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En equidad de género: avances y pendientes para un nuevo año

ANGÉLICA FUENTES

Ya inició la cuenta regresiva para despedirnos de 2014. Este ha sido un gran año para todas las mujeres. En los últimos meses, vimos a mujeres destacar en la esfera económica, coronarse en los deportes y tomar las riendas de su país. Vimos a una mujer ganar el Premio Nobel de la Paz, e incluso a la primera mujer en ser nombrada obispo de la Iglesia de Inglaterra.

Como lo hacemos para tantas otras cosas en la víspera de cada cierre de capítulo, tomemos un momento para realizar el balance de la situación de las mujeres en México y alrededor del mundo en este 2014.

Pese a extraordinarios avances en las últimas décadas, a la fecha ningún país ha logrado cerrar la brecha de género. Si bien nos encontramos muy cerca de la meta en materia educativa y de acceso a la salud, aún queda un largo camino por recorrer para que el mundo alcance la equidad de género en participación económica y política. Además, siguen existiendo enormes disparidades entre regiones y estados, lo que significa que los éxitos de algunos países siguen siendo los retos de otros.

De acuerdo con el Global Gender Gap Report, una medición realizada por el Foro Económico Mundial, México ocupa el lugar 80 de 142 países en materia de equidad de género. Aunque el país mantuvo sus esfuerzos en materia de educación y salud, el empoderamiento político de las mujeres disminuyó respecto al año anterior, como resultado de la caída en el número de mujeres en cargos públicos.

La participación económica y el acceso a oportunidades de las mujeres progresó, aunque los logros en este ámbito fueron relativamente menores que en otras partes del mundo. Debido a esto, México se colocó entre los peores países para la participación de mujeres en la economía, por debajo de estados de la región como Jamaica, Ecuador, Panamá y Colombia.

¿Por qué es importante? El argumento en favor de cerrar brecha de género no sólo es un tema de justicia social. Existe cada vez más evidencia que demuestra la correlación entre la equidad de género y mayores niveles de desarrollo humano.

Por ejemplo, se sabe que incrementar el acceso a educación de las niñas reduce los niveles de fertilidad y disminuye la mortalidad materna e infantil. La equidad de género también tiene un componente económico difícil de ignorar. Incluir a más mujeres en la economía significa un uso más eficiente del capital humano, el mayor determinante de la competitividad de un país. En otras palabras, reducir la brecha de género no sólo es lo justo, también es necesario para impulsar el crecimiento económico y los niveles de desarrollo en nuestro país y el mundo.

Es por esto que hoy, frente a un nuevo año que comienza, es necesario que renovemos nuestro compromiso para cerrar la brecha de género, fijando nuevas metas y prioridades para alcanzar la plena participación de las mujeres en todos los sectores de la sociedad. A continuación quisiera proponer cuatro áreas para enfocar nuestros esfuerzos en favor de la equidad de género en 2015.

Primero, es necesario que el sector público y el privado trabajen de la mano para eliminar las barreras que frenan a la mujer, por ejemplo, en el ámbito laboral. La oferta educativa debe responder a las necesidades del mercado laboral e incluir una perspectiva de género para que las niñas que salen de la escuela tengan mayores oportunidades de encontrar un empleo.

El gobierno debe promover la participación de las mujeres en sectores motores del desarrollo, como la ciencia y tecnología, con la entrega de becas, diseño de planes de estudio con enfoque de género y campañas de sensibilización que despierten el interés de las niñas en estas carreras.

Desde el sector privado se debe actuar para evitar la fuga de talento femenino, a través de prácticas corporativas que permitan el acceso de las mujeres a puestos de liderazgo o faciliten su reintegración al trabajo después de una pausa por maternidad.

Finalmente, es necesario mejorar la planeación del presupuesto público destinado a la equidad de género, construyendo indicadores que permitan conocer su impacto real y repartir el gasto para que éste se traduzca en verdaderos beneficios para las mujeres que más lo necesitan.

Actuar en favor de la mujer no sólo es lo justo, también es una buena apuesta. En este 2015, redoblemos nuestros esfuerzos para ver a más mujeres exitosas en todos los sectores de la sociedad, rompiendo barreras y destacando en territorios aún inexplorados. Que este año supere a 2014 en avances y éxitos. Que el mundo que imaginamos se convierta en la realidad de mañana.

Escrito en: mujeres, género, equidad, participación

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