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El Cristo de las Noas

Dr. Sergio Antonio Corona Páez

La gran serranía de Las Noas es un macizo de roca caliza que flanquea a la ciudad de Torreón por su lado sur. Su nombre le fue atribuido en la era colonial, a causa de la gran cantidad de agaves del tipo "noa" (Bautizado en 1875 por el británico Thomas Moore como "Agave Victoriae Reginae" o "Agave de la reina Victoria") que existían en sus laderas. La primera persona que colocó la figura de un Cristo en la cúspide de dicho cerro fue el presbítero Manuel Herrera, conocido mejor como el "padre Manuelito", de grata memoria, filántropo y luchador social por medio del servicio a los más necesitados.

Su interés era que cualquier lagunero, o cualquier viajero que llegara a Torreón por ferrocarril, carretera o vía aérea, pudiera ver la representación de la figura del Redentor, un Cristo resucitado. Entonces, el primero que existió sobre el Cerro de las Noas era visible en los años sesentas, tenía 8 metros de alto, con brazos y cabeza de metal, y cuerpo de concreto vaciado. El padre Manuel hizo muchos viajes para subir él mismo los materiales necesarios.

Posteriormente, otro presbítero, el conocido padre José Rodríguez Tenorio, recientemente fallecido, tomó la estafeta y continuó avanzando, perfeccionando y engrandeciendo el modesto proyecto original. Comenzó por añadir un mirador, una escalera, una iglesia y un camino de concreto para que subieran los coches con facilidad. Esta nueva fase a cargo del padre Rodríguez, comenzó en 1973. Un aspecto fundamental de esta segunda etapa, consistía en cambiar al viejo Cristo por uno nuevo, más grande. Para ello, desde 1981, el escultor saltillense Vladimir Alvarado, tuvo a su cargo el proyecto de la nueva escultura.

La nueva imagen tendría una altura de 17 metros, solamente en la parte del cuerpo, y otros cuatro metros de base, lo cual sumaría un total de 21 metros. De acuerdo al proyecto del padre Manuelito, se representaría al Cristo resucitado, con las señales de los clavos en manos y pies.

El 1 de abril de 1983, es decir, el viernes santo, se inauguró la nueva imagen del Cristo mediante un vía crucis al que se invitó a la feligresía lagunera. El evento se planeó para las 11 de la mañana, y el recorrido se llevaría a cabo en la escalinata del cerro. El acto litúrgico fue presidido por el entones obispo de Torreón, Fernando Romo Gutiérrez y el padre Rodríguez Tenorio como capellán. Mucha gente concurrió a la solemnidad de la inauguración.

Con el tiempo, el conjunto de construcciones del santuario del Cristo de las Noas, han formado una especie de acrópolis (un conjunto de edificios sobre una gran elevación, o sea, una "ciudad alta" como lo indica la etimología griega) que domina la zona metropolitana por su gran altura sobre el nivel del suelo.

Desde entonces, el Cristo de las Noas se ha convertido en un símbolo alterno de la ciudad de Torreón. El primero ha sido, y lo será siempre, un Torreón. Este símbolo nos recordará, de manera perenne, a aquéllos primeros colonos de la Hacienda de San Lorenzo de La laguna que vivieron aquí, y que tuvieron que luchar contra los apaches para convertir nuestra población en un lugar habitable. Para vigilar las crecientes del Nazas, bastaban las alturas del Cerrito de la Cruz; pero para defenderse de los indios, se necesitaba un Torreón almenado, una construcción netamente defensiva.

Escrito en: Cristo, padre, gran, Noas

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