
Foto: Revista PACO
Por décadas se ha señalado a George Martin como el quinto Beatle, mote más que merecido por haber sido el productor y haber manejado las riendas creativas de uno de los gurpos más famosos de la historia. Pero detrás de él existió otro personaje, aquel por cuyas manos corría el sonido de las grabaciones y que aportó su creatividad y dotes como ingeniero de audio para el Cuarteto de Liverpool. Geoff Emerick se ganó a pulso la confianza y respeto de The Beatles y sacó de muchos apuros las sesiones de grabación de los ingleses.
INTERÉS EN EL AUDIO
Nacido en 1946, en la ciudad de Londres, Inglaterra, Geoff Emerick vivió su infancia en la Gran Bretaña de la posguerra, deambulando entre los solares bombardeados que parecían inertes testigos del vapuleo que había sufrido Londres. Ese niño no se imaginaba que acabaría trabajando para la banda que más influencia ha tenido en la música moderna.
En el libro El sonido de los Beatles. Memorias de su ingeniero de grabación, Emerick relata que siempre le llamó la atención la música, pese a que no provenía de una familia de músicos. Le seducía de forma especial el piano viejo de 1850 localizado en la casa de su tío abuelo; además, cuenta como una Navidad sus padres le regalaron un tocadiscos rojo de juguete que no dudó en tocar junto con los discos que venían con él. En las semanas posteriores, pinché esos discos una y otra vez, hasta gastar literalmente los surcos.
Una mañana de 1953, mientras visitaba la casa de su abuela, se encontró con un tesoro que incluía un grupo de discos de actetato con obras como: I Plagliaci, Los bateleros del Volg, Rhapsody in Blue, el Concierto de Brandenburgo nº 2, etcétera. El entusiasmado joven inglés inocentemente realizaba críticas a lo que escuchaba de esos discos y pensaba en las correcciones técnicas que deberían de tener. Por aquel entonces, no tenía ni idea del papel que desempeñaba un productor o un ingeniero de sonido; ni siquiera sabía que existían tales tareas y todavía menos lo que era un estudio de grabación.
El siguiente flechazo con el sonido ocurrió cuando su padre le regaló una radio de galena. Aun siendo un aparato muy primitivo, fue de gran influencia para la vida de Emerick. Gracias a este regalo pudo descubrir la música pop que transmitían las emisoras radiofónicas de la época.
SU LLEGADA A EMI
A la edad de 15 años, Emerick decidió que quería convertirse en un ingeniero de audio. Mandó cartas solicitando empleo a cuatro sellos discográficos: Philliphs, Deca, Pye, y EMI. Lamentablemente no recibió respuestas favorables.
Cabizbajo y entristecido por la el trato indiferente de las discográficas, Emerick se entrevistó con el orientador profesional de su escuela y le comentó sus deseos. El señor Barlow (como denomina al orientador), intentó convencerlo de elegir otras profesiones, pero Emerick seguía firme en su postura. Una tarde Barlow le notificó a Emerick que había recibido la llamada de otro orientador vocacional, quien había contactado con el director de los estudios de EMI en Abbey Road porque existía una plaza para un principiante. Y por supuesto, el señor Barlow conocía a un joven decidido y pelirrojo de Crouch End que estaba muy interesado. Los dioses me habían sonreído. Ahora dependía de mí hacerme valer.
Tras entrevistarse con los directivos de EMI, el sagaz sonidista fue contratado como ingeniero auxiliar. La disquera se lo hizo saber por medio de una carta. Geoff estaba a tres meses de cumplir 16 años de edad y ya había conseguido un empleo en una de las discográficas más importantes de la época.
LA GRAN OPORTUNIDAD
El ahora empleado de EMI, pudo estar presente (aunque sin remuneración) en las primeras grabaciones de The Beatles del álbum Please please me. Presenció cómo el grupo maduraba y sus integrantes mejoraban sus técnicas de ejecución y grabación. De igual forma se percató cómo la fama de la agrupación iba en incontrolable aumento.
Emerick describe las personalidades de los cuatro Beatles. Para él, Paul McCartney era sin duda el líder y más talentoso de la banda, sabía tocar varios instrumentos, incluida la batería, su virtuosismo musical se complementaba con su madurez y su organización; a Jhon Lennon también lo describe como un joven con mucho talento, pero a diferencia de Paul era impaciente y desordenado al momento de querer transmitir sus ideas al grupo; George Harrison era inseguro y a menudo tenía problemas al ejecutar los solos de guitarra, estos a veces los tenía que hacer Paul, situación que a Harrison le irritaba; finalmente Ringo Starr era el más serio de los cuatro y el integrante más nuevo, por lo que en las primeras sesiones batallaba para adecuarse a los otros tres.
Emerick permaneció trabajando en EMI, esperando algún día ascender puestos. La oportunidad llegó cuando el entonces ingeniero de The Beatles, Norman Smith, expresó sus deseos de convertirse en productor, algo que a George Martin no le pareció del todo. Norman decidió entonces dejar de trabajar para el grupo y seguir su camino. Smith tenía la esperanza de que EMI contratara a una banda que había descubierto en un modesto club de Londres. Aquella banda se hacía llamar Pink Floyd.
Con Norman Smith fuera, Emerick ascendió de cortadiscos a ingeniero de grabación durante las sesiones del álbum Revolver. La primera gran aportación de Geoff consistió en el mejoramiento de la batería de Ringo Starr. El beatle solía dejar la caja de cigarrillos sobre la tarola mientras tocaba, lo que transmitía un sonido muy peculiar ya que la cajetilla amortiguaba el golpe de la bataca sobre el parche. A Emerick se le ocurrió hacer lo mismo con el bombo, quitó un parche de este y colocó una camiseta dentro de él amortiguándola sobre el otro parche del instrumento. El resultado fue un sonido de batería que llenó las expectativas de los Beatles. Esta es una técnica que se sigue usando hasta nuestros días.
En la canción Tomorrow never knows. Emerick se anotó otra innovación. Lennon quería que su voz sonara como si estuviese en lo alto de una montaña, por lo que a Geoff se le ocurrió pasar la señal de audio de la voz de John por un amplificador Leslie para tener el sonido estéreo que el vocalista deseaba.
EL CLUB DEL SARGENTO PIMIENTA
Con unos Beatles sumergidos en la psicodelia y experimentando en el mundo de las drogas, se formó uno de los álbumes más importantes de todos los tiempos. La creatividad afloró. La banda estaba cansada ya de giras y se decidió hacer un disco que no se tocaría en directo, parte de esto permitió la libertad experimental que caracteriza al álbum.
La primera pieza que se grabó fue Strawberry fields forever, compuesta por John Lennon. Esta obra posee la influencia de la música concreta y además fue grabada en dos secciones. La primera sección empieza con un Lennon cantando en un atmósfera relajada que termina en el primer minuto, después la canción se acelera y poniendo atención se puede notar un ligero cambio en la grabación. Esto es porque Lennon pidió que la introducción al tema fuese el de la primera versión grabada, Emerick tuvo que cortar y pegar las dos cintas, cuidando que el cambio no se notara.
Otro pasaje interesante de las sesiones de Sgt. Pepper’s Lonely Club Band, específicamente en Penny Lane, fue la dificultad de conjugar a intérpretes de música clásica con las ideas de los Beatles. En aquel momento, a los de Liverpool se les permitía ya experimentar con casi cualquier cosa, pero a los músicos clásicos formados en la academia no les agradaba tocar sin partitura y George Martin tenía que hacer de mediador.
En Lovely Rita, Geoff Emerick pudo mejorar el sonido del bajo de McCartney separando el amplificador de las bocinas colocándolo en el centro del estudio y poniendo un micrófono a unos dos metros de distancia. Con el estudio vacío, se podía escuchar algo del ambiente de la sala alrededor del bajo. Lo cual ayudaba mucho, daba al sonido cierta redondez y lo situaba en su lugar.
Por otra parte, A day in the life significó un reto debido a los overdubs (técnica empleada en los estudios de grabación para registrar nuevos sonidos o instrumentos a un track conteniendo información previamente grabada) que Paul quería agregarle.
Se tomaron todos los pianos y teclados disponibles en los estudios Abbey Road y se metieron a una sala. Los instrumentos fueron tocados al mismo tiempo para crear un sonido estruendoso. Decidí escalonar ligeramente los overdubs haciendo que cada uno comenzara un poco más tarde, de modo que pudiera hacer un fundido cruzado entre ellos durante la mezcla y conseguir que el sonido durase un poco más aún.
Emerick fue pionero en técnicas ligadas a la ingeniería en audio. Cortó y pegó cintas, fabricó acetatos, diseñó el sonido de The Beatles, sacó de apuros a George Martin, colocó overdubs en los lugares indicados durante las reproducciones, e irónicamente su nombre no salió en los créditos de Sgt. Pepper’s Lonely Club Band debido a las políticas de EMI. Sin embargo, fue honrado por la Academia Nacional Americana de Artes y Ciencias de la Grabación con el Grammy al mejor álbum grabado de 1967.
Twitter: @BeatsoulRdz