar y las montañas de Rio de Janeiro.

EL LEGADO

Burle Marx es para el paisajismo un personaje importante, un personaje de ruptura. Por su innovación y su manera de proyectar única, supo integrar diferentes materiales y texturas, así podemos ver en sus trabajos la inclusión de empedrados, mosaicos, plantas de diferentes colores y de diferentes alturas, murales, espejos de agua, fuentes etcétera. Sus diseños han sido utilizados en diferentes productos, en estampados textiles en diseños de pisos cerámicos y han sido reproducidos por todo el mundo.

Desarrolló el equilibrio perfecto entre la tradición europea y las raíces nativas brasileñas. Encontró en el espacio y el suelo el lienzo perfecto para plasmar su creatividad, su sensibilidad artística y llevarla al límite. Pero más allá de su calidad de trabajo, siempre se sintió identificado por intervenir el espacio público.

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Escrito en: manera, Marx, Burle, plantas

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